Portada » Filosofía » La Filosofía de Santo Tomás de Aquino: Epistemología y Teología Natural
Santo Tomás de Aquino (ST) dará una solución final a la relación entre la fe y la razón, ya que era necesario acabar con la confusión mantenida por San Agustín (SA), el cual defendía que la razón no tiene ninguna autonomía frente a la fe bajo la premisa: «es necesario creer para entender». Por otro lado, también se enfrentó a la ruptura radical de Averroes con su teoría de la doble verdad.
Santo Tomás defiende la autonomía de la razón frente a la fe y, con esto, marca su separación de la postura de San Agustín. Considera que la razón y la fe son dos fuentes de conocimiento distintas y autónomas. Esto establece una distinción clara y formal entre ambas, porque cada una tiene su propio campo de acción y una metodología propia.
Sin embargo, no puede haber conflicto entre ambas, puesto que las dos proceden de Dios. Por ello, encontramos un punto de inflexión o de colaboración entre ellas:
Se trata, por tanto, de dos fuentes de conocimiento independientes que se complementan y comparten verdades comunes (preámbulos de la fe), como el hecho de que el mundo es creado y que el alma es inmortal.
En cuanto a su epistemología, Santo Tomás mantiene una teoría del conocimiento empirista que sostiene que nuestro conocimiento parte siempre de los sentidos. En este aspecto, sigue a Aristóteles y se opone a Platón. Considera que el origen de todos nuestros conocimientos está en la experiencia y en el conocimiento sensible.
A partir del conocimiento sensible de los seres particulares y concretos, el ser humano posee un entendimiento que va más allá, alcanzando el conocimiento intelectual de las esencias universales mediante la abstracción. El proceso se divide en tres etapas:
Santo Tomás considera necesaria la demostración de la existencia de Dios, ya que esta no es inmediatamente evidente para la mente humana finita. El autor distingue entre una cosa evidente en sí misma y evidente respecto a nosotros.
La existencia de Dios es evidente en sí misma, pero no para nuestro entendimiento, que tiene que recurrir a los efectos para saber de su existencia. Los efectos del mundo sensible constituyen el único punto de partida posible. La novedad de sus argumentos es que parten de nuestro conocimiento sensible para llegar a lo inteligible mediante la experiencia.
Los argumentos de Santo Tomás son de «abajo a arriba», donde el efecto es la prueba de la causa (Dios). Por ello, son argumentos a posteriori, ya que se basan en la experiencia. Debido a esto, critica la demostración a priori (sin experiencia), como el argumento ontológico de San Anselmo.
La demostración se realiza a través de las Cinco Vías, que comparten la siguiente estructura:
