Portada » Magisterio » Dificultades de aprendizaje y dislexia: detección precoz, evaluación e intervención en educación infantil
DA → dificultades en el aprendizaje académico y en el desarrollo cognitivo, social y personal. No son sinónimo de discapacidad intelectual. Pueden darse a lo largo de toda la vida, con grado variable y sin constituir categorías cerradas ni rígidas.
Características:
Este modelo no es preventivo y con frecuencia conduce al fracaso escolar.
Las dificultades de aprendizaje (DA) se entienden como resultado de la interacción sujeto–entorno. Se pone énfasis en:
La Educación Infantil (EI) es una etapa clave para la prevención.
Niveles de intervención:
La respuesta del alumno a la intervención es el indicador clave. Se recomienda evaluación continua y dinámica; no debe limitarse a una evaluación estática ni ser exclusivamente orientadora ni realizada únicamente por especialistas.
En alumnado con DA suelen observarse:
En DA suele observarse un autoconcepto académico negativo que se relaciona de forma bidireccional con el rendimiento. El autoconcepto y la autoestima se aprenden y pueden modificarse con intervenciones adecuadas.
Trastorno del aprendizaje de origen neurobiológico. Dificultad específica y persistente en:
No se explica por:
Puede coexistir con otras dificultades. Si se afirma que “solo afecta a la comprensión”, es falso.
No es un problema visual ni perceptivo primario.
El déficit fonológico es central; además es frecuente la lentitud en el nombramiento y dificultades en el acceso léxico.
No se diagnostica formalmente en esta etapa, pero sí se detecta riesgo. Indicadores de riesgo:
La Educación Infantil es una etapa clave para la prevención.
No basta con el cociente intelectual y no debe apoyarse únicamente en pruebas estandarizadas.
Debe ser temprana, intensiva y específica. Basada en:
La intervención mejora el rendimiento y reduce el fracaso escolar, pero no “cura” la dislexia. El contexto familiar, la motivación lectora y la actitud del profesorado influyen decisivamente.
El entorno familiar influye. La motivación lectora es clave. La dislexia puede coexistir con otros trastornos como TDAH o discalculia y no implica baja inteligencia.
La motivación y las variables emocionales juegan un papel fundamental en las dificultades de aprendizaje. Los alumnos que experimentan repetidos fracasos escolares suelen mostrar una disminución de la motivación intrínseca, bajas expectativas de éxito y atribuciones negativas del fracaso. Desde la teoría de las metas de logro, las metas de aprendizaje favorecen la implicación y la superación de las dificultades, mientras que las metas de rendimiento se asocian con patrones de indefensión. Según la teoría atribucional de Weiner, atribuir el fracaso a causas internas, estables e incontrolables, como la baja capacidad, tiene consecuencias motivacionales negativas. El autoconcepto académico suele verse deteriorado en estos alumnos y mantiene una relación bidireccional con el rendimiento escolar, mientras que la autoestima refleja la valoración emocional que el alumno hace de sí mismo.
