Portada » Historia » El Régimen de Primo de Rivera: Historia y Transformación de España (1923-1930)
El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera se pronunció contra el régimen establecido, declaró el estado de guerra y exigió que el poder pasara a manos de los militares. El monarca Alfonso XIII le encarga formar gobierno y, de esta forma, se establece una dictadura militar que va a durar siete años.
La causa inmediata fue evitar que siguiese adelante la cuestión de las responsabilidades por el desastre de Annual (Marruecos). Desde principios del siglo XX, los militares habían intervenido cada vez más en los asuntos políticos y la situación política y social era muy delicada. Podríamos establecer como causas del golpe militar:
En el Manifiesto, Primo de Rivera justifica la toma violenta del poder y el enfrentamiento social en el que había derivado la crisis económica tras la Primera Guerra Mundial. Sus objetivos eran resolver el problema social, militar y económico que arrastraba España desde 1917. Se consideraba la Dictadura como un mal necesario de carácter regeneracionista, populista y antidemocrático.
La toma del poder por los militares buscó resolver los males del país. Durante esta etapa, el Dictador se centró en el problema del orden público y en el ámbito militar.
El enorme éxito llevó a Primo de Rivera a plantearse su mandato como una nueva etapa histórica. Con este cambio de actitud, sustituye a los ministros militares por civiles.
Primo de Rivera creó nuevas instituciones para institucionalizar el régimen:
El gran logro del Directorio Civil fue el relanzamiento económico del país, siendo crucial la coyuntura económica internacional de los «felices años veinte». La política económica se caracterizó por:
El gran inconveniente será el déficit acumulado, que saldrá a la luz con el Crack del 29.
La oposición al Régimen fue inicialmente muy precaria y escasa, pues la CNT fue declarada ilegal y los antiguos partidos dinásticos intentaron conspirar con la ayuda de militares descontentos en la Sanjuanada de 1926. Pero hasta que el régimen no pretendió mantenerse de forma indefinida no alcanzó verdadera importancia; es entonces cuando los partidos republicanos, los socialistas y los catalanistas pasaron a la acción. Por otra parte, los enfrentamientos con algunos sectores del ejército condujeron al debilitamiento del estamento militar. Finalmente, el Crac del 29 y la subsiguiente crisis económica determinaron el fin del dictador.
