Portada » Filosofía » Conceptos Clave del Pensamiento Filosófico: De los Presocráticos al Helenismo
Propone el agua como principio material infinito, sin generación ni corrupción. A diferencia de las sustancias finitas, se mantiene permanente e inalterable en todas las sustancias, constituye su sustrato básico y, a partir de sus transformaciones, todo se genera.
El principio es el ápeiron, un principio material infinito como el agua, pero indeterminado o indefinido, sin características cualitativas que lo definan. De él nacen cuatro elementos opuestos: frío-calor y sequedad-agua. De estas oposiciones se generan las sustancias.
Establece una diferencia entre el cuerpo (parte material, mortal y corruptible) y el alma (parte inmaterial, inmortal e incorruptible), que es el principio de vida y animación del cuerpo. El lugar del alma es el mundo de los inmortales, y es necesario seguir determinadas normas de vida y conducta para conseguir la purificación y el retorno del alma a este mundo. Las almas no purificadas transmigran y van a cuerpos de otros seres vivos, siguiendo un ciclo hasta alcanzar la purificación.
La realidad es cambiante, está en constante devenir. El cambio se manifiesta por medio de la oposición de los contrarios, que es un proceso dialéctico por el cual se pasa de un elemento a su contrario.
El Ser es:
Consiste en hacer profesión de ignorancia, es decir, pensar que no se sabe nada para estar en disposición de alcanzar el saber.
El verdadero saber es universal y necesario, de valor absoluto, idéntico para todo el mundo y no relativo, como defendían los sofistas.
El término significa ‘profesional del saber’. Preparaban al ciudadano para participar en la vida política, y las artes que lo hacían posible eran la oratoria y la retórica.
El hombre está constituido por cuerpo y alma. El alma existía antes que el cuerpo en el mundo de los inmortales, pero debido a un castigo se une a él, manteniendo una unión accidental. Se encarga de dirigir la conducta y tiene tres partes: la razón (parte directiva), el ánimo (voluntad y pasión) y el apetito (instintos).
Existen tres tipos de alma que determinan las diferentes especies existentes:
Las principales escuelas helenísticas son el estoicismo, el epicureísmo y el escepticismo.
El ideal es llegar a la apatheia o el autodominio, propio de la vida ascética.
La felicidad reside en el placer, que es principio y fin de una vida feliz. La persona busca el placer y huye del dolor, pero ambos tienen una relación dialéctica: uno sigue al otro.
San Agustín se encuentra entre la tradición bíblica (unidad cuerpo-alma) y el dualismo platónico. Para ambos, el ser humano está formado por cuerpo y alma, pero para San Agustín, la unión de cuerpo y alma constituye una sola sustancia, mientras que para Platón existe un dualismo donde son dos realidades distintas.
Significa que el ser vivo tiene dentro de sí mismo el principio que da origen al cambio, mientras que lo inerte cambia por la acción de agentes externos.
Significa que no puede dividirse o partirse, porque dejaría de ser lo que era. Lo vivo se cuenta por unidades, es decir, por individuos.
Significa ‘quedar dentro’ o ‘permanecer’. Todo ser vivo realiza actividades cuyos efectos principales quedan en su interior, aunque puedan ser vistas desde fuera (por ejemplo, alimentarse, leer, etc.).
Significa que los seres vivos desarrollan sus potencias o funciones hasta alcanzar una perfección o madurez.
Los fines instintivos del animal no son individuales, sino propios de su especie, con reacciones iguales en cada individuo. Esta respuesta es automática y no puede ser cambiada ni reprimida. En los seres humanos, los instintos no tienen esa perfección; necesitan ser educados, modificados y transformados por afectos, ideas, etc.
Los deseos se dirigen al bien presente y su satisfacción es placentera porque implica la posesión de algo apetecido. Los impulsos, en cambio, se dirigen a lo arduo y exigen apartar los obstáculos que se interponen entre el sujeto y el bien.
El pensar acontece como operación, pero permanece y crece como hábito. Las operaciones del conocimiento (abstracción, juicio y razonamiento) son episódicas.
El pensamiento no está limitado a una zona determinada de la realidad, ni es saturable. En la finitud de cada hombre hay un principio infinito.
Porque no se piensa algo sin que se haya sentido antes. A partir de lo que percibimos con los sentidos, creamos conceptos, juicios y razonamientos.
Llega al nivel más profundo del hombre; no es una propiedad de los actos, sino de su mismo ser. Se pueden hacer tres consideraciones:
La única libertad que merece ese nombre es la de perseguir nuestro propio bien a nuestra propia manera.
No son solo los bienes útiles; son también el saber y la virtud.
La felicidad afecta al futuro. Uno es feliz si disfruta con lo que tiene y tendrá. La expectativa de felicidad es clave; a veces, más vale la expectativa que la realización de lo deseado. Hace falta imaginación y atrevimiento para querer y soñar.
El dolor no puede ser un fin en sí mismo; debe trascenderse y convertirse en sacrificio. Necesitamos integrarlo como una tarea con la meta que nos proponemos realizar. Puede ser un medio para hacer felices a las personas que amamos: aceptamos el dolor para que ellas sean libres de él. Esto es lo que da sentido al amor.
Si acepto que nada puede cambiar, no puede sucederme nada adverso. El destino no nos pertenece; es ciego y fatal. El destino de lo finito es fracasar. Hagas lo que hagas, harás muy poco. La vida, en lugar de ser una divina comedia, es una tragedia, aunque la actitud estoica contiene una cierta ironía.
