Portada » Lengua y literatura » Teatro español contemporáneo: evolución desde 1970, teatro subterráneo y tendencias actuales
El teatro del absurdo de Eugène Ionesco o de Samuel Beckett acabará llegando a los autores españoles, por lo que hacia 1970 se produce un movimiento de renovación teatral que se opone a la estética realista e introduce un nuevo lenguaje basado en el espectáculo: es el llamado teatro subterráneo.
Estos autores ven en el teatro un vehículo para protestar y manifestar su disconformidad con el sistema.
La labor de estos autores ha ido unida a la de los grupos de teatro independiente. Con esta denominación se engloban grupos de actores, directores y autores como Els Joglars, Els Comediants, La Fura dels Baus, etc., que montan obras de algunos de los autores mencionados y realizan adaptaciones muy libres de escritores españoles y extranjeros.
Características:
Con la muerte de Franco el panorama social y cultural cambia: desaparece la censura y se incrementan los premios literarios, lo cual contribuye a mejorar el espectáculo teatral.
Se huirá del experimentalismo y se vuelve a la tradición teatral. En 1978 se fundó el Centro Dramático Nacional, institución dedicada a la producción y creación teatral.
Surgen, además, nuevos grupos como La Cubana.
Destaca Antonio Gala, autor de Anillos para una. Fue uno de los autores más representados, junto a Fernando Fernán Gómez, autor de Las bicicletas son para el verano.
Otros autores que emplean las formas tradicionales para reflejar los problemas de su época son: José Luis Alonso de Santos, Fermín Cabal y José Sanchís Sinisterra, quien también trata el tema de la Guerra Civil en ¡Ay, Carmela!
Son autores con formación que buscan el equilibrio entre el teatro de consumo y la vanguardia y que utilizan el humor como un instrumento indispensable para abordar los temas sociales de la época.
Su teatro adquiere un enfoque crítico, aunque con humor, personajes castizos y lenguaje popular. Etapas:
En torno a la RESAD o a la Sala Beckett se estrenan obras de autores más jóvenes en la línea del realismo crítico que introduce elementos más imaginativos, potencia el humor y se inclina hacia el ámbito privado de la frustración y los sentimientos. Destacan Ernesto Caballero, Ignacio del Moral y Paloma Pedrero, con Caídos del cielo.
Los autores de este momento se decantan por un teatro que incorpora elementos de otros lenguajes o de otras formas artísticas, como la televisión o el cómic. La mayoría de sus obras muestra una visión negativa de la sociedad actual; se critican el racismo y los totalitarismos.
El autor más representativo es Juan Mayorga, quien gusta de la palabra culta, llena de connotaciones. Colabora con el grupo teatral Animalario: Cartas de amor a Stalin, El chico de la última fila.
Sigue habiendo una dicotomía entre las obras comerciales y las innovadoras. Además de Juan Mayorga o Paloma Pedrero, destaca Jordi Galcerán, autor de El método Grönholm.
Una de las tendencias son las salas alternativas con un aforo inferior a doscientas localidades, que dan voz a nuevos creadores comprometidos con su tiempo.
Otra tendencia que aparece es el microteatro. Se trata de representaciones de corta duración que se realizan en espacios reducidos.
