Portada » Realismo y naturalismo en España: la novela, la poesía y el teatro de la segunda mitad del siglo XIX
Los avances que se están dando en Europa desde 1848 (crecimiento demográfico, expansión económica, intensificación del comercio) llegarán a España con retraso y de manera incompleta. El auge de la burguesía hará que prevalezca una política de carácter conservador. La gran inestabilidad del gobierno (que se traduce en tensiones políticas y sociales) trata de solucionarse mediante la imposición, a partir de 1875, del turnismo, que solo otorgará una estabilidad aparente, pues continuarán los problemas sociales y económicos básicos.
Surge de la reacción contra los excesos románticos, lo que conlleva una serie de características:
El realismo se va a dar en España siguiendo diferentes etapas:
Entre los autores de novela realista, debemos destacar tres nombres:
En la segunda mitad del siglo XIX, los dramaturgos españoles se cansaron del Romanticismo, lleno de efectismos, sangre y tragedia, y buscaron un nuevo realismo que reflejara la sociedad contemporánea. Los temas favoritos dejaron de ser los antiguos para hacer énfasis en la actualidad, con un lenguaje menos retórico, sin tantas exclamaciones, más cercano a lo real. Hubo tres tendencias principales en el teatro español de la época:
Hecha al gusto de la alta burguesía. Autores relevantes como Benavente seguirán este modelo. También Ventura de la Vega, con El hombre de mundo, y Tamayo y Baus, con La bola de nieve.
Propio del periodo histórico que conocemos como la Restauración. El autor principal es José Echegaray, premio Nobel, autor de El loco Dios y El gran galeoto. Es un teatro retórico y gesticulante, con personajes enfáticos que sufren, lloran, gesticulan y gritan en un mundo tópico que no combaten y contra el que no se rebelan, sino que más bien imprecan a la vida.
Un teatro obrerista o proletario, en el que aparecen personajes distintos a los burgueses. Su precursor es Enrique Gaspar, autor de Las circunstancias, y Joaquín Dicenta fue su mejor representante, con dramas como José y El señor feudal.
Marcada por la renovación métrica, con grandes innovaciones: se rehabilitan formas medievales como el alejandrino, el dodecasílabo o las coplas de pie quebrado y, sobre todo, se crean muchas otras.
De entre los autores, hemos de destacar a dos autores conocidos como posrománticos que huyen de la grandilocuencia retórica hacia una poesía más intimista:
El realismo fue un movimiento literario que surgió en Francia a mediados del siglo XIX como reacción al Romanticismo, enfocado en la representación objetiva y detallada de la realidad social y cotidiana de la época.
El naturalismo es un movimiento artístico, sobre todo literario, emparentado con el realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como en los más vulgares, desagradables o sórdidos. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola, quien expuso sus fundamentos teóricos en el prólogo a su novela Thérèse Raquin y, sobre todo, en su ensayo Le roman expérimental (1880). Se extreman los rasgos del realismo y se añaden algunos más que se detallan a continuación:
