Portada » Economía » Principios Contables y Valoración de Activos según el PGC
El coste amortizado viene definido en el PGC como el importe al que inicialmente fue valorado un activo o pasivo financiero, menos los reembolsos de principal que se hubieran producido, más o menos, según proceda, la parte imputada en la cuenta de pérdidas y ganancias (mediante el método del tipo de interés efectivo) de la diferencia entre el importe inicial y el valor del reembolso en el vencimiento.
El tipo de interés efectivo es el tipo de actualización que iguala el valor en libros de un instrumento financiero con los flujos de efectivo estimados a lo largo de su vida esperada, a partir de sus condiciones contractuales y sin considerar las pérdidas por riesgo de crédito futuras; en su cálculo se incluirán las comisiones financieras cargadas por adelantado.
Para la valoración inicial de los débitos y créditos surgidos por una adquisición se aplica el valor razonable, determinado por el precio de la transacción. La valoración posterior de créditos y débitos comerciales con vencimiento superior a un año se realiza siempre a coste amortizado. Para plazos menores o iguales a un año, se aplicará el coste amortizado si así se decide tras la valoración inicial o si no se cumplen las condiciones para valorar a valor nominal.
Los costes de desmantelamiento forman parte del valor del inmovilizado material por el valor actual de las obligaciones derivadas de los mismos. El PGC señala que el valor actual de la estimación inicial constituye mayor valor del activo y forma parte de su base de amortización.
Según la NRV 15, al ser una obligación a largo plazo, es preceptiva su actualización financiera. El proceso de descuento se reconoce como un gasto financiero (cuenta 660) a medida que se produce el transcurso del tiempo.
Forman parte del inmovilizado material los elementos que se encuentran en periodo de construcción o montaje. Son bienes que aún no están en condiciones de funcionamiento y se encuentran en fase de ejecución.
La amortización debe establecerse de manera sistemática y racional en función de la vida útil y el valor residual, considerando la depreciación por uso, disfrute y la posible obsolescencia técnica o comercial. Es un proceso irreversible, definitivo y sistemático.
Se produce una pérdida por deterioro cuando el valor contable supera al importe recuperable (el mayor entre el valor razonable menos costes de venta y el valor en uso). A diferencia de la amortización, es un proceso reversible (con límites), no definitivo y no sistemático.
Si el importe recuperable es mayor que el valor neto contable a 31 de diciembre, se debe revertir el deterioro registrado anteriormente. La NRV 2ª establece que la reversión tendrá como límite el valor contable que tendría el inmovilizado si no se hubiese registrado el deterioro previamente.
