Portada » Historia » Ley de Ferrocarriles de 1855: Transformación Económica y Bienio Liberal
El texto es de fuente primaria, coetánea a los hechos. Al tratarse de unos decretos, posee un carácter jurídico y su tema a tratar es político. Fue redactado por el ministro de Fomento de ese entonces y sancionado por la reina Isabel II durante el Bienio Liberal, tras la Desamortización de Madoz. Este texto está dirigido a todos los españoles, pero en especial a los potenciales inversores privados. Durante la creación y sanción de este texto, la constitución vigente fue la de 1845.
En las dos primeras líneas, la reina Isabel II es nombrada como la Reina de España después de haber recibido la mayoría de edad de una manera excepcional, con el fin de estabilizar la situación del reino español. Esto va seguido de un plural mayestático propio de los monarcas en declaraciones políticas.
En el artículo 4 se establece que el régimen liberal abrirá las puertas a la inversión privada extranjera para la construcción de los ferrocarriles con el fin de facilitar la financiación de estos mismos, permitiendo así la construcción de estos a los inversores.
El artículo 6 regulará las potenciales construcciones ferroviarias de los inversores privados; esto será realizado con la exigencia de una aprobación del Estado.
El artículo 8 refleja las intenciones del Gobierno de hacer más atractiva la inversión de cara a los inversores. Esto se hizo mediante el uso de los fondos públicos previamente obtenidos mediante la Desamortización de Madoz. Todo esto será realizado mediante un bono del Estado.
En el artículo 19 se le garantiza a los inversores privados del extranjero que se evitarán posibles expropiaciones o desamortizaciones en consecuencia a la vigente Guerra Carlista.
El artículo 20 otorga una serie de beneficios a los inversores privados con la intención de incentivar y atraer fondos privados:
Esta última concesión tuvo un perjudicado mayor: la industria siderúrgica vasca, que no puede competir con las nuevas reglas establecidas.
En el artículo 30 se establecen las medidas que deben tener las vías; es bastante más ancha que los estándares europeos. El motivo de esta medida no es conocido, pero se cree que, por un lado, fue para dificultar una posible invasión por parte de los franceses y, por otro lado, se cree que pudo ser simplemente para adaptarse fácilmente a los terrenos montañosos de la península.
Nos situamos en el año 1843. Tras la derrota contra Narváez, Espartero se encuentra humillado, con lo que decide escapar al Reino Unido. Tras tanta inestabilidad en la península, el régimen liberal decide otorgar a Isabel II la mayoría de edad de forma excepcional con el fin de coronarla. Durante su reinado, y con el vencedor de la guerra como jefe, se dio paso a la Década Moderada.
Durante esta época se redacta la Constitución de 1845. El Estado se reconcilia con la Iglesia, suspendiendo así la venta de sus propiedades. La Hacienda se ve renovada y se crea un nuevo sistema de votación, el cual es más restringido. Tras el matrimonio entre la reina Isabel II y Francisco de Asís, debido a la presión ejercida por Francia e Inglaterra, se inició otra Guerra Carlista. Esto fue debido a que los carlistas propusieron como candidato al matrimonio al hijo de Carlos María Isidro. Esta guerra carlista duró tres años y terminó con la victoria de los liberales.
Se produce el Concordato con la Iglesia, recibiendo estos el control de la educación a través de los jesuitas y una dotación desde las arcas públicas. A su vez, la construcción de los ferrocarriles comienza tras la Desamortización de Madoz, mediante la cual se ve permitida la inversión privada. Donde se ve resaltada la corrupción del sistema, esto fue aprovechado por un grupo de militares para alzarse contra el Gobierno, comenzando la Vicalvarada y el Bienio Progresista. O’Donnell se enfrentaría a las tropas gubernamentales, donde firmaría el Acuerdo de Manzanares prometiendo medidas progresistas.
Isabel II, con el fin de estabilizar la situación, trae de vuelta a Espartero como jefe de Gobierno y a O’Donnell como ministro de Guerra. En este periodo se decreta una nueva constitución, la de 1856, la cual no será finalmente promulgada. Inician las revueltas en Barcelona y Castilla, causando nuevamente la dimisión de Espartero.
Isabel II coloca a O’Donnell de jefe de Gobierno con intención de calmar la situación. Pero a O’Donnell no le agradó la idea, con lo que decide situar a Narváez como jefe de Gobierno, quien era un moderado. Sin embargo, tras unas elecciones, O’Donnell vuelve al poder, iniciando así un periodo largo de gobierno.
Este periodo propició un crecimiento económico y el inicio de una guerra contra Marruecos con el fin de proteger Ceuta. Posteriormente se inicia la Revolución de la Gloriosa, la cual exiliaría a Isabel II mediante el Pacto de Ostende con los generales Prim y Serrano.
La construcción de los ferrocarriles fue un paso importante para la industrialización de España, proceso el cual llegó bastante más tarde respecto al resto de países europeos. Las medidas de las construcciones aislaron al país del resto de Europa y la Desamortización de Madoz supuso el fin de las manos muertas, intención previa de desamortizaciones como la de Mendizábal. Supuso un salto para las infraestructuras de la sociedad, facilitando el comercio y el transporte de mercancías. También se vieron perjudicadas las industrias siderúrgicas vascas, ya que supuso el inicio de la liberalización económica y estas no podían competir con productos de importación.
