Portada » Latín » Historia de Roma: Reyes, República y Mitología Clásica
El Imperio Romano tiene su origen en Rómulo, quien, hijo de Rea Silvia y Marte, fue engendrado en un solo parto con su hermano Remo. Fundada la ciudad, a la cual llamó Roma por su propio nombre, realizó las siguientes acciones: acogió en la ciudad a una multitud de vecinos y eligió a cien de los más ancianos, a los cuales nombró senadores por su vejez. Entonces, al no tener él ni su pueblo mujeres, invitó a los pueblos próximos al espectáculo de juegos y raptó a sus doncellas. Tras originarse una tempestad repentina, desapareció; en el año trigésimo séptimo de su reinado, se creyó que había ascendido junto a los dioses y fue consagrado.
Después fue elegido rey Numa Pompilio, quien no llevó a cabo ninguna guerra, pero fue tan útil a la ciudad como Rómulo. No sólo constituyó leyes y costumbres para los romanos, sino que dividió el año en diez meses y levantó infinitos templos sagrados en Roma. Falleció en el cuadragésimo tercer año de su imperio por enfermedad.
Tulo Hostilio sucedió a este. Preparó guerras, venció a los albanos, derrotó a los veientes y fidenates, amplió la ciudad y añadió el monte Celio. Tras haber reinado treinta y dos años, murió al arder su casa, fulminado por un rayo.
Después de este, Anco Marcio, nieto de Numa por parte de hija, tomó el poder. Luchó contra los latinos, añadió el monte Aventino a la ciudad y conquistó el Janículo. Murió por enfermedad en el vigésimo cuarto año de su mandato.
Luego tomó el poder Prisco Tarquinio. Duplicó el número de senadores, edificó el circo de Roma e instituyó los juegos romanos que permanecen en nuestra memoria. Entró en la ciudad triunfante, construyó murallas y cloacas, y comenzó el Capitolio. Fue asesinado por los hijos de Anco en el trigésimo octavo año de su mandato.
Después, Servio Tulio accedió al poder, nacido de una mujer noble, aunque cautiva y esclava. Sometió a los sabinos, añadió tres montes a la ciudad (Quirinal, Viminal y Esquilino) y excavó fosas alrededor de los muros. Ordenó el primer censo de la historia. Fue asesinado por el crimen de su yerno Tarquinio el Soberbio, hijo del rey anterior, y de su propia hija, esposa de Tarquinio.
Tarquinio el Soberbio, séptimo y último rey, perdió el poder al atacar Ardea. Debido a que su hijo violó a Lucrecia y esta se suicidó tras quejarse de la injuria ante su marido, padre y amigos, Bruto, pariente de Tarquinio, instigó al pueblo y arrebató el poder al rey.
Se declaró la guerra a los tarentinos por una afrenta a los legados romanos. Estos pidieron ayuda a Pirro, rey de Epiro. Los romanos lucharon por primera vez contra un enemigo de ultramar. Aunque Pirro venció inicialmente con elefantes, los romanos resistieron. Finalmente, los cónsules M. Curio Dentato y Cornelio Léntulo derrotaron a Pirro, quien se retiró a Tarento y fue asesinado en Argos.
En la Primera Guerra Púnica, tras diversas calamidades navales, C. Lutatio Catulo derrotó a los africanos en Sicilia. Posteriormente, en la Segunda Guerra Púnica, Aníbal cruzó los Alpes con elefantes y derrotó a los romanos en varias batallas, incluyendo la de Cannas. Finalmente, Escipión fue enviado a África, donde aniquiló al ejército de Aníbal y capturó a Sifax, obligando a Italia a abandonar al general cartaginés.
