Portada » Diseño e Ingeniería » Gestión y Planificación de Proyectos de Arquitectura: De la Fase de Encargo a la Ejecución
El encargo: En esta fase hay que ser periodista, para recabar toda la información sobre las necesidades del cliente; psicólogo, para captar incluso lo que el cliente no sabe expresar; y analista, para organizar la información. Es útil hacerse un guion con las preguntas básicas iniciales, aunque la entrevista llevará la dirección que vayan marcando las respuestas:
Entendido el encargo, el objetivo, las prescripciones del cliente, sus deseos y sus necesidades, y lo que espera del estudio, hay que analizar otra parte: ¿Hay que aceptar ese trabajo? ¿Interesa? ¿Conviene?
El posicionamiento del estudio depende de lo que se hace. A veces hay que decir que no; hay que descartar trabajos que aparten del objetivo o hacer que compensen económicamente. Que se pueda aceptar un encargo no implica que se tenga que hacer. Hay que considerar al cliente mismo: si sabe o no lo que quiere. Si se necesita el encargo, quizá deberá aceptarse con especificaciones, objetivos y clientes inadecuados que deberán solventarse. Y si interesa y conviene, ya es cuestión de oportunidad: si no se puede trabajar ya en ese encargo, hay que señalar un plazo de inicio y hay que cumplirlo; nunca hay que dar largas ni engañar. Bien explicada, la sinceridad siempre se ve como signo de seriedad y profesionalidad.
Es normal realizar algunos croquis que permitan al cliente confirmar la capacidad del estudio de desarrollar el encargo, y al estudio la entidad del trabajo a realizar, sus riesgos y una mayor seguridad en la evaluación de su precio. Para ello se ha de tener información suficiente sobre los distintos aspectos que afectan al proyecto. Son los estudios previos, necesarios antes de dibujar una sola línea. Posible esquema:
Todos son necesarios porque las soluciones que se propongan han de ofrecer soluciones viables y no crear falsas expectativas en ningún aspecto.
La parte final de los estudios previos es la evaluación de los riesgos del encargo, tanto en la elaboración del proyecto como en la marcha de las obras. La fase de estudios previos es la que comporta los riesgos más altos, por lo que en esta fase su evaluación es más importante. Tanto como para que sea aconsejable elaborar un informe final sobre la viabilidad del proyecto. Según se desarrolla el proyecto, habrá menos incertidumbre y menos riesgo.
Un método para la evaluación y tratamiento de riesgos puede ser:
Para valorar su posible impacto hay que entender que el concepto del riesgo global no tiene sentido práctico. Los riesgos distintos se analizan por separado para evaluar alcance y repercusión:
Identificados los riesgos y analizada la magnitud de su repercusión, se decide qué medidas tomar para prevenir. Se proponen 6 acciones, ordenadas de mayor a menor contundencia. Solo se emprenderá cada una si las anteriores no son posibles:
El encargo debe ser viable, de modo que antes de empezar el trabajo más detallado, el estudio debe analizar si será posible o no realizarlo hasta el final. Algunos estudios se distinguen por sacar adelante encargos difícilmente viables para otros. Lo normal será estudiar que los condicionantes del terreno, urbanísticos, de necesidades, de afección medioambiental, de planificación y estudio económico o de riesgos, no supongan impedimentos insalvables para el buen fin del encargo, como un programa funcional extenso con muchas limitaciones urbanísticas o una actividad nociva en terreno en el que hay que justificar impacto ambiental.
El estudio de viabilidad puede ser parte del precio propuesto para el conjunto del encargo, o no. En el primer caso es interesante pactar su cobro con independencia del resultado del análisis, de forma que, si el informe de viabilidad resulta negativo y desaconseja seguir con la promoción en las condiciones estudiadas, dé lugar al abono de la cantidad acordada; si fuera positivo, su cobro se considerará como pago a cuenta del precio final.
Algunos estudios no mueven el lápiz hasta que el cliente ha firmado un contrato de encargo. Otros firman el contrato una vez realizados algunos croquis previos, de forma que el cliente ya ha podido percibir el estilo de los servicios que se van a ofrecer, y el estudio ha comprobado el talante del cliente, factor de riesgo a veces definitivo. Aunque se hayan realizado croquis previos para definir mejor el alcance de los trabajos, es sana costumbre no entregar papeles antes de firmar el encargo, ya que algunos clientes hacen su particular concurso restringido de ideas de estudio en estudio sin el conocimiento y aceptación por parte de los profesionales implicados.
Con los datos obtenidos el estudio ya puede afrontar el cálculo de honorarios. Ningún proyecto se plantea para no ser rentable, pero puede variar el margen de beneficio. Y si todo ha ido bien, interesa, conviene, es oportuno, viable y se está de acuerdo en el precio del servicio, entonces se firma el contrato.
El proyecto describirá el edificio y definirá las obras de ejecución del mismo con el detalle suficiente para que puedan valorarse e interpretarse inequívocamente durante su ejecución. En particular, y con relación al CTE (Código Técnico de la Edificación), el proyecto definirá las obras proyectadas con el detalle adecuado a sus características, de modo que pueda comprobarse que las soluciones propuestas cumplen las exigencias básicas de este CTE y demás normativa aplicable. Esta definición incluirá:
Es la fase del trabajo en la que se exponen los aspectos fundamentales de las características generales de la obra: funcionales, formales, constructivas y económicas, al objeto de proporcionar una primera imagen global de la misma y establecer un avance de presupuesto.
Definirá las características generales de la obra y sus prestaciones mediante la adopción y justificación de soluciones concretas. Su contenido será suficiente para solicitar la licencia municipal de obras, pero insuficiente para iniciar la construcción. Definirá las prestaciones que el edificio proyectado ha de proporcionar para cumplir las exigencias básicas y (no) impedirá su cumplimiento.
Desarrollará el proyecto básico y definirá la obra en su totalidad sin que en él puedan rebajarse las prestaciones declaradas en el básico, ni alterarse los usos y condiciones bajo las que, en su caso, se otorgaron la licencia municipal de obras, las concesiones u otras autorizaciones administrativas, salvo en aspectos legalizables. El proyecto de ejecución incluirá los proyectos parciales u otros documentos técnicos que, en su caso, deban desarrollarlo o completarlo, los cuales se integrarán en el proyecto como documentos diferenciados bajo la coordinación del proyectista.
Organizar el trabajo del estudio para tener en cuenta todos los condicionantes y dimensionar la duración de los procesos, estudiar los posibles solapes y redistribuir los recursos para reaccionar ante las incidencias. El Plan de Proyecto es el núcleo de esa planificación.
Se elabora con la participación de los colaboradores afectados. Consiste en estudiar la mejor manera de llevar el trabajo a cabo, analizar su viabilidad y, si todo es conforme, se aprueba. Desde ese momento es ley y el funcionamiento del estudio en relación con ese proyecto se rige por el plan aprobado. Requiere una labor de seguimiento para confirmar su avance y, en caso de incumplimiento, tomar las medidas correctoras.
El punto de partida es saber el fin del proyecto y toda aquella información que pudiera condicionar su desarrollo: descripción del encargo, requisitos, objetivos, deseos y necesidades del cliente, plazo y presupuesto del proyecto y de la obra, documentación oficial, estándares del estudio, especiales dificultades de tramitación o de gestión. Debe recoger todos los compromisos asumidos con el cliente durante la contratación.
Deben conocerse las horas de dedicación al proyecto previstas de cada persona del estudio y de los colaboradores externos con los que se cuenta. El objetivo de la planificación es poder controlar el plazo de elaboración del proyecto. Para ello hay que descomponerlo en partes cuya duración sea fácil de estimar y controlar.
Es bastante constante, por lo que su descomposición se puede elaborar con carácter de Proyecto Tipo. La planificación de cada proyecto puede también servir de plantilla para otro proyecto similar. Dentro de la estructura general del proyecto hay momentos importantes, el cumplimiento de cuyos plazos permite comprobar el cumplimiento del plazo global. Se llaman hitos, y de ellos son ejemplo la finalización de la fase de estudios previos, la aprobación de las plantas tipo o la entrega del estudio geotécnico. Los hitos son acontecimientos puntuales sin duración. Se representan como un punto claramente remarcado, un círculo o un rombo, cuyo eje vertical se sitúa en el momento de su intervención.
Para poder planificar un proyecto hay que descomponerlo en tareas elementales, con el nivel de detalle que se necesite, para analizar su duración y simultaneidad en el tiempo. Basta con tener en cuenta los procesos principales (estudio de normativa urbanística, mediciones y presupuesto, redacción de memoria). Evitando una descomposición excesiva, hay que descomponer con criterio:
La duración del proceso completo depende de la duración de cada proceso subordinado, y la de estos, de la de cada actividad o tarea implicada. El acierto al estimar la duración del proceso completo depende principalmente de haber tenido en cuenta todos sus subprocesos y, en menor grado, del acierto estimando la duración de cada uno de estos. Se ha de estimar el tiempo de duración de cada proceso, basándose en la experiencia o por asimilación a otros parecidos, con algunas claves:
Hay que estudiar la dependencia de unos procesos (sucesores, subordinados o dependientes) respecto de otros (predecesores). Esta dependencia se representa con una flecha que parte de la tarea predecesora y apunta hacia la sucesora, marcando de forma intuitiva el flujo de desarrollo de los trabajos. La dependencia puede ser:
La vinculación de las tareas, a veces una dependiente de varias o al revés, cada una con su duración estimada, va desplazándolas a su lugar en la secuencia temporal del desarrollo del proyecto.
Establecimiento de tareas solapadas y diferidas. Las vinculaciones entre tareas no siempre son estrictas en el tiempo. Una dependencia fin-inicio no implica necesariamente que al día siguiente de acabar la predecesora haya de empezar la sucesora. Podría considerarse un cierto margen positivo o negativo:
Los tiempos de adelanto o posposición permiten ajustar la planificación y reducir su desarrollo.
Ordenado el listado de las tareas, cada una de ellas y su duración se representa con un rectángulo estrecho, de longitud proporcional al tiempo de desarrollo (en días). Se marcan referencias temporales como fines de semana y festivos. En la planificación, las dependencias se indican con flechas que parten de la tarea predecesora y apuntan a la sucesora. Aunque la relación de dependencia entre tareas se necesita para establecer la planificación, no es necesaria su representación para su seguimiento. El orden de tareas es el marcado por el calendario, no por las dependencias. La planificación debe mantenerse en el nivel adecuado. Un encargo de mayor tamaño de lo normal requerirá una planificación previa y un control mayor durante el desarrollo. Es importante comprender qué procesos hay que terminar antes para alcanzar un hito, qué se puede hacer mientras se producen las esperas necesarias, o qué día debe estar terminado cada bloque de trabajo.
La asignación de recursos se hace a las funciones (arquitecto técnico, delineante), no a las personas, y tiene en cuenta el número de ellas y su dedicación (plena o compartida en % con otras tareas simultáneas). Al calcular la duración del proceso no se debe suponer el 100% del tiempo útil de cada recurso, ya que cualquier contratiempo afectaría directamente al plazo final. Calcular con una dedicación del 80% es más razonable. Después se distribuye la carga entre las personas, evitando posibles duplicidades. En estudios pequeños, una forma fácil de detectar la duplicidad de recursos consiste en utilizar un código de colores. Para remediar una duplicidad, se establece un vínculo entre los procesos afectados, situando como predecesor al que forme parte de la cadena crítica.
La cadena de procesos de mayor duración, la ruta más larga definida por procesos y recursos interdependientes, se denomina Camino Crítico. Para localizarlo se procederá a ir siguiendo la sucesión de tareas dependientes, siempre empezando desde el final del proceso de elaboración del proyecto hasta llegar al inicio de los trabajos. El Camino Crítico vendrá determinado únicamente por las tareas vinculadas sin margen entre ellas, pudiendo estar solapadas, pero nunca diferidas. Las tareas del Camino Crítico son tareas críticas y son prioritarias.
Para reducir el plazo obtenido en una planificación calculada, hay que pensar en medios alternativos: subcontratar parte del trabajo, reclutar un equipo adicional, cambiar las especificaciones u otros que permitan solapar procesos o acortar sus duraciones. Otra opción es descomponer el proceso a acortar en procesos más elementales para solapar asignando alguno de ellos a otro colaborador.
Prever holguras en cada tarea suele llevar al incumplimiento descontrolado. Los márgenes se han de manejar considerando el proyecto globalmente. Se considerarán tres tipos de márgenes:
Consiste en controlar el desarrollo real del encargo en el tiempo, comparándolo con lo planificado. Cuanto antes se detecte una desviación, antes se podrán adoptar medidas correctoras. Una opción es concentrarse en controlar el Camino Crítico, midiendo periódicamente el porcentaje realizado. Otra opción es medir la desviación en los hitos. Si se acumularan retrasos, podría convenir reajustar la planificación global.
Acomodar el paso de varios proyectos para que puedan desarrollarse sin conflictos. La sincronización de dos o más proyectos aconseja adoptar códigos de color para cada recurso para detectar duplicidades. Normalmente habrá que reajustar ambas planificaciones siguiendo los criterios de optimización de recursos. La prioridad de un proyecto sobre otro no dependerá de la fecha de encargo sino de la fecha de entrega.
El estudio traduce objetivos y requerimientos del cliente a líneas y volúmenes, estética y función. Los niveles de intensidad siempre serán más importantes que los de cantidad. Esa fase creativa ha de mantenerse dentro de unos márgenes temporales. El proceso creativo siempre es una labor de decisión entre opciones; llegado el momento hay que decidir. Se trata de acotar ese tiempo dentro de unos márgenes prefijados. El proyecto es un desarrollo por etapas; cada etapa cumplida se cierra y se sigue con la siguiente.
No implica la profusión de dibujos y detalles, sino la claridad de exposición y la profundidad en el detalle. Lo que es imprescindible es que cada detalle que se incluya se ejecute fielmente. Todas las indicaciones de los planos serán más probablemente leídas que las del pliego de condiciones. Para el conocimiento de los procesos constructivos, los estudios recurren a colecciones de catálogos de materiales e incorporan un Anejo a la Memoria Técnica.
Homogeneización de criterios de denominación y ordenación de planos. El cajetín es un bloque fijo. Para la numeración de planos, la opción más aconsejable es agrupándolos por capítulos y con numeración consecutiva. La sistematización del estudio lleva a fijar el índice de un proyecto genérico.
Archivos de dibujo enlazados por referencia externa a otros planos, de forma que cualquier modificación en un plano base supone la modificación inmediata de cualquier plano enlazado con él. En un archivo ‘plantas base’ se dibujan todas las plantas. Sobre esa única representación se completan en capas diferentes informaciones complementarias. Se abre un archivo por cada plano con un enlace por referencias externas con ‘plantas base’. En un archivo ‘cajetín fijo’ se dibujan todos los elementos que se repetirán en los planos.
El proyecto genera mucha documentación. Una vez visado o aprobado oficialmente, toda la documentación se incluye en un Documento Base. Es un listado con la enumeración de todos los elementos que componen el proyecto, desglosada por fases:
