Portada » Magisterio » Gestión Integral del Alumnado: Procesos de Admisión, Agrupamiento y Promoción Educativa
El alumnado es el objeto y sujeto de la educación. No es un producto cualquiera, como el de una industria; sufre una transformación a lo largo del tiempo y construye su propia personalidad. Este alumnado forma parte de la organización escolar, siendo usuarios con derechos y deberes. (Ver fotocopias de los derechos y deberes; se incluyen 2 preguntas sobre este tema).
El proceso de admisión de alumnos se rige por una serie de requisitos recogidos en el marco legal, los cuales deben respetar principios fundamentales como:
Estos requisitos se contemplan tanto en centros públicos como privados.
Entre los requisitos específicos para la admisión en el centro se encuentran:
(Ver en el Tema 4, páginas 1-4, donde se recogen las disposiciones legales, normativas y baremos necesarios para la admisión de alumnos.)
En la enseñanza obligatoria, los tutores podrán elegir el centro para sus hijos con Necesidades Educativas Especiales (NEE), teniendo en cuenta, además de los requisitos normativos de carácter general, los siguientes:
1. Legislación General: En particular, la LOGSE, que introdujo dos elementos clave: 1) la organización por ciclos y 2) la atención a la diversidad.
2. Espacio y Dimensiones del Centro: El número de alumnos y su distribución por edades condicionan las diferentes tipologías de centros (unitarias, graduadas, etc.).
3. El Proyecto Educativo de Cada Centro: Debe garantizar la acción tutorial. El grupo tutorial es un conjunto de alumnos que, durante un ciclo, tienen asignado un profesor-tutor.
1. Desde una Perspectiva Vertical: Este enfoque considera la ordenación de todos los elementos del centro educativo para permitir que los alumnos progresen ascendentemente según sus posibilidades. Existen dos formas principales de agrupamiento:
Por niveles o ciclos. Implica una homogeneidad del alumnado en función de la edad. Consiste en una jerarquización de cursos con controles periódicos a superar. El tiempo de permanencia varía según sea un curso (1 año) o un ciclo (2 años). Se establecen objetivos específicos por cada área que deben ser alcanzados por los alumnos.
Se basa en la ordenación por conocimientos, partiendo del principio de que no hay dos alumnos iguales. Son modelos poco extendidos, ya que pueden generar situaciones donde algunos alumnos superen ciertas materias y queden rezagados en otras, lo cual puede ir en contra de la normativa vigente. En este modelo vertical, el alumnado es agrupado en función de los conocimientos que posee. El trabajo es secuencial, permitiendo al alumno avanzar de curso una vez que supera el nivel, sin necesidad de esperar al final del periodo lectivo. Este enfoque requeriría una gran cantidad de recursos, máxima flexibilidad horaria y estrategias didácticas altamente individualizadas.
2. Desde una Perspectiva Horizontal:
En los grupos homogéneos, se utilizan criterios como la edad o la posibilidad de aprendizaje. Por otro lado, los grupos heterogéneos permiten la formación de agrupaciones no basadas en la edad, sino en función de la actividad o del tipo de objetivo pedagógico pretendido.
La discusión entre un tipo de grupo u otro se resolvió en los años 70 con la enseñanza personalizada, que implica una sólida cultura organizativa del centro. Existen actividades que permiten un grupo numeroso (ej. una conferencia, un debate, una proyección). Para otras, los grupos serán más reducidos (ej. trabajo de laboratorio), y algunas serán individuales. Así, podemos clasificar los grupos por tamaño:
La educación institucional busca controlar el rendimiento de los alumnos, por lo que el problema de la promoción ha sido abordado de diversas formas según las épocas y los modelos de sociedad. No obstante, la promoción es el resultado de la organización en ciclos y de la necesidad de evaluar la consecución de los objetivos establecidos por la Administración educativa. Para determinar si la promoción es positiva, se tienen en cuenta tres aspectos clave:
Además, se deben considerar la edad del alumno, el nivel en que se encuentra y las posibles repeticiones de curso. Para la promoción, se consideran también los siguientes casos:
Estos aspectos son determinantes, pero también es fundamental una comunicación fluida con los padres. En cualquier caso, la decisión final la toma el profesor-tutor, basándose en los criterios mencionados y en los informes de otros profesores. Es indispensable que existan unos criterios de promoción claros, que sirvan de referencia, sean elaborados por el equipo docente y aprobados por el órgano competente.