Portada » Ciencias sociales » Fundamentos Filosóficos y Pedagógicos de la Formación Humana
El ser humano necesita ser educado porque nace con múltiples posibilidades de desarrollo, pero no nace plenamente formado. A diferencia de los animales, cuyos comportamientos están determinados por el instinto, el ser humano posee una naturaleza racional y una plasticidad que le permite elegir, crear y perfeccionarse mediante la educación.
La educación es necesaria porque orienta ese desarrollo, ayuda a actualizar las potencialidades humanas y favorece la formación intelectual, moral y social de la persona. Además, debido a que el ser humano es un ser social, requiere la convivencia con otros para alcanzar su pleno desarrollo humano.
La etimología de educare significa criar, alimentar, formar y conducir, mientras que educere significa extraer, sacar o desarrollar las capacidades que posee la persona.
Estas dos raíces muestran que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en ayudar al estudiante a desarrollar sus potencialidades mediante una acción orientadora. Por ello, el docente actúa como guía del aprendizaje, promoviendo el crecimiento integral del estudiante y respetando su participación activa en el proceso educativo.
Porque la finalidad de la educación es formar integralmente a la persona, desarrollando sus capacidades intelectuales, morales y éticas.
Según Santo Tomás de Aquino, la educación conduce al ser humano hacia el estado de virtud, mientras que Richard S. Peters afirma que debe orientar a una forma de vida valiosa por sí misma, y no únicamente útil para obtener beneficios materiales o laborales. Por ello, la educación busca el perfeccionamiento de la persona antes que la simple acumulación de conocimientos.
Existe verdadera educación únicamente cuando ambas acciones se complementan, porque la enseñanza solo cumple su finalidad cuando produce aprendizaje y el aprendizaje requiere la orientación del educador dentro del proceso educativo.
La finalidad de la educación es el propósito último que orienta toda acción educativa. La filosofía sostiene que ninguna acción humana tiene sentido sin un fin, por lo que educar implica formar a la persona para alcanzar su perfeccionamiento humano.
Significa que toda acción humana está dirigida hacia un fin. La teleología estudia el «para qué» de las acciones y explica que toda actividad educativa debe responder a un propósito que justifique su realización.
Los fines parciales son objetivos intermedios, como aprender conocimientos, desarrollar habilidades o adquirir competencias. El fin final es el perfeccionamiento integral de la persona, que da sentido y unidad a todos los demás fines.
La disgregación ocurre cuando los fines parciales sustituyen al fin último de la educación. En ese caso, la educación se reduce únicamente a preparar para el trabajo, aprobar exámenes o adquirir competencias, olvidando la formación integral de la persona.
Porque la felicidad representa la realización plena del ser humano. La educación debe ayudar a la persona a desarrollar todas sus capacidades intelectuales, morales y éticas para vivir una vida buena y plenamente humana.
El obrar feliz consiste en actuar libre y virtuosamente conforme al bien. La educación no busca únicamente transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de realizar acciones buenas de manera consciente y responsable.
La axiología es la filosofía de los valores. En educación, orienta la formación hacia valores como la verdad, la justicia, la libertad y el bien. Cuando se pierden estos valores se produce un extravío teleológico, es decir, la educación pierde su verdadera finalidad.
Porque la educación busca formar personas capaces de elegir responsablemente el bien. La libertad no consiste en hacer cualquier cosa, sino en actuar racionalmente conforme a la verdad y a los valores éticos y críticos.
La autoridad educativa no limita la libertad, sino que la orienta. El docente ejerce autoridad cuando guía al estudiante hacia su desarrollo integral, favoreciendo que alcance progresivamente una autonomía responsable.
Son los principios que sustentan el diseño y desarrollo del Currículo Nacional Básico. Integran aportes de diversas disciplinas y orientan los fines, objetivos y alcances de la educación hondureña.
Establecen que la educación se fundamenta en la Constitución de la República, la Ley Fundamental de Educación y demás normas nacionales e internacionales, garantizando el derecho a una educación democrática, laica y bajo la responsabilidad del Estado.
Sostienen que la educación tiene como finalidad el desarrollo integral del ser humano, promoviendo sus potencialidades, valores y el sentido de pertenencia a la nación hondureña, respetando la igualdad de derechos.
Formar integralmente al hondureño y a la hondureña para desarrollar su proyecto de vida y contribuir al desarrollo económico, social y cultural del país.
Fortalecer la democracia, promover el desarrollo sostenible, mejorar la calidad de vida, fomentar la convivencia pacífica y fortalecer los valores de la hondureñidad.
La Filosofía Educativa es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, los fines, los principios, los valores y el sentido de la educación. Su propósito es responder preguntas fundamentales como: ¿qué es educar?, ¿para qué educamos?, ¿qué tipo de persona queremos formar? y ¿qué papel desempeñan el docente, el estudiante y la sociedad en el proceso educativo?
Según Francisco Altarejos y Concepción Naval, la filosofía de la educación busca comprender el fenómeno educativo desde una perspectiva racional, analizando sus fundamentos, finalidades y valores para orientar la acción educativa hacia el perfeccionamiento de la persona.
Se entiende como un proceso de formación completa del ser humano, orientado a desarrollar todas sus capacidades y dimensiones, no únicamente los conocimientos académicos. La persona debe crecer de manera equilibrada en lo intelectual, moral, social, físico, afectivo y espiritual, para alcanzar su perfeccionamiento como ser humano.
El hombre anárquico es aquel que considera que las personas pueden organizar su vida sin la imposición del Estado, las leyes o cualquier autoridad externa. Desde esta perspectiva, la educación debe formar individuos libres, autónomos, críticos y capaces de decidir por sí mismos, evitando el autoritarismo y la obediencia ciega.
El adoctrinamiento consiste en enseñar una doctrina como si fuera la única verdad, esperando que el estudiante la acepte sin debatirla, compararla con otras perspectivas o formar un criterio propio.
La educación desarrolla el pensamiento crítico y permite que la persona forme sus propias ideas; el adoctrinamiento busca imponer creencias o ideologías sin fomentar el cuestionamiento racional.
