Portada » Arte » Fundamentos del Arte Egipcio y el Legado de la Dinastía Qin
La civilización egipcia es de carácter fluvial y de base agraria, lo que determina que toda la vida de los egipcios gire en torno al río Nilo.
El carácter de la arquitectura civil condiciona el material, que es más descuidado: adobe y ladrillo, normalmente con refuerzos de piedra que se aprecian en las jambas de los vanos y en los soportes. En las casas de los nobles y del faraón es una arquitectura más cuidada, por lo que tienden a tener una estructura alargada siguiendo el río.
La vivienda egipcia estaba constituida por varias habitaciones alrededor de un gran salón con columnas y luz cenital; disponía de terrazas, bodega subterránea y un jardín al fondo. Muchas viviendas disponían de patios interiores, de donde provenía la luz, con todas las habitaciones dispuestas en torno al mismo y sin ventanas al exterior, por la necesidad de protegerse contra el calor.
La sociedad egipcia era clasista y esclavista, y estaba jerarquizada de la siguiente manera:
Los faraones, al ser considerados dioses, tienen representaciones idealizadas y posturas hieráticas. Los personajes de un estrato social inferior se representan en madera, en posturas menos rígidas y con una representación más natural y realista. La arquitectura es la plasmación plástica de la estructura política: la pirámide es un reflejo visual de su jerarquía.
El tipo más antiguo de enterramiento es la mastaba. Hacia el año 3.000 a. C. será la tumba de los primeros faraones y de los nobles, sacerdotes y altos funcionarios del Estado. Tienen forma de pirámide truncada, consistente en un pozo y una cámara sepulcral subterránea. En la parte superior se encontraban una capilla y el serdab, que guardaba la estatua funeraria del difunto o ka.
Se realizan durante el periodo antiguo y medio; reflejaba el deseo de grandeza y la acumulación de poder en el faraón. Se basa en la superposición de mastabas para distinguir la tumba real.
Son enterramientos excavados en las laderas de las montañas próximas a la nueva capital, Tebas, en el Valle de los Reyes y el Valle de las Reinas. Los hipogeos constaban de múltiples galerías y cámaras, generalmente decoradas con pinturas al fresco, que se introducían muchos metros en el interior de la montaña formando laberintos, tapiando y escondiendo los accesos para proteger los riquísimos ajuares.
Isis es la madre y maga protectora, el «ojo de Ra». Divinidad del cielo representada con el tocado de Hathor, con disco solar y su signo jeroglífico sobre la cabeza. En las representaciones del Imperio Nuevo se la representaba flanqueada por cuernos en forma de lira. Su signo jeroglífico sugiere que su nombre pudiera significar «trono».
En la mitología, Isis lloraba la muerte de su esposo Osiris. El dios Seth conspira contra Osiris, su hermano, y lo desmiembra arrojando los pedazos por el Nilo. Isis recorre el país para reconstruir el cuerpo y, tras fecundarlo, engendra a su hijo Horus. Isis encarna el ideal de madre protectora y viuda inconsolable; es la maga por excelencia, capaz de devolver la vida.
Las esculturas egipcias se caracterizan por la presencia de un canon o norma compositiva. El ideal es el canon de los 18 puños: la longitud total del representado (desde la frente hasta la planta del pie) debe guardar la proporción de 18 veces la medida del puño cerrado.
La encáustica (del griego enkaustikos, ‘grabar a fuego’) utiliza la cera como aglutinante. Es una mezcla densa y cubriente que se aplica con pincel o espátula caliente. El acabado se logra puliendo con trapos de lino sobre una capa de cera caliente.
Se observa realismo y actitudes humanas en la estatuaria privada. Estas obras, reconocidas por su apariencia para albergar el Ka, tenían un propósito funerario. Se utilizaban materiales como piedra y madera policromada, además de cristales y metales preciosos en los ajuares funerarios. Destaca también la cerámica de color azul turquesa o cobalto.
Los Guerreros de Terracota del Mausoleo del emperador Qin son un conjunto de más de 8.000 figuras a tamaño real, enterradas cerca del primer emperador de China, Qin Shi Huang (210-209 a. C.).
Descubiertos en 1974 cerca de Xian, son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1987. Se creía que estas estatuas permitirían al emperador seguir teniendo tropas bajo su mando en el más allá. El ejército fue dispuesto en formación de batalla en tres fosos. Cada figura posee rasgos únicos (bigotes, peinados, etnias) y los uniformes reflejan los rangos militares. Las cabezas y manos se moldeaban aparte. Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron las armas originales (arcos, lanzas y espadas).
