Portada » Griego » Fundamentos de la Historia y Estructuras Sociopolíticas: Conceptos Clave
Será hacia el siglo IV cuando aparece un investigador, Eusebio de Cesarea, que da un nuevo avance a la manera de hacer historia. Escribe una historia eclesiástica, pero con la peculiaridad de que parte desde Adán, ya que utiliza la Biblia como fuente histórica. Es un pensamiento distinto a los demás, que aporta dos características fundamentales a la historia:
El positivismo tuvo mucho éxito; la mayoría de los historiadores del siglo XIX y algunos del XX fueron positivistas. Auguste Comte (1798-1857) estableció las bases de cómo debe trabajar el historiador para que su labor sea tan rigurosa como las matemáticas. Lo importante en el positivismo son las fuentes (datos exactos y precisos); el historiador pasa a un segundo plano. En el dato reside la veracidad, pues es lo objetivo, mientras que el historiador es subjetivo. Por ello, tiene prohibido hacer juicios de valor: solo debe contar y transmitir la información.
La historia es el conocimiento del pasado histórico. Este conocimiento se elabora en la mente de una persona (el historiador), ya que los hechos, al haber pasado, no existen por sí mismos; el historiador debe reconstruirlos y recopilarlos. La historia es, por tanto, un hecho intelectual: «resucitar el pasado». Se hace sobre hechos pasados para evitar que el historiador se vea afectado por el presente. Es el conocimiento del pasado humano y es inseparable del historiador, pues consiste en explicar los hechos del pasado mediante razones.
Decimos que el pasado cobra vida en la cabeza del historiador porque este percibe las consecuencias (hechos históricos que provocan otros) y da perspectiva. Resumimos el pasado para explicar la complejidad de nuestro presente, entendiendo que el pasado también fue presente en su momento.
En la historia, todos los elementos están entrelazados. La interdependencia consiste en descubrir la red que une los sucesos, superando el principio de causalidad para hallar el «alma» del momento histórico.
Todo en la historia tiene causas. El historiador debe jerarquizarlas, lo cual introduce un grado de subjetividad. Si no se hallan las causas, se recurre a las consecuencias para intentar deducirlas. Las explicaciones causales e intencionales no son incompatibles.
El hombre es un ser temporal. En la historia se diferencia entre el tiempo físico y el tiempo histórico. La temporalidad es esencial, pues la historia es una continua sucesión de hechos conectados. Se mide mediante la cronología (orden del tiempo) y la periodización (grandes bloques temporales).
Considerado el primer historiador, Heródoto (siglo V a.C.) escribió Historia, que significa «indagación». Renunció a la explicación mítica y utilizó un método riguroso basado en el testimonio y la documentación. Trabajaba con periodos cortos (no más de 20 años) y buscaba un estilo literario bello. Junto a Hecateo, es fundamental en la historia de la geografía, aunque su concepción del mundo era primitiva (una isla rodeada por un océano).
Un documento es cualquier fuente de información. Se dividen en:
Ningún libro de historia agota la realidad, ya que siempre surgen nuevos documentos. Antes de usarlos, el historiador debe realizar una crítica externa (autenticidad, quién y dónde) y una crítica interna (credibilidad, por qué).
Representan la estructura por edad y sexo. Pueden ser progresivas (países jóvenes), regresivas (forma de bulbo, baja natalidad) o estancadas (forma de campana).
Alfonso XII impulsó la Constitución de 1876. Su hijo, Alfonso XIII, vivió un reinado convulso (Guerra de Marruecos, nacionalismos). Tras las elecciones municipales de 1931, se exilió, dando paso a la Segunda República.
Se definen por un asentamiento territorial, jerarquía social, economía intensiva de alta producción y un poder centralizado capaz de legislar.
Compuestas por el Congreso (350 diputados) y el Senado (150). Tienen potestad legislativa, aprueban los Presupuestos y controlan al Gobierno.
Sanciona y promulga leyes, convoca elecciones, propone al Presidente del Gobierno y es el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Su figura es inviolable y no tiene responsabilidad política.
