Portada » Psicología y Sociología » Fundamentos Antropológicos y Sociológicos de la Persona y la Convivencia Humana
La definición clásica de persona, atribuida a Boecio, es: sustancia individual de naturaleza racional.
La persona posee un valor único que es su dignidad. La dignidad de la persona se funda en su “ser” persona; por lo tanto, el ser humano tiene valor por lo que él mismo es por su ser, y no en función de otra cosa.
Conocerse es la base para que una persona se posea y sea capaz de donarse a otro ser. La persona es un ser para otros.
Las personas no pierden su valor.
Somos seres sexuados por naturaleza. Esto no es meramente biológico, sino que se refiere a la personalidad: “un modo propio de ser, de manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano. Por eso, es parte integrante del desarrollo de la personalidad y de su proceso educativo”.
La condición sexuada abarca a la totalidad de la persona, haciendo que el varón y la mujer tengan un sello propio en todas las facetas de su ser, desde el tono de voz hasta la manera de andar.
Varones y mujeres somos profundamente distintos en nuestros modos de ser, de vivir y de sentir. Comprender los modos femenino y masculino es conocer nuestra propia identidad personal.
Las diferencias de fuerza, tamaño, estructura ósea y órganos sexuales son determinantes. La diferencia sexual no es una diferencia superficial; por el contrario, es una diferencia esencial que define a la persona en su propia identidad.
Es la diferencia la que hace posible la complementariedad, la cooperación y la admiración por la persona del sexo opuesto.
“Lo masculino y lo femenino se potencian uno al otro y posibilitan la fecundidad en todos los ámbitos. Eso es complementariedad”.
La persona es un ser familiar. La primera experiencia y la que más nos marca es ser hijos, una realidad que nos acompaña toda la vida, superando los límites.
La especie humana no sería viable sin familia, ni siquiera biológicamente. El hombre es un ser familiar en parte porque nace, crece y muere necesitado.
Las personas forman una familia con una vida en común basada en la ayuda mutua y en la protección de los hijos. La familia es el ámbito natural de educación de los hijos, es una escuela de vida personal y social, es la primera “sociedad” humana: esa comunidad natural en donde se experimenta la sociabilidad humana, y contribuye de modo único e insustituible al bien de la sociedad.
El matrimonio se fundamenta en la libre voluntad de los cónyuges de unirse y formar una familia. El vínculo matrimonial es el acto humano por el cual los esposos, el varón y la mujer, se dan y se reciben mutuamente y se funda en el amor. En cuanto don total y exclusivo, de persona a persona, comporta un compromiso definitivo que se expresa mediante el consentimiento recíproco, irrevocable y público. Sin embargo, las experiencias dolorosas no eliminan lo que el matrimonio y la familia están llamados a ser.
La filiación es una característica radical de la persona. Filiación significa: mi origen como persona son otras personas. Significa dependencia de origen. Nacer de alguien, reconocible en nombres y apellidos: tener padres, pertenecer a una familia de muchas generaciones.
El ser humano está hecho para “con-vivir”; la convivencia es un medio imprescindible para la perfección y la felicidad del ser humano.
La justicia se define desde antiguo como la voluntad de dar a cada uno lo suyo y se considera una de las virtudes cardinales, fundamentales en la vida del hombre.
Por otra parte, toda acción externa cae dentro de la esfera de la justicia porque tiene trascendencia social; siempre lo que hacemos tiene relación con los demás: si hablamos, somos oídos; si tomamos algo, es propio o ajeno, etc. Esto incluso cuando esas acciones son privadas o quedan fuera del campo de la ley, pues afectan a otras personas, y ellas forman parte de la sociedad.
El desarrollo de las personas y de las sociedades está mutuamente relacionado, lo que implica la lógica de que todos deben colaborar entre sí.
¿Qué es el bien común? Es el conjunto de condiciones necesarias para que los hombres puedan lograr su mayor desarrollo o el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a cada uno de sus miembros el logro más pleno.
¿Cuál es el fundamento y el fin de la comunidad política? Existe para lograr el crecimiento más pleno de cada uno de sus miembros, que son llamados a colaborar para realizar el bien común, bajo el impulso de su inclinación natural hacia la verdad y el bien.
La comunidad política tiene a la persona humana como fundamento y fin, y debe trabajar por el reconocimiento y el respeto de su dignidad. El bien común consiste en la defensa de los derechos y deberes de la persona humana. Y las leyes políticas deben garantizar la satisfacción de las exigencias humanas fundamentales.
Ante leyes injustas, la persona no está obligada en conciencia a obedecerlas. Esto se conoce como objeción de conciencia. Esto es sencillo de comprender, ya que la ley debe estar al servicio del bien del hombre, y no en contra de éste.
El sufrimiento y el envejecimiento nos recuerdan los límites de nuestra vida, y de una manera más radical lo hace la muerte.
¿Cuál es el sentido del dolor y del sufrimiento?
¿Pero cuál es el sentido de la muerte? ¿En qué consiste ésta?
La muerte es algo natural, que forma parte de nuestro ciclo de vida: si algo tenemos seguro es que un día moriremos. Por otro lado, la sentimos como el mayor de los males naturales, porque implica privarnos de la vida. La mejor manera de prepararse para la propia muerte es viviendo el día a día, construyendo el propio proyecto de vida.
Por último, hemos de decir que esta sed de trascendencia que tiene la persona humana encuentra su respuesta más completa en un Dios personal, con el que se pueda relacionar de persona a persona, según su naturaleza espiritual relacional, y que pueda responder a sus anhelos de felicidad y de eternidad, y dar sentido al sufrimiento y a la muerte.
Duración que no tiene principio ni fin.
«Para Aristóteles la eternidad es tiempo que perdura siempre».
Trascendencia: Desde un punto de vista filosófico, el concepto de trascendencia incluye además la idea de superación o superioridad.
