Portada » Español » Fenómenos de Evolución Lingüística en el Español Histórico: Morfología y Etimología
A continuación, se detallan diversos casos de evolución morfológica y cambios de género en sustantivos del latín al español:
Dosis. Proviene de un nominativo singular latino que incluía una /s/. Esta /s/ se mantiene en la evolución de la palabra, lo que produce un proceso de resegmentación. De esta forma, tanto el singular como el plural de «dosis» conservan la /s/.
Piees. Viene de pedem (latín) > pie (masculino, tercera declinación). La /s/ que aparece en «piees» proviene de un proceso de resegmentación, donde la /s/ se ve como marca del plural. La forma de «pie» mantiene el hiato entre las dos /e/, que es un «hiato de evolución romance», donde las vocales iguales tienden a simplificarse, pero no siempre (como en «leer»).
Reys. Viene de regem (latín, tercera declinación, masculino) > rey. La resegmentación ocurre porque, en el paso del latín al romance, se agregó una /s/ para marcar el plural, pero también vemos variantes gráficas como «reis» debido a la no consolidación del paradigma en la Edad Media.
La cuchar. Proviene de cochlear (latín, tercera declinación, neutro) > cuchar. En el paso al romance, se reinterpreta el género de neutro a femenino, lo que se debe a un proceso de desgramaticalización del género neutro y la adopción de la forma femenina regular en español.
Pechos. Viene de pectus (latín, neutro) > pechos. En latín, pectus era neutro, pero al pasar al romance, se crea una resegmentación para que la palabra se considere masculina en plural. La forma singular «pecho» proviene de este proceso.
Dyo/Dio. De deus (latín, masculino) > dios. La palabra pasa por un proceso de resegmentación en el que la forma del nominativo se utiliza como base para formar el plural, lo que da lugar a «dyo» como singular analógico, y más tarde se reestablece la forma plural con /s/.
Maese. De magister (latín, masculino) > maese/maestre. La palabra mantiene el nominativo «maese», mientras que «maestre» proviene del acusativo, pero ambos significan lo mismo. En la Edad Media, las formas del nominativo y acusativo coexistieron, produciendo los dobletes.
Conseja. Proviene de consilium (latín, neutro) > conseja. En el paso al romance, se produce una resegmentación que da lugar a «conseja» como singular de «consejo», pero con un cambio de género a femenino debido a la regularización en el idioma.
Huertas. De hortus (latín, masculino) > huerto > huerta. La palabra «huerta» se forma como un femenino por resegmentación y adaptación de la terminación a la regularidad de los sustantivos femeninos en español.
El tribo. De tribus (latín, femenino) > tribu. En el paso del latín al romance, tribus se convierte en tribu, pero en la Edad Media se hace una resegmentación que la hace pasar a ser considerada masculina en algunos contextos.
El asma. De asthma (latín, neutro) > asma. Este sustantivo sufre una desgramaticalización del género neutro y, aunque originalmente neutro, en español se adopta como femenino. Además, la forma del artículo «el» sigue siendo la del alomorfo del artículo femenino ante vocal tónica, pero la palabra se considera femenina.
La higuera. De ficus (latín, femenino) > higuera. El cambio de género de «higuera» (árbol) se adapta a un patrón femenino en romance, aunque ficus es originalmente neutro.
Higos. De ficus (latín, masculino) > higo (masculino). En romance, se adapta el género a masculino para referirse al fruto, cambiando de la forma femenina que podría haber tenido en el latín vulgar.
El peral. De pirus (latín, femenino) > peral. La evolución del sustantivo pasa del acusativo femenino a un masculino en algunas zonas del romance, aunque se conserva como femenino en otras.
Laborem > labor; Calorem > calor. Estos sustantivos de la tercera declinación, que originalmente eran masculinos, sufren fluctuaciones y, en la Edad Media, pasan a ser mayoritariamente femeninos. Sin embargo, en el siglo XVIII se recupera el género masculino.
El lumbre. De lumen (latín, neutro) > lumbre. La palabra es un sustantivo neutro, pero en español se adapta al género masculino. En algunos casos, como «hambre», se utiliza «el» como alomorfo del artículo femenino.
La evolución de adjetivos, adverbios y estructuras comparativas muestra una fuerte tendencia a la regularización y la formación de dobletes:
Originalmente invariable, se usaba «sabidor» para ambos géneros. Con el tiempo, se estableció la forma femenina «sabidora», haciendo que el adjetivo pasara de ser invariable a variable en el siglo XIV.
Mucho enfermo / Muy estrecho o peligroso: Se usan en grado superlativo absoluto. El uso de mucho y muy deriva de estructuras latinas, aunque en la actualidad muy se usa con adjetivos y adverbios, y mucho con sustantivos.
Bien sentido / bien poblado: Forma híbrida entre estructuras analíticas y sintéticas, derivadas del latín bene que da lugar a «bien», usado en superlativos absolutos.
Sobra grand: «Grand» sufrió una apócope y se usó como «gran» en superlativos absolutos. El prefijo «sobr-» de origen latino adaptó su género según el sustantivo, creando un femenino de forma analógica.
Menos bueno de: El adjetivo «bueno» tiene origen en el latín con terminaciones en -us, -a, -um. «Menos bueno» es una construcción comparativa de inferioridad, que evolucionó en el español medieval, sustituyendo la estructura latina minus + adj + quam por «de».
Plus: Comparativo de superioridad analítico que deriva del latín magis/plus + adj + quam. En castellano, plus se convirtió en «más que», influenciado por la forma arcaica del latín.
Noble mientre / Apuesto: Noble mientre es un adverbio de modo que surge por gramaticalización de un adjetivo + sufijo mientre. Apuesto es un adjetivo usado como adverbio por analogía con el latín, marcando el género en masculino.
Demientre: Evolución de dum interim a demientre por resegmentación. Posteriormente, dio lugar a mientras, un adverbio de tiempo.
Aunque en el latín no existía una distinción femenina en este caso, en la Edad Media se incorporó la forma femenina en -esa, que perdura hasta hoy.
Periodisto: Forma masculina/femenina en singular que dio lugar a «periodista», con hipercaracterización para marcar el género.
Querub/querubín: En hebreo, «querub» es singular y «querubín» es plural. La forma «querubín» se estabiliza en español, mientras que «querub» es obsoleta, con un fenómeno de hipercaracterización.
Didona: Nombre de Dido, hipercaracterizado con una «a» para indicar el género femenino.
Hoc año > hogaño: Gramaticalización del adverbio, con reducción fónica, paradigmatización y condensación, formando una palabra única.
Corpus > cuerpo: Evolución de un sustantivo neutro en latín a un sustantivo masculino en español por desgramaticalización y analogía con sustantivos en -o.
Paparazzi > paparazzi/paparazzis: Plural analógico que transforma un sustantivo italiano en singular en español, siguiendo un proceso de hipercaracterización.
Coctum > cocho/cocido: Participio latín que se convierte en «cocido» en español por analogía, regularizando el sistema de participios.
Folia > hoja/hojas: Desgramaticalización del género neutro en latín a género femenino en español, con creación del plural por analogía.
Búho: Evolución fonética desde el latín, con apócope y la transformación en una forma más accesible fonéticamente.
Si Dexter > diestro, sinister > siniestro: Simplificación fonética en latín que genera formas masculinas analógicas en español.
Templum > templo: Desgramaticalización del género neutro en latín a masculino en español, por analogía con sustantivos en -o.
Puteum > pozo; Putealem > pozal: Transformación de sustantivos latinos a sustantivos en español, con adaptación de género por influencia del sustantivo «pozo».
Venga: Verbo en subjuntivo que se transforma en interjección mediante gramaticalización, perdiendo su contenido semántico y convirtiéndose en un elemento del paradigma sin reducción fónica.
¡Toma, toma!: Se origina en 1500, experimentando desemantización y perdiendo el contenido semántico en el proceso de gramaticalización.
En plan: Expresión que se gramaticaliza como muletilla discursiva en el lenguaje juvenil, pasando de un significado literal a uno figurado.
Hombre, no me des esos sustos: Gramaticalización de «hombre» como interjección, perdiendo su función sustantiva.
O sea: Evolución de una estructura verbal a una muletilla discursiva en el castellano moderno, usada para aclarar o reformular.
Non obstantes: Expresión latina utilizada en textos jurídicos, que se conserva en latín medieval y cancilleresco con el mismo significado.
Ata: Preposición de origen árabe que no existía en latín, introducida por préstamo.
Magar: Conjunción concesiva que desaparece a finales de la Edad Media. Proviene del griego macarius, y se usaba para significar «aunque».
Sentio > siento: Cambio analógico de la vocal para coincidir con los verbos de la misma conjugación en español.
FRICARE > Friego: En la evolución de fricare a friego, la vocal breve se diptonga por analogía con otros verbos con e breve.
Fer: Verbo latino facere que evolucionó a fer en castellano. En la Edad Media, se usaban formas como fer, fair o far, hasta ser sustituidas por el infinitivo hacer por analogía.
Fablastes: Forma medieval de hablaste en segunda persona singular. Se regularizó por analogía con otras formas de segunda persona, como vos fablaste.
Sofriste: Forma verbal que evoluciona de suffriste del latín, con la apertura de la vocal o a u, un cambio fonético que ocurre en el siglo XVI.
Vedes > Veis: Evolución de vedes a veis en la segunda persona plural, debido a la pérdida de la d final de la palabra.
Vos tenedes: Forma medieval de tenéis que se utiliza en el voseo.
Devie > debía: Evolución del imperfecto del verbo haber, que en el siglo XIV se modifica por la influencia de la palatalización.
Sabudo: Participio de sabir en la Edad Media que fue influenciado por el occitano y desapareció por analogía con la forma etimológica sabido.
Formas verbales irregulares: Ejemplos como poneré y saldré muestran la introducción de epéntesis o metátesis, mientras que saliré mantiene la forma regular.
Tomar he: Expresión de futuro en la Edad Media mediante la construcción de infinitivo + verbo haber, que se gramaticaliza como tomaré.
Fazer se vos ie: Construcción medieval con infinitivo + terminación ie, dando lugar al condicional a partir del futuro.
Reposado ove: Expresión del pretérito anterior, que desaparece gradualmente al perder su lugar en la lengua.
Salirá: Forma de futuro imperfecto de indicativo, creada mediante la unión del infinitivo con el verbo haber.
Tibi > tibe-ti: Evolución del pronombre latino tibi a su uso en español como término preposicional.
Ell: Artículo masculino singular proveniente de un demostrativo latino, que se convierte en un artículo definido en español.
Eno: Contracción de «en» + «elo», que da lugar a artículos contractos como «al» y «del».
Daquestas, daquesto: Reducción de demostrativos en la Edad Media, con tendencia a la diferenciación en función de la cercanía.
Aquel, est: Diferenciación de los demostrativos latinos ille para evitar sobrecarga funcional y crear una forma deíctica con el valor de presentación.
Ý: Adverbio deíctico derivado del latín ibi, gramaticalizado como una forma impersonal. Se usa como adverbio y no como conjunción, con tilde para marcar su tonicidad.
O: Adverbio de lugar, derivado del latín ubi, utilizado solo en la Edad Media. Desapareció, pero pervivió en estructuras más complejas como do.
Cabe: Preposición derivada de caput en latín, que experimenta un proceso de desgramaticalización.
Villancicos: Obras musicales de Navidad con una fuerte identificación dialectal, en las que se usaba el habla rural y se introducían personajes con diferentes registros lingüísticos.
