Portada » Filosofía » Ética y Metafísica en Kant: El Imperativo Categórico y la Razón Práctica
Aun habiendo sólo un imperativo categórico, Kant propone más de una forma de expresarlo:
Con esto, Kant indica que las personas deben actuar como si elaboraran las leyes de un reino de fines, es decir, un reino ideal donde todos se respetan.
Kant justifica que la ética se basa en el deber, pues los hombres ajustan su comportamiento al imperativo categórico. Este deber es la necesidad de realizar una acción respetando la ley moral. El problema surge cuando este deber entra en conflicto con nuestras inclinaciones o deseos. Por ello, una acción es moralmente correcta cuando se ajusta al deber, aunque suponga sacrificar aspiraciones personales.
Kant diferencia tres tipos de acciones:
Estas acciones no se evalúan por su finalidad, sino por la intención del sujeto (guter Wille o buena voluntad). A diferencia de otros filósofos, para Kant actuar por deber no garantiza la felicidad; una persona feliz no tiene por qué ser virtuosa. Para sostener esta ética, debemos aceptar postulados necesarios: la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios.
En conclusión, para Kant, la libertad, la inmortalidad y Dios son postulados de la razón e ideas metafísicas que escapan de nuestro conocimiento empírico. No son realidades fenoménicas, sino noúmenos. Son cuestiones que exceden el límite de la razón teórica y a las que solo podemos acceder mediante la razón práctica.
En la Dialéctica Trascendental, se estudia la razón como facultad que busca establecer la metafísica como ciencia. La razón intenta unificar todo el conocimiento bajo principios llamados ideas trascendentales. Como el ser humano tiende a ir más allá, engloba su conocimiento en tres ideas reguladoras:
Schopenhauer definió al ser humano como un animal metafísico, reconociendo esta tendencia natural a trascender lo conocido.
Un postulado básico de Kant es que, para conocer, se requiere una intuición empírica (contenido de la experiencia) y una forma (coordenadas de espacio y tiempo). En las ideas trascendentales, solo tenemos la forma, pero carecemos de contenido empírico. Siguiendo la máxima kantiana: «Las intuiciones sin conceptos están ciegas y los conceptos sin intuiciones están vacíos».
Por tanto, es imposible formular juicios sintéticos a priori sobre Dios, el alma y el mundo, lo que genera errores y contradicciones denominadas antinomias. El error de la metafísica dogmática ha sido aplicar ilegítimamente las categorías del entendimiento a estas ideas. No obstante, Kant reconoce que esta tendencia es esencial en la naturaleza humana, tal como señaló Aristóteles: «Todo ser humano desea por naturaleza conocer».
