Portada » Historia » El forcejeo con la iglesia católica
La monarquía de Alfonso XIII estaba herida de muerte por haber apoyado la dictadura de Primo de Rivera. En Abril de 1931 se convocaron unas simples elecciones municipales (para elegir alcaldes).
· La trampa del Rey: Pensaban que en los pueblos ganarían los caciques (los ricos de siempre) y todo seguiría igual.
· La sorpresa: En las ciudades, donde era más difícil manipular el voto, arrasaron los Republicanos.
· Conclusión: El Rey entendíó el mensaje: «La España viva y urbana no me quiere». Se marchó sin usar el ejército.
El 14 de Abril de 1931 se proclama la Segunda República. La gente salíó a la calle con una alegría inmensa. Pensaban que España iba a dejar de ser un país de analfabetos y jornaleros muertos de hambre.
Primer problema inmediato (y grave): La Iglesia.
Apenas un mes después (Mayo de 1931), grupos de exaltados anticlericales quemaron iglesias y conventos en varias ciudades. El gobierno nuevo no actuó con suficiente contundencia para detenerlos.
· Resultado: Millones de españoles católicos (que quizá no eran monárquicos) sintieron que la República venía a perseguir su fe. Esa herida nunca se cerró.
La Constitución de 1931:
Las nuevas reglas del juego eran modernas: Voto femenino, matrimonio civil, divorcio y Estado laico (la Iglesia dejaba de controlar la educación). Para la izquierda era justicia; para la derecha católica, una declaración de guerra.
· 12 de Julio: Pistoleros falangistas asesinan al Teniente Castillo (un militar de izquierdas).
