Portada » Geografía » Consumo y Fuentes de Energía en España: Productos Petrolíferos, Electricidad y Renovables
La energía final es aquella que se obtiene tras transformar las fuentes de energía primaria en formas aptas para el consumo por parte de los distintos sectores económicos (transporte, industria, hogares y servicios). Se centra principalmente en los productos petrolíferos y en la electricidad.
El consumo de energía final depende de factores como el volumen de población, el nivel de industrialización, la renta per cápita, la coyuntura económica y las medidas de eficiencia energética. Por fuentes, predominan los productos petrolíferos, especialmente en el transporte, aunque está aumentando el uso de la electricidad, el gas y las energías renovables para cumplir la normativa europea.
La distribución del consumo por sectores muestra tendencias variadas:
Por comunidades autónomas, las que registran mayor consumo de energía final son Cataluña, la Comunidad Valenciana, Andalucía y el País Vasco.
Las fuentes de energía primaria renovables en España proceden de recursos inagotables, generan menor impacto ambiental, son autóctonas, favorecen el autoabastecimiento y están distribuidas por todo el territorio. Se dividen en energía hidráulica y nuevas energías alternativas.
Produce electricidad aprovechando la fuerza del agua almacenada en embalses o la que circula por ríos. Las grandes centrales se sitúan en zonas montañosas y ríos caudalosos (norte peninsular, Pirineos, Duero o Tajo), mientras que las minicentrales utilizan pequeños saltos de agua en regiones como Cataluña o Galicia. Destacan innovaciones como La Muela II y el sistema hidroeólico de El Hierro. Su producción depende de la pluviosidad.
Las nuevas energías alternativas incluyen la eólica, solar, biomasa, geotérmica y marina. Todas han crecido gracias a los avances técnicos y a las políticas de reducción de la contaminación:
La acuicultura es la cría de especies vegetales y animales acuáticos, marinos o de agua dulce. En España las condiciones naturales son favorables gracias a sus costas largas y variadas y a la abundancia de ríos, lagos y embalses, lo que permite producir especies diversas y de calidad. Entre los condicionantes humanos destacan una población activa escasa y decreciente, la coexistencia de pequeñas y grandes empresas, el uso de tecnologías tradicionales e innovadoras y la fuerte regulación de la Unión Europea y de las comunidades autónomas.
La producción se destina principalmente al consumo humano en fresco o a la transformación industrial, y en menor medida a la pesca deportiva y a la repoblación. Las instalaciones se sitúan en zonas rurales o costeras: junto a los ríos (trucha), en playas (almejas y ostras), en bateas flotantes (moluscos) y en jaulas marinas (dorada, lubina, etc.). España es el mayor productor acuícola de la UE. La acuicultura marina se concentra en el noroeste y Cantábrico, sobre todo en Galicia con el cultivo del mejillón, mientras que la continental se centra en la trucha en el interior peninsular.
El sector presenta problemas como la escasa rentabilidad, los altos costes de producción e instalación, las exigencias medioambientales y sanitarias, la competencia exterior y las enfermedades de los animales. Por ello, la Política Pesquera Común concede ayudas para modernizar instalaciones, mejorar la eficiencia, impulsar la investigación y fomentar la comercialización y la sostenibilidad.
A continuación, se definen algunos términos relevantes:
