Portada » Biología » Aromaterapia y aceites esenciales: usos, aplicaciones y precauciones en aromacosmética
La aromaterapia emplea los aceites esenciales de algunas plantas como un método curativo alternativo. ERROR: No todas las plantas son seguras porque son naturales. Muchas plantas contienen compuestos tóxicos o sensitizantes y pueden causar reacciones adversas; por ello es necesario conocer su composición, dosificación y contraindicaciones.
Aromaterapia – Aromacosmética: La aromacosmética suma los efectos psicológicos a la acción cosmética superficial de los aceites. Los neurocosméticos, al aplicarse, liberan endorfinas que actúan como neurotransmisores generando bienestar.
Los aceites esenciales o esencias son sustancias con olor que se encuentran en pequeñas glándulas situadas en diferentes lugares de una gran variedad de plantas (hojas, raíces, flores, tallos, etc.).
Presentación: Las esencias se presentan en forma líquida, más o menos coloreada. Tienen componentes lipídicos pero no presentan aspecto graso y no son solubles en agua.
Composición: Pueden estar compuestos por varias sustancias; normalmente por mezclas de ingredientes vegetales líquidos, volátiles y liposolubles o por sustancias aromáticas sintéticas con una fragancia característica. Los aceites esenciales se evaporan. Constan de distintos compuestos químicos, la mayoría de los cuales son, químicamente, terpenos.
Nunca se aplican directamente sobre la piel (excepto el aceite esencial de lavanda).
Los aceites esenciales deben sus propiedades a su composición química, pero también dependen de la planta en sí, del área geográfica, de la hora del día de la recolección, del clima, etc.
Por otra parte, se debe diferenciar entre aceites oficinales y reconstituidos, ya que las propiedades no van a ser las mismas debido a que cambia la composición:
Efectos comunes: Hay algunos efectos que son comunes a un alto porcentaje de aceites esenciales. Entre ellos están: antisépticos, antibacterianos; algunos son antifúngicos y también antivíricos; regeneradores celulares (estimulan la renovación y el crecimiento de las células sanas); alivian el estrés; activan y mejoran la circulación; regulan el equilibrio entre el sistema mental y el corporal; y, por último, refuerzan el sistema inmunitario.
Aceites portadores: Son aceites vegetales puros sin refinar que se usan para diluir los aceites esenciales. Se deben obtener por prensado en frío o por filtración. Mezclados con los aceites esenciales, pueden acelerar su oxidación si no se conservan adecuadamente.
Los más utilizados son: aceite de almendras dulces, aceite de pepita de uva, aceite de caléndula, aceite de germen de trigo, aceite de aguacate y aceite de jojoba.
Formas de aplicación: Inhalaciones, vaporizaciones, baños, masaje, emplastos y envolturas, y compresas.
Inhalaciones: En un litro de agua caliente se añaden 6–8 gotas del aceite esencial elegido. Las sustancias llegan directamente a los pulmones y a la circulación general. Están indicadas principalmente en problemas respiratorios y de estrés. Evitar cuando hay problemas de asma.
Valorizaciones: Es un método derivado de las inhalaciones. Los aromas se esparcen por el aire utilizando quemadores de esencias. En el cuenco se vierte un poco de agua y, cuando está caliente, se añaden de 6 a 10 gotas del aceite esencial elegido.
Baños: El efecto en este caso se obtiene por inhalación y por vía tópica. El agua del baño no debe estar demasiado caliente para evitar que los aceites se evaporen demasiado deprisa; deben ser añadidos inmediatamente antes de la inmersión. Los aceites no son solubles en agua, por lo que hay que dispersarlos por agitación. Se añaden entre 6 y 8 gotas de los elegidos, y nunca más de 3 diferentes.
Compresas: Se elige el aceite esencial adecuado y se adiciona al agua donde se impregna la compresa. Por ejemplo, para tratamientos faciales: 8 gotas en 500 ml de agua tibia.
Emplastos y envolturas: Se utilizan los aceites esenciales, fundamentalmente incorporados a arcillas. Se adicionan unas 7 gotas del aceite o aceites elegidos.
Masaje: Los aceites esenciales nunca se aplican directamente sobre la piel. Hay que diluirlos en un aceite vegetal. Entre los aceites vegetales más utilizados están:
Aceite de pepita de uva: preferentemente para facial, aunque no para pieles grasas; aceite de germen de trigo, de oliva o de aguacate: indicados para pieles secas; aceite de caléndula: indicado para pieles sensibles; aceite de jojoba: para todo tipo de piel; aceite de almendras: muy usado por ser económico; y aceite de macadamia: usado para corporal (flacidez, regenerador, ya que contiene gran cantidad de vitaminas).
Las proporciones a mezclar son:
Precauciones:
Cosmética personalizada: Realizar un examen exhaustivo de la piel, adaptar los cosméticos mediante el uso de los aceites esenciales a las necesidades de cada piel. La cosmética personalizada posibilita realizar tratamientos de forma individualizada.
