Portada » Historia » La Revolución Argentina: El Golpe de Estado de 1966 y su Impacto Político
El 28 de junio de 1966, las Fuerzas Armadas realizaron un golpe de Estado que derrocó al presidente radical Arturo Illia. El golpe se produjo en un contexto de inestabilidad política, conflictos sociales y dificultades económicas.
Una de las principales causas era la proscripción del peronismo. Desde 1955, el peronismo tenía importantes restricciones para participar en la política, lo que generaba una fuerte división en la sociedad. Además, los militares y sectores empresariales cuestionaban al gobierno de Illia y consideraban que era necesario un gobierno con mayor autoridad.
También existía un contexto internacional marcado por la Guerra Fría. Estados Unidos y distintos gobiernos latinoamericanos estaban preocupados por el avance del comunismo después de la Revolución Cubana de 1959. En Argentina, las Fuerzas Armadas comenzaron a considerar que debían intervenir para combatir lo que entendían como una amenaza política e ideológica. El golpe fue encabezado por las Fuerzas Armadas y Juan Carlos Onganía asumió como presidente de facto.
El nuevo gobierno se llamó “Revolución Argentina” y se extendió desde 1966 hasta 1973. A diferencia de otros golpes anteriores, los militares no plantearon simplemente organizar elecciones rápidamente; pretendían realizar una transformación profunda de la sociedad y permanecer en el poder durante un período prolongado. La dictadura eliminó las instituciones democráticas y concentró el poder en el gobierno militar.
El gobierno de Onganía tomó medidas muy autoritarias:
La dictadura consideraba que la política partidaria era una de las causas de la inestabilidad argentina y por eso buscó eliminarla.
La Revolución Argentina también intentó transformar la economía. Durante el gobierno de Adalbert Krieger Vasena, ministro de Economía desde 1967, se aplicó un programa destinado a estabilizar la economía y favorecer la modernización. Entre las medidas estuvieron:
Aunque algunas medidas lograron cierta estabilidad económica durante un período, provocaron malestar entre trabajadores y sindicatos, porque los salarios quedaron afectados mientras aumentaban las restricciones laborales.
La Doctrina de Seguridad Nacional fue fundamental para entender la actuación de las Fuerzas Armadas durante este período. En el contexto de la Guerra Fría, se consideraba que el comunismo y los movimientos revolucionarios constituían una amenaza para los países de América Latina. La idea del “enemigo interno” sostenía que la amenaza podía encontrarse dentro de la propia sociedad. Por eso, las Fuerzas Armadas justificaban su intervención en la política y la represión de personas y organizaciones consideradas peligrosas o subversivas.
Uno de los hechos más importantes ocurrió el 29 de julio de 1966. La dictadura decidió intervenir las universidades nacionales, eliminando su autonomía. Profesores y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ocuparon algunas facultades como forma de protesta; la policía ingresó y desalojó violentamente a quienes se encontraban allí. Este episodio recibió el nombre de Noche de los Bastones Largos.
El acontecimiento que más debilitó al gobierno de Onganía fue el Cordobazo, ocurrido el 29 de mayo de 1969 en la ciudad de Córdoba, protagonizado principalmente por trabajadores y estudiantes.
Finalmente, Onganía fue obligado a dejar el poder en 1970.
Después del Cordobazo, el gobierno comenzó a perder autoridad. En 1970, Onganía fue reemplazado por el general Roberto Marcelo Levingston. Sin embargo, su gobierno tampoco logró solucionar la crisis. En 1971, Levingston fue reemplazado por el general Alejandro Agustín Lanusse, quien comprendió que la dictadura necesitaba encontrar una salida política.
Lanusse impulsó una apertura política conocida como el Gran Acuerdo Nacional (GAN). La intención era organizar una transición que permitiera recuperar la participación política. Finalmente, se convocaron elecciones para el 11 de marzo de 1973. El peronismo se presentó mediante el FREJULI (Frente Justicialista de Liberación) y su candidato, Héctor J. Cámpora, ganó las elecciones y asumió el 25 de mayo de 1973, finalizando así la etapa de la Revolución Argentina.
