Portada » Geografía » Evolución del Sector Servicios y el Sistema de Transportes en España
España es una sociedad terciarizada porque la mayoría de su población activa trabaja en el sector servicios, un proceso que comenzó sobre todo en los años sesenta con la industrialización y el éxodo rural. Aunque entonces aún un 40% trabajaba en el sector primario, el sector terciario empezó a crecer de forma continua. En los años noventa, España alcanzó niveles similares a los de la UE y, en 2015, el 75% de los trabajadores ya pertenecía a los servicios.
La expansión del sector terciario se explica por varios factores:
En conjunto, España pasó de una economía agrícola a otra claramente dominada por los servicios, en un proceso rápido y sostenido.
El crecimiento del sector servicios en España no ha sido igual en todas las regiones. Ha avanzado más en zonas con mayor desarrollo económico, fuerte actividad turística o funciones administrativas importantes. En cambio, ha sido menor en áreas del interior donde siguen teniendo peso la agricultura y la industria.
Dentro del propio sector terciario, no todos los subsectores han evolucionado igual: comercio y transporte han perdido importancia relativa, mientras que han crecido los servicios públicos (sanidad, educación, administración), el ocio y los servicios a empresas. El sector público también aumentó por la descentralización del Estado y las mayores demandas sociales.
Las regiones más terciarizadas son:
Las regiones menos terciarizadas son aquellas donde el sector primario y secundario siguen siendo importantes, como Castilla-La Mancha, La Rioja, Galicia, Castilla y León o Navarra.
El sistema de transportes en España combina elementos tradicionales y modernos. Presenta características heredadas del pasado y otras fruto del desarrollo reciente, lo que da lugar a un modelo mixto marcado por condicionantes físicos, desigualdades territoriales y un uso predominante de ciertos medios de transporte.
El transporte por carretera es el más importante de España, tanto para personas como para mercancías. Su protagonismo se consolidó desde los años sesenta, cuando el desarrollismo y la mejora del nivel de vida aumentaron las necesidades de movilidad.
La red actual procede de una antigua trama de caminos históricos, desde las calzadas romanas hasta las rutas medievales musulmanas y cristianas. El gran impulso llegó en el siglo XVIII, cuando se creó una red nacional con estructura radial centrada en Madrid, siguiendo la política centralista borbónica para conectar la capital con los principales puertos del país.
Los principales ejes radiales son:
La red española suma 163.557 km, con 8.241 km de autovías y vías de doble calzada y 2.202 km de autopistas de peaje. Su gestión se reparte entre el Estado, las comunidades autónomas y las entidades locales. La red autonómica es la más amplia y está formada por carreteras de ámbito regional. Las redes locales y comarcales, en cambio, son administradas por entidades territoriales de nivel inferior y conectan pequeños núcleos y áreas rurales.
Existen diferencias notables entre regiones en densidad, tipo y calidad de las vías. En cuanto a la conexión con Europa, los pasos más importantes de la red transeuropea se sitúan en el País Vasco (Irún–Hendaya) y en Cataluña (La Jonquera). Para mejorar la integración, se han propuesto nuevos ejes transpirenaicos como el Burdeos–Valencia y el Barcelona–Toulouse.
Hasta los primeros años del siglo XX, el ferrocarril fue el principal medio de transporte en España. Hoy ocupa una posición secundaria frente al transporte por carretera, aunque sigue siendo fundamental para largas distancias y para la movilidad sostenible.
La construcción comenzó a mediados del siglo XIX, inicialmente al servicio del sector minero, adoptando una estructura radial. En 1941 se creó RENFE, nacionalizando las compañías privadas. Actualmente, la gestión está dividida entre RENFE (trenes y circulación) y ADIF (infraestructuras).
Hoy se distinguen tres tipos de redes ferroviarias:
A pesar de los avances, la integración europea es compleja debido al diferente ancho de vía, una barrera técnica histórica.
España cuenta con 44 puertos comerciales dedicados principalmente al tráfico internacional de mercancías. La expansión del uso de contenedores ha transformado los grandes puertos, exigiendo infraestructuras especializadas y intermodalidad.
El tráfico de cabotaje se encuentra estancado, centrándose en la redistribución de productos derivados del petróleo. Por su parte, el tráfico marítimo de viajeros es reducido, concentrándose en las conexiones con el norte de África, Melilla y el tráfico interinsular en Baleares y Canarias. El transporte fluvial tiene una relevancia mínima, siendo el puerto de Sevilla el único caso destacable.
El transporte aéreo ha crecido rápidamente gracias al aumento del poder adquisitivo y la internacionalización. España cuenta con 46 aeropuertos comerciales y 2 helipuertos, gestionados por AENA. El aeropuerto de Madrid actúa como hub principal.
La red se jerarquiza en:
El Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte prevé duplicar el tráfico de pasajeros, lo que requiere inversiones para ampliar la capacidad de los aeropuertos más saturados.
