Portada » Historia » Claves de la Transición Española: Constitución, Estatuto Vasco y el 23-F
Se trata de un texto jurídico de fuente primaria y carácter público, dirigido a toda la nación. Fue redactada por la Ponencia Constitucional (los siete Padres de la Constitución) bajo un clima de consenso necesario para superar la dictadura. Socialmente, España vivía una etapa de gran incertidumbre por la crisis económica y el terrorismo, pero el texto fue ratificado por casi el 90% de los votos en el referéndum del 6 de diciembre de 1978.
El núcleo del texto establece en su Art. 1 que España es un Estado social y democrático de Derecho, lo que implica que la soberanía ya no reside en la figura de Franco, sino en el pueblo. La forma política queda definida como Monarquía parlamentaria, donde el Rey es Jefe del Estado, pero el poder emana de las Cortes.
Es un texto jurídico y político de fuente primaria. Fue redactado por la Asamblea de Parlamentarios Vascos (la Ponencia de los Diecisiete) y se dirige a la ciudadanía vasca como su norma institucional básica. En 1979, el contexto era de máxima urgencia política para frenar la violencia y dar una salida democrática a las aspiraciones nacionales. Fue apoyado por la mayoría de los partidos democráticos, aunque sectores de la izquierda abertzale quedaron fuera al rechazar el marco constitucional.
Esta fotografía es una fuente iconográfica de carácter primario que representa uno de los momentos más críticos de la historia reciente de España. El 23 de febrero de 1981, el país se encontraba en una encrucijada tras el fracaso del inmovilismo de Arias Navarro y el posterior impulso reformista de Adolfo Suárez. El gobierno sufría un fuerte desgaste por la crisis económica, la división interna de la UCD y el azote terrorista de los años de plomo.
En la escena, el teniente coronel Antonio Tejero irrumpe pistola en mano en el Congreso de los Diputados, simbolizando un ataque frontal al orden constitucional. La imagen inmortaliza la resistencia de figuras como Suárez, Carrillo y el general Gutiérrez Mellado, cuyo enfrentamiento contra los golpistas representa la defensa de la soberanía nacional.
El fracaso de la sublevación, tras la intervención televisada del Rey Juan Carlos I, confirmó que la Constitución de 1978 era una realidad aceptada. El desenlace del 23-F supuso la consolidación definitiva de la democracia. Al desactivar la amenaza del ruido de sables, se despejó el camino para la normalización institucional, culminando en 1982 con la alternancia política y la victoria del PSOE, marcando el fin psicológico de la Transición.
