Portada » Educación Artística » El Arte Barroco en Holanda: Características y la Revolución Pictórica de Rembrandt
El arte barroco se desarrolla entre el siglo XVII y la mitad del siglo XVIII. Ha sido un estilo infravalorado hasta principios del siglo XX por ser considerado anticlásico. Se pueden observar grandes diferencias entre los países católicos y los protestantes:
La situación política y religiosa marcó la división artística de la región:
Tras independizarse del dominio español y adoptar la Reforma calvinista, Holanda experimentó la desaparición de la imaginería devota y los temas religiosos. La burguesía, orgullosa de su bienestar, se convirtió en el principal protagonista del arte. El hogar y la vida cotidiana pasaron a ser los temas predilectos, dando paso a los cuadros de caballete.
Rembrandt no cumplió con las características convencionales de la escuela holandesa, lo que provocó que su obra no fuera plenamente aceptada en su época. Su estilo se define por una técnica perfecta, una pasión desmedida por la luz y una gran profundidad psicológica.
En sus inicios, su paleta era más colorida. Destacan sus autorretratos y su matrimonio con Saskia. Obras clave de este periodo incluyen:
Tras la muerte de su esposa y sus hijos, y marcado por la relación con Hendrikje, Rembrandt entró en una etapa de depresión y ruina económica. A pesar de morir pobre e incomprendido, se mantuvo fiel a su visión artística. Obras como Filósofo meditando reflejan su obsesión por la luz. Fue, además, un magnífico grabador.
En síntesis, la pintura de Rembrandt destaca por sus efectos de luz que otorgan una sensación de misticismo y fantasía, convirtiéndolo en un genio precursor de las renovaciones pictóricas de los siglos XIX y XX.
