Portada » Lengua y literatura » La Prosa del Siglo XV y la Literatura Didáctica de Don Juan Manuel
Dada la influencia que la prosa clásica latina tiene en la época, la mayor parte de estas obras se caracteriza por una sintaxis recargada y un léxico plagado de latinismos y alusiones culturales. Pero también hay obras que dan cabida al lenguaje popular. Los refranes, las expresiones pintorescas y la imitación del habla cotidiana están presentes, por ejemplo, en el Corbacho o reprobación del amor mundano, de Alfonso Martínez de Toledo. Desde el punto de vista literario, lo más destacable en la prosa de este siglo es el triunfo de una literatura de ficción que se encauza a través de la novela sentimental y la novela de caballerías.
Se centran en el análisis pormenorizado del sentimiento amoroso, que se manifiesta mediante el intercambio de cartas. El amor, descrito a través de un lenguaje alegórico y abstracto, suele acabar de forma desdichada. La mejor novela sentimental del siglo XV es Cárcel de amor, de Diego de San Pedro.
Resurgen en el siglo XV y giran alrededor de las aventuras guerreras y amorosas de un caballero andante. El protagonista es siempre un ser excepcional que recorre bosques y castillos en busca de aventuras extraordinarias. El heroísmo y el amor a una dama le hacen triunfar sobre toda clase de obstáculos. Las obras más destacadas son el Amadís de Gaula, de Garci Rodríguez de Montalvo, y el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell. Esta última novela constituye una de las obras cumbres de la literatura medieval peninsular. El género caballeresco alcanzó su máxima popularidad en el siglo XVI.
Don Juan Manuel (Escalona, 1282 – Peñafiel, 1348) es el prosista castellano más relevante del siglo XIV. Su vida y el contexto en el que se educó ayudan a explicar la forma y el tema de su obra. Sobrino de Alfonso X, estuvo siempre muy orgulloso de su linaje y participó en numerosos conflictos políticos y guerreros de la época. La conciencia estamental y la defensa de sus propiedades fueron preocupaciones que guiaron su actuación y son muy visibles en sus libros.
Escribió varias obras didácticas. Las más importantes son el Libro del caballero y el escudero, el Libro de los estados y El Conde Lucanor. Estas obras nos ofrecen un mosaico de los conocimientos, las ideas, los valores y las formas de vida dominantes en la primera mitad del siglo XIV.
El Conde Lucanor se inscribe en una tradición que combina enseñanza y entretenimiento. El autor pretende instruir a un público amplio y para ello se sirve de elementos amenos, como la narración de hechos ficticios. La obra está formada por una colección de 51 ejemplos, que se completa con un conjunto de proverbios y un tratado sobre la salvación del alma. Cada ejemplo ofrece modelos y pautas de comportamiento que permiten acrecentar la reputación moral de la persona o mejorar su patrimonio. Los cuentos tratan cuestiones muy variadas: cómo se puede distinguir a los falsos amigos… A pesar de esta diversidad temática, en todos los cuentos subyace una preocupación común: cómo mantener y acrecentar la honra, la hacienda y el estado.
El Conde Lucanor consulta un problema con Patronio y este le responde con un cuento del que se desprende un determinado modo de actuar; el conde aplica el consejo de Patronio y soluciona su problema; Don Juan Manuel decide incluir el cuento en el libro y escribe unos versos a modo de moraleja:
Los escritos de Don Juan Manuel manifiestan un fuerte individualismo y una clarísima conciencia de autor. Él fue el primer escritor que se preocupó de que sus libros pudieran transmitirse sin errores y también el primero que mostró tener una clara conciencia artística del lenguaje. Su fuerte personalidad se refleja en el manejo de las fuentes que emplea: renuncia a citar las obras o los autores de los que ha tomado sus relatos y es él mismo quien respalda cuanto dice. Don Juan Manuel toma los ejemplos de fuentes conocidas que reelabora. Es en esa reelaboración donde radica su originalidad: el autor enriquece las situaciones, incorporando multitud de detalles que les otorgan mayor verosimilitud, y da nueva vida a los personajes, cuya psicología sabe esbozar.
