Portada » Historia » Evolución Económica y Civilizatoria: De la Prehistoria a la Era Global
La retirada de los últimos glaciares continentales fue el anuncio de un período de cambios geográficos y climáticos. La mejoría del clima hizo que desaparecieran muchos mamíferos como el mamut y el rinoceronte, que se extinguieron, mientras que el reno emigró al norte. En las zonas más áridas, los habitantes emigraron o adoptaron nuevas formas de vida.
Hubo también cambios tecnológicos en los próximos 4 o 5 milenios. La piedra pulida y pulimentada sustituyó a las antiguas láminas. Habría llegado el Neolítico («piedra nueva´´), donde fueron importantes la invención de la agricultura y la domesticación de animales. El escenario más probable es el Creciente Fértil. Las mujeres recolectaban semillas y las cultivaban, mientras que los hombres cazaban. La agricultura sedentaria estaba asentada y se fue extendiendo.
Los utensilios de los primeros agricultores eran sencillos (hoz), dando lugar a la «cultura de la azada´´. Fueron incorporándose nuevos utensilios y técnicas; la lana sustituyó a las pieles del Paleolítico. Esta vida permitió una división del trabajo, lo que requería el intercambio o comercio. Hubo avances en materiales de construcción y en la metalurgia, pero aún se vivía al límite de la subsistencia y la esperanza de vida era corta. La aparición de la civilización hizo nacer profesiones como ingeniero o médico, siendo la escritura y las primeras «ciudades-templo´´ las mayores aportaciones a civilizaciones posteriores.
El comercio no era un negocio nuevo; ya hubo intercambio de armas en el Neolítico. También se practicaba el intercambio mediante rituales de regalos, una forma disimulada de trueque. El coste de transporte por tierra era alto, por lo que el comercio se limitaba a mercancías de alto valor (oro, plata, telas lujosas, perfumes). A pesar de ello, no había tráfico constante debido a la falta de mercancías y a los peligros de la navegación.
Los barcos se hicieron más grandes y manejables, la brújula magnética redujo la incertidumbre en la navegación y la cartografía aportó mapas. Tras intentos fallidos de expediciones genovesas y portuguesas, el rey Juan II de Portugal reanudó las exploraciones. Bartolomé Díaz dobló el Cabo de Buena Esperanza (1488) y Vasco de Gama llegó a Calcuta (1497-1499).
Cristóbal Colón, tras ser rechazado por Portugal, obtuvo el apoyo de los Reyes Católicos. El 3 de agosto de 1492 izó velas y el 12 de octubre avistó las Indias Occidentales. Posteriormente, el Tratado de Tordesillas marcó la demarcación entre España y Portugal. Otros hitos incluyeron el descubrimiento de Terranova por Giovanni Caboto, el hallazgo del Océano Pacífico por Balboa (1513) y la primera circunnavegación de la Tierra iniciada por Magallanes y completada por Sebastián Elcano.
El Nuevo Mundo estaba poblado desde Canadá hasta la Patagonia. La densidad de población variaba según el tipo de subsistencia (agricultura sedentaria frente a caza y recolección). El cultivo básico era el maíz y, en tierras andinas, la patata. Civilizaciones destacadas:
El primer siglo de expansión colonial perteneció a España y Portugal. Mientras los portugueses dominaron el Índico, el imperio español se centró en la extracción de metales preciosos tras las conquistas de Hernán Cortés (Aztecas) y Pizarro (Incas). La colonización introdujo elementos desconocidos: animales, enfermedades (sarampión), alcohol y esclavos africanos. A su vez, Europa recibió productos como el café, cacao, té, algodón, azúcar y tabaco.
El flujo masivo de oro y plata aumentó las reservas de metales, provocando un alza inflacionaria en Europa. Los precios subieron drásticamente, afectando más a los alimentos y provocando un descenso de los salarios reales. Esta revolución de los precios redistribuyó la riqueza, empobreció a la nobleza y al campesinado, y sentó las bases del nacimiento del capitalismo.
Tras la descolonización, los países latinoamericanos intentaron imitar el éxito europeo mediante la industrialización por sustitución de importaciones. Sin embargo, programas fallidos, mercados domésticos pequeños y falta de capital humano provocaron una caída en la renta per cápita. Ante la falta de resultados, estas naciones comenzaron a denominarse a sí mismas como el Tercer Mundo, buscando un desarrollo industrial que, aunque notable en los años 60, enfrentó grandes desafíos estructurales.
