Portada » Arte » Arquitectura Gótica: Evolución, Estructura y Simbolismo de las Catedrales
Durante el Gótico se produjo una evolución del pensamiento; el hombre deja la teología a un lado y el arte vuelve a la naturaleza, se hace “naturalista”. Se redescubre al hombre y se produce el despertar del “humanismo”, afectando a las esculturas, que ahora se inclinan y giran, sonríen, se lamentan, conversan y se comunican entre ellas.
La catedral fue el edificio más representativo de la arquitectura gótica y se vuelve a la filosofía aristotélica. El Gótico nació en Francia, desde donde se extendió al resto de Europa, y se desarrolla desde finales del siglo XII hasta el siglo XV.
En la arquitectura gótica destaca la verticalidad, la elevación, la gran altura e increíble esbeltez, elementos que simbolizan el deseo de ascensión hacia Dios. Además, el muro pierde su papel estructural y es sustituido por las vidrieras; los muros se transforman en cubrimientos exteriores, no en soportes. Los principales edificios son la catedral y los palacios.
Es el edificio más representativo y el núcleo de la vida urbana. En general, la planta suele ser de tres o cinco naves principalmente. El crucero sobresale poco y está más centrado que en las catedrales románicas. En la cabecera distinguimos el presbiterio y el coro, la girola (que ahora puede ser doble) y las capillas radiales, generalmente poligonales.
Desde mediados del siglo XIII se hace común el abrir capillas en los lados de las iglesias, entre los contrafuertes, para satisfacer la devoción de los gremios o cofradías y del pueblo en general.
En el alzado destaca la gran altura de las naves, sobre todo la central. También destaca el triforio, una estrecha galería abierta al interior y luego al exterior con vidrieras. El claristorio es un tercer cuerpo recubierto de grandes ventanales con vidrieras. Por último, las torres se dividen en varios cuerpos y están culminadas por un remate agudo y calado con tracería gótica llamado chapitel, aguja o pináculo.
Los soportes o columnas consisten en el pilar compuesto, dotado de una naturalidad que lo hace parecer un árbol en crecimiento. Inicialmente se sigue el capitel románico, pero posteriormente este se suprime. Las ventanas suelen ser de arco apuntado, evolucionando hacia el verdadero ventanal gótico, amplio y decorado con hermosos calados de piedra y rosetones combinados.
En las puertas y la fachada hay una gran ornamentación y concepción teológica. La portada gótica mantiene la forma abocinada, pero se multiplican las arquivoltas. Las portadas más suntuosas llevan imágenes de apóstoles y santos, divididas por un parteluz que sirve de apoyo a una estatua de la Virgen María o del titular de la iglesia. Cabe destacar el uso de contrafuertes exteriores y arbotantes para evitar que el edificio se derrumbe debido a sus finos muros.
Los principales elementos constructivos son el arco, la bóveda y el pilar. Destaca el arco apuntado u ojival, decorado con tracería calada en los vanos.
Las bóvedas son el elemento principal del estilo y permiten construir a alturas considerables. Encontramos varios tipos:
El pilar baquetonado es un soporte complejo donde se multiplican los nervios de las bóvedas, cuya continuación son los llamados baquetones adosados al pilar.
La decoración destaca por su recargamiento ornamental y la tracería gótica (motivo geométrico en los vanos) con formas tremoladas y flamígeras. También destacan los temas vegetales con un fuerte naturalismo en capiteles y frisos, así como las representaciones animalísticas de seres fantásticos y bestias monstruosas.
La figura humana sigue una línea naturalista concentrada en capiteles, retablos (donde se relatan historias sagradas) y en las sillerías de los coros. El tímpano apuntado posee decoración narrativa, mientras que las jambas y parteluces integran esculturas. Los grandes ventanales y rosetones cubiertos de vidrieras completan el programa iconográfico y lumínico.
El Gótico Arcaico (segunda mitad del siglo XII) se resiste a abandonar la columna como soporte, aunque ya presenta edificios completamente góticos.
Durante el último tercio del siglo XII y principios del XIII aparecen los primeros templos con estructuras ojivales bajo la influencia cisterciense. En el Gótico Pleno (siglo XIII) sobresalen las tres catedrales españolas de más clara influencia del Gótico clásico francés. Finalmente, el Gótico Flamígero introduce influencias flamencas y una gran riqueza decorativa.
En el siglo XII, el feudalismo, la religión y la monarquía marcaron las pautas sociales. Gracias al crecimiento demográfico y al perfeccionamiento de los métodos agrícolas y comerciales, se inició un periodo de expansión con un objetivo unificador. Este proceso culminó en un momento de prosperidad económica que posibilitó el auge de los burgos y la aparición de la burguesía.
Este grupo urbano facilitó que la cultura pasara a manos de las órdenes mendicantes, quienes crearon escuelas y universidades que se convirtieron en grandes centros de enseñanza. Sin embargo, a mediados del siglo XIV, la crisis de la Baja Edad Media trajo hambre, guerras y epidemias que causaron un descalabro demográfico.
Estos cambios afectaron la vivencia religiosa: la vertiente espiritual fue sustituida por una fe más sentimental y humana, reflejada en un arte más personalizado. Se inició así el Humanismo, una visión del mundo basada en la experiencia individual y la reflexión crítica, dando paso al Renacimiento. Aunque en Italia el Gótico fue sustituido a principios del siglo XV, en Inglaterra, España y Portugal el estilo continuó durante todo el siglo XV y los primeros años del XVI.
