Portada » Magisterio » Ciclo de las Políticas Públicas: Fases, Implementación y Críticas al Modelo Secuencial
El estudio del proceso de las políticas públicas surgió de la voluntad de contribuir a la mejora de las actividades gubernamentales, es decir, de la acción del gobierno y de sus resultados (los programas y las políticas).
Determinados aspectos de la realidad se convierten o pasan a percibirse como problemas ante los que se reclama una atención pública. En esta fase, algunos de los problemas pasan a estar en las agendas de acción de los gobiernos y las administraciones. Los factores y las variables que pueden incidir en la identificación de problemas y en la formación de la agenda son diversos.
Una de las contribuciones más importantes de estos estudios sobre los procesos de formación de la agenda radica en su énfasis en establecer el carácter de construcción social y política que tienen los problemas públicos. Para poder explicar los procesos de formación de la agenda, los investigadores han optado por estrategias analíticas diversas.
Una vez que determinados asuntos entran a formar parte de las agendas gubernamentales, el siguiente paso consiste en establecer cómo se va a afrontar el problema y en escoger qué curso de acción se va a llevar a cabo para ello. El estudio de la toma de decisiones se ha planteado desde perspectivas racionalistas, pluralistas, etc.
El estudio de las decisiones políticas tiene mucho que ver con el estudio de la interacción entre administración y política. El análisis de estas interacciones y de sus consecuencias en los procesos de toma de decisiones se ha llevado a cabo tanto desde la óptica normativa (que propugna la necesidad de evitar tales interacciones) como desde la óptica contraria. La separación o fusión de ámbitos tiene mucho que ver con la idea de que existen decisiones políticas y decisiones administrativas.
Es el momento del ciclo de la política en que esta se pone en marcha. En esta fase, la administración aparece como el actor protagonista por excelencia. Según Lewanski, esta visión automática y apolítica de la implementación de las políticas fue una de las razones que retrasaron el interés de la Ciencia Política y de las políticas públicas en concreto por el tema.
No es hasta la década de 1960 cuando se empieza a interpretar que los fracasos en la consecución de los objetivos propuestos en las políticas tienen que ver con el momento de la puesta en marcha de la política. Se empezará a hablar de la brecha de la implementación, y los estudios sobre el tema se dirigen a buscar explicaciones sobre los fallos en las políticas, así como a intentar buscar soluciones que incrementen la eficacia de estas.
Una de las mayores contribuciones a la Ciencia Política ha sido la profusión de estudios de caso y, por ello, la riqueza empírica que estos han proporcionado sobre el funcionamiento real de los sistemas políticos. Los estudios sobre implementación difícilmente pueden escapar al trabajo de campo, siendo este último relativamente asequible. Por un lado, hay que recordar que los estudios sobre implementación de las políticas están relacionados con la preocupación por la eficacia de estas. Por otro lado, la recogida de información sobre la puesta en marcha de las políticas es mucho más asequible que la que puede darse en la fase de la decisión o de la definición y formulación de agendas. El nivel de secretismo desciende y el número y condición de actores involucrados se amplía.
Se considera una fase de valoración de los efectos, consecuencias e impactos de una política pública. La evaluación es una tarea externa y forma parte de la tarea prescriptiva que el analista puede aportar a la acción gubernamental. Existen dos tipos de evaluación:
Una evaluación puede considerarse como un proceso de aprendizaje: se evalúa para aprender de los resultados y las consecuencias de las políticas. También se entiende como un proceso de aprendizaje social.
Las principales críticas recogidas son de dos tipos:
Una de las ideas que hay detrás del esquema de las fases es que el proceso de una política pública supone un desarrollo claro y diáfano de estadios sucesivos. Así, una vez definido el problema, se pasa a discutir las alternativas y, una vez discutidas estas, se escoge el tipo de acción que se va a llevar a cabo.
Las críticas a esta visión ponen de manifiesto que la realidad demuestra que los procesos de las políticas públicas son desordenados, caóticos y superpuestos. En la misma línea de crítica a la poca relación entre las fases y la realidad, se ha señalado la clara inspiración que el esquema tiene en el proceso legislativo y una visión de la política formalista y restringida a los círculos de las élites gubernamentales y parlamentarias. La otra línea de críticas se dirige al escaso potencial explicativo del esquema de fases. Las fases, en definitiva, no ofrecen explicaciones sobre causas ni sobre consecuencias.
El esquema de fases se planteó como una herramienta analítica, ya que este esquema sirve para entender y describir el cómo de la acción política.
