Portada » Español » Fundamentos de la Teoría Crítica: Poder, Conflicto y la Cuestión Social
En esta asignatura, lo primero que aprendemos es que los problemas sociales no aparecen porque sí, ni son culpa individual de la gente. Lo social tiene que ver con instituciones, normas y formas de pensar que se crean en momentos históricos concretos.
Esto se evidencia, sobre todo, a partir del siglo XIX, cuando con el capitalismo el trabajo empieza a funcionar como una mercancía y se crean desigualdades muy fuertes entre ricos y pobres. A esto se le llama la cuestión social.
Para entender estos fenómenos, usamos dos herramientas fundamentales:
Aquí es clave diferenciar entre el cómo y el por qué. El cómo describe lo que pasa, pero el por qué explica las causas. Si solo nos quedamos en el cómo, no cambiamos nada.
La sociedad no es un lugar tranquilo, sino que está llena de conflictos entre grupos con intereses distintos. La desigualdad se mantiene muchas veces gracias a ideas que la justifican, como la violencia cultural o la violencia simbólica, que hacen que la gente acepte su situación como algo normal.
La política no es solo votar o lo que pasa en el parlamento. La política está en todos los sitios donde hay poder: en la familia, en el trabajo, en la escuela o en la calle. Tiene que ver con quién decide, para quién se decide y con qué intereses.
Las ideas políticas no son neutrales. Eso lo explica la epistemología política, que dice que los conceptos cambian según la época y según quién tenga el poder. Por eso existen distintas ideologías, que son formas de explicar cómo debería organizarse la sociedad:
El Estado concentra el poder y la fuerza, y usa el derecho para organizar la sociedad. Pero el derecho no siempre es justo: muchas veces ha servido para proteger a los que ya tenían poder.
Los derechos no son regalos, son el resultado de luchas sociales. Y aunque estén en las leyes, muchas veces no se cumplen de verdad.
La idea de libertad cambia según la época. Al principio significaba no tener deudas. Luego, con el liberalismo, pasó a significar que el Estado no se meta en tu vida. El problema es que si no tienes para vivir, esa libertad es falsa.
El capitalismo necesitó controlar a la población pobre, y por eso aparecen mecanismos como la cárcel. La cárcel no surge para ayudar, sino para disciplinar y controlar, sobre todo a quienes no encajan en el sistema.
En el siglo XIX se empieza a ver al ser humano como homo economicus, alguien que solo busca su beneficio. Esto sirve para justificar la desigualdad y decir que el que es pobre lo es porque no se esfuerza.
Incluso las grandes revoluciones, como la americana o la francesa, hablaban de libertad e igualdad, pero mantuvieron muchas desigualdades reales, como la esclavitud o la falta de derechos sociales.
El Estado de Bienestar aparece cuando el Estado empieza a preocuparse por algo más que el orden, y empieza a garantizar sanidad, educación, pensiones y derechos sociales.
Aquí aprendemos que crecer económicamente no es lo mismo que desarrollarse. Un país puede tener mucho dinero y aun así mucha pobreza.
Existen distintos modelos:
España tiene un modelo mezclado y llegó tarde al Estado de Bienestar por su historia política.
Con el neoliberalismo, el Estado empieza a retirarse y deja más cosas en manos del mercado. Aparecen conceptos clave:
El bienestar ya no depende solo del Estado, sino de un Welfare Mix donde entran empresas, familias y ONGs.
El New Public Management (NPM) aplica lógica de empresa a los servicios públicos, haciendo que los derechos se traten como servicios que tienen que ser rentables.
Hoy las políticas sociales son más restrictivas, con más condiciones y menos derechos universales, y en España esto ha aumentado la precariedad y la desigualdad.
En general, esta asignatura te enseña a no tragarte las cosas tal cual, a entender que la desigualdad tiene causas políticas e históricas y que el poder está detrás de casi todo. Si no se entienden estas cosas, es imposible cambiar la sociedad.
