Portada » Lengua y literatura » Evolución de la Novela Española: De la Posguerra al Experimentalismo (Años 40, 50 y 60)
Gran parte de los novelistas de los años 30 se habían orientado hacia un tipo de novela social y comprometida, y muchos de ellos se exiliaron, lo que dio lugar a una tremenda diversidad de planteamientos y tendencias. Sin embargo, debido a la censura, solamente algunos lograron publicar.
Destacaron autores como Ramón J. Sender, aragonés, por sus obras del exilio que abordan tres temas principales: la evocación autobiográfica, la Guerra Civil y la América española. Su obra más reconocida es Réquiem por un campesino español, que trata la tragedia de la Guerra Civil, ejemplificándola en la muerte de un campesino, víctima de las represalias de los vencedores.
Otro de los grandes autores fue Max Aub, quien se dedicó a escribir novelas en el exilio, agrupadas en El laberinto mágico, dedicado a la Guerra Civil y escritas con técnicas realistas. También sobresalen Francisco Ayala y Rosa Chacel, esta última destacada por el minucioso análisis psicológico de los personajes femeninos, como en Memorias de Leticia Valle.
Después de la posguerra, la narrativa adoptó una visión pesimista y existencial de la realidad, pudiendo agruparse en dos tendencias distintas: autores integrados en la España del momento con una técnica narrativa tradicional y poco innovadora de corte realista, y otros, los más jóvenes, que expresaban su incomodidad con un realismo más crudo y exacerbado.
Entre los narradores que destacaron se encuentran Juan Antonio Zunzunegui con La úlcera y Rafael Sánchez Mazas con La nueva vida de Pedrito de Andía. Otros no siguieron la tendencia realista, como Wenceslao Fernández Flórez con El bosque animado.
La novela que más éxito popular tuvo fue la novela rosa, que se ajustaba a un esquema en el que una muchacha pobre, después de pasar por múltiples penalidades, lograba alcanzar el amor y la felicidad.
En la década de los 40, varias novelas marcaron el inicio de una nueva narrativa: La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, Nada de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes.
Camilo José Cela es un autor gallego cuyas obras reflejan un profundo pesimismo que a menudo se enmascara bajo un humor negro muy característico.
La novedad de La familia de Pascual Duarte (obra que contribuyó a que Cela ganara el Premio Nobel en 1989) radica en un argumento truculento, abundante en escenas de violencia gratuita, narrado con un lenguaje que evoca el habla rural, pero muy cuidado. Está narrada en primera persona por el propio Pascual Duarte, quien, antes de morir en prisión, deja su autobiografía en manos de otra persona que actuará como transcriptor. La novela refleja el ambiente del pesimismo existencial de la posguerra, centrándose en una aldea donde la brutalidad es el resultado de la pérdida de la moral en una sociedad primitiva.
Esta obra dio lugar a que se acuñara el término «tremendismo», y sus influencias no estaban muy lejos del existencialismo francés o del neorrealismo italiano, combinadas con la novela picaresca española, el naturalismo rural y las obras de Pío Baroja.
En su primera etapa, destacan las novelas La familia de Pascual Duarte y El pabellón de reposo.
En su segunda etapa, escribe La colmena. De esta obra, destacan el personaje colectivo, la condensación temporal y su carácter de novela abierta, ofreciendo un panorama del vivir colectivo.
En su última etapa, evoluciona hasta el experimentalismo con obras como San Camilo 1936.
Carmen Laforet publicó su primera obra, Nada, en 1944, ganadora del Premio Nadal. Narra en primera persona (con un narrador homodiegético) las vivencias de Andrea, una joven que llega a Barcelona para estudiar en la universidad y vivir en casa de sus tíos. El ambiente sórdido y asfixiante de los familiares con los que convive se convierte en una fuente de amargas decepciones. Sus obras posteriores no fueron tan populares (La isla de los demonios y La mujer nueva).
La novela refleja un ambiente opresor y sórdido, reflejo de una sociedad española aún traumatizada por el drama de la Guerra Civil. En cuanto a sus técnicas narrativas, es un relato lineal y posee una estructura circular.
El realismo social es una corriente literaria de la década de los 50 que retrata la dura vida en el campo y las ciudades, así como los conflictos latentes en la sociedad española de la época, incluyendo las secuelas de la Guerra Civil. Sus características notables incluyen:
Estas técnicas fueron influenciadas por narradores como John Dos Passos (de la Generación Perdida) con Manhattan Transfer, o Pío Baroja con La busca.
El realismo de este periodo se puede entender en dos formas principales:
La clasificación se basa más en la ideología que refleja la novela y el punto de vista del autor que en la técnica. Sin embargo, en muchas de las novelas del periodo, independientemente de su enfoque objetivista, hay una clara preocupación social. Ejemplos de autores del realismo crítico son López Pacheco, autor de Central eléctrica, y Caballero Bonald con Dos días de bondad, mientras que autores de la corriente objetivista incluyen a Ignacio Aldecoa con Gran Sol o El viento Solano, y Luis Goytisolo con Las afueras.
Otros autores con preocupaciones sociales y existenciales que siguieron su propia trayectoria son Carmen Martín Gaite con Entre visillos, Ana María Matute, y Miguel Delibes con El camino y Mi idolatrado hijo Sisí. Sin embargo, se considera que Camilo José Cela, con su obra La colmena, y Rafael Sánchez Ferlosio, con El Jarama, son los autores que mejor anticipan y reflejan la novela de los años cincuenta en España.
Camilo José Cela escribió La colmena, que refleja la miseria en Madrid en 1942 y destaca por su enfoque en personajes colectivos. La novela muestra la vida de diferentes clases sociales a lo largo de tres días en una zona específica de Madrid. Cela utiliza técnicas de realismo objetivista con un narrador que interviene ocasionalmente y un predominio del diálogo realista adaptado a las peculiaridades de cada personaje. La obra consta de seis capítulos y un epílogo, con una serie de secuencias que describen a los numerosos personajes y sus acciones. El objetivo principal del autor es entrelazar las vidas aparentemente diferentes de casi cuatrocientos personajes en algún momento de la obra. Como resultado, no hay un argumento fijo, sino más bien un personaje coral en constante movimiento, motivado por el sexo y el hambre.
Rafael Sánchez Ferlosio se dio a conocer con su obra El Jarama, premiada con el Premio Nadal en 1955. La novela narra la historia de jóvenes y adultos durante un domingo en la orilla del río Jarama y una taberna cercana. La obra se desarrolla en dieciséis horas y el narrador desaparece casi por completo, obteniéndose información a través de los diálogos de los personajes. El lenguaje es coloquial, reflejando las escenas a través de los diálogos, lo que contribuye a la objetividad. No hay un solo protagonista, sino que es colectivo. La novela ofrece una visión fatalista de la vida, con personajes que aceptan lo que ocurre como inevitable.
Entre visillos de Carmen Martín Gaite es una novela exitosa que retrata la vida de jóvenes burgueses en una provincia española durante los años 40 y 50. La obra muestra la opresión y frustración de las mujeres en una sociedad dominada por la moral nacional-católica, donde los hombres tienen más libertad. Destaca el personaje de Pablo Klein, un profesor crítico con la sociedad.
En los años 60, España experimentó cambios fundamentales que tuvieron un impacto significativo en la literatura y la narrativa. Estos años se caracterizaron por una narrativa de tipo experimental, mostrando signos de cansancio del realismo dominante en la novela española. Temáticamente, la sociedad española continuó siendo el referente, pero la renovación literaria se enfocó en los aspectos formales del texto. En esta época, el Boom de la narrativa hispanoamericana, con autores como Vargas Llosa, Cortázar y García Márquez, alcanzó un desarrollo extraordinario.
La novedad de la novela experimental es que se concibe como una obra abierta, en la que el lector tiene un papel activo en la interpretación del mensaje literario. Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos marca un antes y un después en la historia de la literatura española. Entre los rasgos y técnicas propias de esta novela, destacan:
Tiempo de silencio es una novela de Luis Martín-Santos que marcó el giro hacia la novela experimental. Critica el realismo social y abre nuevos caminos para la novela española, con influencias de Kafka, Joyce y Baroja. La estructura externa de la novela consta de 63 secuencias separadas por espacios en blanco. El argumento retrata la historia de Pedro, un joven médico investigador de cáncer, a quien, a medida que transcurre la obra, le van sucediendo múltiples penalidades con una serie de personajes muy distintos. Pedro no es el protagonista central de la novela, sino un hilo conductor para conocer diferentes ambientes sociales. A través de él, se retratan las diferentes clases, utilizando la ironía y el esperpento para criticar a una sociedad española de posguerra, retratada como atrasada y enemiga de la cultura.
Esta obra representa una ruptura radical con el realismo convencional y marcó un cambio en la literatura de la época. Posteriormente, surgieron otras novelas significativas como Señas de identidad de Juan Goytisolo, Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé, Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, Volverás a Región de Juan Benet y Retahílas de Carmen Martín Gaite, que también se sumaron a este nuevo enfoque literario.
Juan Goytisolo, autor que evolucionó del ‘realismo crítico’ a una nueva vanguardia narrativa. Su obra más representativa, Señas de identidad, introduce cambios fundamentales en la forma de abordar la realidad y transmitir vivencias. Narra la historia de Álvaro Mendíola, un exiliado que regresa a España en busca de sus raíces, pero se siente desarraigado. El rechazo a una interpretación parcial de la historia y cultura española es un tema constante en la obra de Goytisolo. La novela utiliza un estilo subjetivista con la coexistencia de la tercera y segunda persona gramaticales, y presenta elementos innovadores como:
También rompe con la linealidad temporal y diferencia monólogos, narraciones y diálogos.
Juan Marsé comienza su trayectoria con novelas de realismo social y crítico, pero con elementos novedosos. En 1966 publica Últimas tardes con Teresa, una obra de denuncia social que cuenta la historia de un joven que se hace pasar por militante político clandestino para conquistar a una chica de la alta burguesía que simula ser progresista. La novela presenta novedades técnicas como el retorno al autor omnisciente con intervenciones sarcásticas y el uso del monólogo interior.
Miguel Delibes posee una mirada crítica que se proyecta especialmente sobre tres ejes temáticos:
Miguel Delibes es un autor con una amplia producción literaria, y aunque es difícil hablar de etapas estrictas en su obra, se pueden distinguir algunos grupos temáticos en sus novelas:
El cuento es un texto narrativo breve en prosa con características como la condensación de la acción y el carácter ficticio. En el siglo XIX, autores como Alarcón, Bécquer, Pardo Bazán y Clarín destacaron en este género. En el siglo XX, el cuento evolucionó con fusiones de elementos clásicos y modernos, presencia de actualidad, ironía, humor y autorreflexividad.
A partir de los años 60, hubo una proliferación del género, con autores como Delibes, Cela, Matute y García Márquez, y se desarrolló el realismo mágico. También surgieron cuentos teóricos, dramáticos, líricos y fantásticos. En las últimas décadas del siglo XX, las autoras plasmaron la búsqueda de la identidad femenina. En la cuentística española actual predomina el relato realista, urbano, intimista o psicológico, con autores destacados como Alberto Méndez, Ignacio Martínez de Pisón, Luis Mateo Díez, Manuel Rivas, Bernardo Atxaga e Ismael Grasa.
Obabakoak de Bernardo Atxaga es un conjunto de apasionantes historias que se desarrollan en el territorio mítico de Obaba. Atxaga teje con maestría estas historias y las de sus personajes, celebrando el poder de la palabra y su capacidad para conectarnos con otros lugares y rescatarnos de la soledad.
¿Qué me quieres, amor? de Manuel Rivas es un conjunto de historias que exploran las diferentes facetas del amor. El libro incluye relatos como el de un joven que cuenta su historia de amor después de fallecer en un atraco frustrado, o un vendedor de lencería que recibe la ayuda de un héroe del rock, entre otras historias.
El microrrelato es un género literario que se caracteriza por su brevedad, intensidad narrativa, concentración y economía expresiva, utilizando la elipsis y el arte de sugerir. Aunque ha existido desde las primeras manifestaciones literarias, alcanza su pleno desarrollo en el siglo XX con autores como Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Borges, Augusto Monterroso, Julio Cortázar y José María Merino.
El microrrelato se sitúa entre la brevedad del cuento y la concisión del aforismo, generalmente constando de apenas una línea, unos pocos párrafos o una página. A diferencia de otros géneros literarios, el microrrelato se enfoca en un único hecho narrativo visual que va más allá de la anécdota y busca sintetizar y sugerir un acontecimiento, creando así una intensidad que impacta al lector.
Una de las características fundamentales del microrrelato es romper las expectativas del lector y otorgarle la responsabilidad de encontrar el sentido en los significados apenas esbozados, a menudo utilizando el doble sentido. Un ejemplo famoso es Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí de Augusto Monterroso, que ha generado numerosas interpretaciones y estudios.
Las características del microrrelato se pueden resumir en:
El lector del microrrelato debe ser exigente, tener capacidad crítica, sentido del humor y ser amante de la interpretación, ya que la comprensión de la trama a menudo requiere su participación activa.
A partir de los años 70, se ha incrementado la publicación de microrrelatos en varios países, y a finales de los 80 y principios de los 90, los autores han comenzado a escribir con plena conciencia de las novedades que aporta este género narrativo.