Portada » Educación Artística » Relato audiovisual: elementos, montaje y lenguaje cinematográfico
El relato es la narración de los acontecimientos de una historia. En el lenguaje audiovisual, el relato se narra en imágenes y sonidos. En un relato encontramos tres conceptos fundamentales: el relato, la historia y la narración.
El relato audiovisual se compone de la banda de imagen y de la banda de sonido.
El universo diegético es el conjunto de elementos del mundo de ficción donde sucede la historia.
El relato audiovisual es cualquier historia o mensaje que se cuenta usando imágenes y sonidos (cine, televisión, redes sociales, publicidad, periodismo, videojuegos, etc.). Todas las áreas de la comunicación usan el relato audiovisual, pero no todas lo usan con la misma intención.
Aunque parezca que lo audiovisual muestra la realidad tal como es, en realidad siempre hay una construcción. La imagen y el sonido son miméticos porque imitan la realidad, pero también se ficcionalizan. Esto sucede porque se selecciona qué mostrar y qué no, se encuadra, se edita, se añade música y se organiza el contenido para construir un relato con una intención determinada.
Lo que diferencia a las distintas ramas de la comunicación es la finalidad del relato. En la ficción, el documental, la televisión, los nuevos medios y los videojuegos, la intención es entretener o argumentar. En la publicidad, como el spot o el publirreportaje, el objetivo es persuadir o convencer. En el periodismo, a través de la noticia y el reportaje, se busca informar sobre hechos de actualidad.
La producción audiovisual se divide en tres grandes fases:
La preproducción es la etapa en la que se planifica todo antes de la grabación. En esta fase intervienen varios roles:
También destaca el diseño de producción, encargado del aspecto visual de la obra, que incluye el atrezzo, el decorador o escenógrafo (escenarios), el maquetista, así como vestuario, maquillaje y peluquería.
La producción es la fase en la que se graba el contenido audiovisual. La figura central es el director, que coordina al equipo artístico y técnico y toma las decisiones creativas.
Durante el rodaje intervienen distintos equipos:
El objetivo de esta fase es grabar todas las escenas previstas en el guion.
La postproducción es la fase en la que se construye el producto final a partir del material grabado. Intervienen el montador, que selecciona y ordena los planos; el montador de sonido, que ajusta diálogos, efectos y ambiente; y el compositor, que crea la música.
El objetivo de la postproducción es dar la forma definitiva al relato audiovisual.
El desarrollo de un proyecto audiovisual se divide en tres grandes fases: preparación, rodaje y montaje.
Es la etapa en la que se piensa y se organiza todo antes de grabar. En esta fase se escribe el guion, donde el guionista desarrolla la historia a través de la sinopsis, la escaleta y el guion literario, definiendo qué se va a contar.
También se realiza el desglose y el plan de rodaje, a cargo del productor, que analiza el guion escena por escena, organiza actores, localizaciones, vestuario y recursos técnicos, elabora el calendario de grabación y gestiona la financiación. Aquí se decide cómo y con qué se va a grabar.
Es la fase en la que se realiza la grabación y participa la mayor parte del equipo. El director es el máximo responsable de la puesta en escena, la dirección de actores y la dirección de cámara. En esta fase se graban todas las imágenes y sonidos previstos.
Se da forma definitiva al film: a partir de los rushes se hace un premontaje de imagen y sonido, el montaje definitivo y la banda sonora.
El guion literario es el documento base de una obra audiovisual. Explica la historia mediante descripciones y diálogos, sin entrar en detalles técnicos. Es el guion que se escribe antes del guion técnico.
Se escribe en tipografía Courier tamaño 12. Esto se utiliza porque cada página equivale aproximadamente a un minuto de pantalla.
Encabezado de escena:
Indica dónde y cuándo ocurre la escena, normalmente en mayúsculas. Incluye: INT. (interior) o EXT. (exterior), lugar (BAR, CASA…) y momento del día (DÍA, NOCHE).
Acción:
Describe lo que pasa en la escena en presente. Se escribe en minúsculas, excepto en:
Personaje:
Nombre en mayúsculas antes del diálogo. Puede incluir indicaciones entre paréntesis: (CONT’D) —continúa tras una interrupción—, (O.S.) —voz fuera de cámara— y (V.O.) —voz en off (narración, pensamiento)—.
Diálogo:
Palabras del personaje, en minúsculas. Si se corta el diálogo por cambio de página:
Acotación: Indica cómo se dice el diálogo (tono, emoción), va entre paréntesis.
Márgenes: El guion tiene márgenes específicos para facilitar la lectura, calcular la duración y mantener un formato profesional.
Indicaciones técnicas: El guionista no ordena cómo se mueve la cámara, sólo sugiere, integrando las indicaciones en la acción y, cuando es necesario, en mayúsculas.
En el audiovisual nada se muestra por casualidad. El director decide qué mostrar, cómo y qué ocultar, guiando así la mirada del espectador; esto es la intencionalidad de la mirada. El encuadre es fundamental porque delimita lo que aparece en la imagen y lo que queda fuera.
El director transforma el guion literario en imágenes y sonidos, siendo el plano la unidad básica de la imagen audiovisual.
Un plano es un fragmento continuo de imagen y sonido, grabado sin cortes. Tiene dos características principales:
El encuadre es el límite de la imagen, lo que se muestra dentro del cuadro. Al encuadrar, el director dirige la atención del espectador, resalta ciertos elementos y crea significado, emoción o tensión. Por eso, el encuadre condiciona la mirada del espectador.
Campo: los elementos visibles dentro del encuadre, todo lo que el espectador puede ver directamente.
Fuera de campo: los elementos que no se ven, pero se sugieren, se escuchan o se intuyen. El fuera de campo completa y da sentido al campo, es decir, a lo que vemos dentro del encuadre. Aunque no se muestre visualmente, el fuera de campo forma parte del espacio fílmico y amplía la imagen más allá de los límites del cuadro.
Es un espacio que no existe físicamente en la realidad del rodaje ni en la narración concreta, pero que el espectador construye o infiere a partir de elementos visuales, sonoros o narrativos.
La profundidad de campo indica qué parte de la imagen está enfocada.
Es una percepción visual que da la impresión de que la imagen tiene dimensión tridimensional, es decir, que hay distancia entre los elementos dentro del encuadre.
La composición es la forma en que se organizan los elementos dentro del encuadre para dirigir la mirada del espectador. Para lograrlo se usan:
La cámara capta la imagen mediante lentes, cuya longitud focal determina las características de la imagen. Existen tres tipos principales de lentes según su longitud focal:
Las lentes determinan el campo de visión, es decir, cuánto se ve dentro del encuadre, y también afectan la sensación de profundidad en la imagen.
La profundidad de campo depende del tipo de lente, la apertura del diafragma y la distancia al objeto. Cuando el diafragma está más abierto (es decir, tiene un número f bajo, como f/1.8 o f/2.8):
La profundidad de campo disminuye; es decir, la zona enfocada es más reducida. Solo un área pequeña del encuadre queda nítida (por ejemplo, el rostro de un personaje) y el resto (el fondo o el primer plano) aparece desenfocado o borroso. Esto ayuda a aislar al sujeto del fondo, creando un efecto estético muy usado en retratos o escenas que quieren destacar un elemento concreto.
La puesta en escena es cómo se organiza visual y sonoramente una escena para llevar el guion a la pantalla. Incluye la dirección de actores, su posición y movimientos (blocking) y su relación con la cámara. Es una tarea fundamental del director junto con la dirección de cámara.
El balance de blancos es un ajuste fundamental en la cámara que permite conseguir una imagen con colores naturales y realistas, adaptándose a la temperatura de color de la fuente de luz que ilumina la escena. La temperatura de color indica si la luz es fría (tonos azulados) o cálida (tonos amarillentos o rojizos). Cuando el balance de blancos se configura correctamente, los colores de la imagen se reproducen fielmente sin dominantes que distorsionen la percepción. Si el balance se ajusta por debajo de la temperatura de color, la imagen se verá más fría; si se ajusta por encima, se tornará más cálida. Este control es esencial para mantener la coherencia cromática y transmitir la atmósfera adecuada en cualquier producción audiovisual.
En una cámara digital, la exposición se basa en tres elementos fundamentales: la escala ISO, la apertura del diafragma y la velocidad de obturación.
Escala ISO: regula la sensibilidad del sensor a la luz. Un valor ISO más alto aumenta la sensibilidad, permitiendo captar imágenes en condiciones de poca luz, aunque puede incrementar el ruido.
Apertura del diafragma: indicada mediante una escala numérica no lineal (f/1.4, f/2, f/2.8, hasta f/22), controla la cantidad de luz que entra al sensor. Además, la apertura influye directamente en la profundidad de campo: aperturas amplias (números f bajos) generan poca profundidad de campo, mientras que aperturas pequeñas (números f altos) producen mayor profundidad de campo.
Velocidad de obturación: determina el tiempo que el sensor está expuesto a la luz. En fotografía se utilizan valores que van desde segundos completos (como la B o «bulb») hasta fracciones muy rápidas (1/2000 s). En vídeo, a 25 fotogramas por segundo (fps), la velocidad de obturación recomendada es 1/50 s (el doble de la tasa de fotogramas) para evitar imágenes entrecortadas y lograr un desenfoque de movimiento natural (motion blur). La velocidad de obturación también afecta la sensación de movimiento: velocidades lentas producen imágenes borrosas por movimiento, mientras que velocidades rápidas congelan la acción.
En la imagen audiovisual, la luz se analiza atendiendo a cuatro características fundamentales:
El análisis visual estudia cómo se usan elementos y técnicas para contar una historia en imágenes en movimiento. Se analiza:
La ficción y el documental usan el lenguaje audiovisual para narrar historias y comunicar ideas y emociones. Aunque la ficción inventa y el documental parte de la realidad, ambos construyen un relato a través de decisiones visuales.
El lenguaje audiovisual sirve para entretener y para crear mundos, historias y significados. No solo muestra la realidad, sino que la interpreta y la transforma.
El diseño del sonido es la planificación y organización de todos los sonidos en una obra audiovisual para crear sentido, emoción y contar la historia.
Según la fuente:
Según el tipo:
Una historia audiovisual se crea organizando imágenes y sonidos para contar algo. No solo importa lo que se ve y se oye, sino cómo se unen los planos, que es el montaje.
El proceso tiene varias etapas:
El montaje une los planos, decidiendo su orden y ritmo para crear sentido narrativo. Puede acelerar, ralentizar o cambiar el significado de una acción. Es lo que hace que la historia funcione y se entienda.
Para contar una historia, el lenguaje audiovisual organiza tres elementos:
El montaje organiza imágenes y sonidos, seleccionando los planos, decidiendo su orden y marcando su duración. Gracias al montaje, el material grabado se convierte en una historia comprensible.
El montaje es la fase final de la producción audiovisual. Primero se escribe el guion, luego se graban las imágenes y el sonido, y finalmente se ordena todo mediante el montaje.
Relaciones entre planos:
Al unir dos planos, se crean relaciones de tiempo (antes, después, al mismo tiempo) y de espacio (mismo lugar o lugares diferentes).
Continuidad y discontinuidad:
Efectos del montaje:
No solo organiza imágenes, sino que provoca efectos perceptivos (cómo vemos), narrativos (cómo entendemos la historia), emocionales (qué sentimos) y cognitivos (cómo interpretamos).
Son recursos que organizan y separan partes del relato, como los signos de puntuación en un texto.
Este tipo de raccord se refiere a la continuidad de lo que ocurre dentro del plano, para que la acción parezca fluida y natural entre un plano y el siguiente.
Este tipo de raccord depende de cómo se colocan y encadenan los planos para mantener una orientación clara.
El tiempo fílmico no reproduce necesariamente el tiempo real, sino que se construye mediante el montaje y la relación temporal entre los planos.
El espacio fílmico se construye a través de la relación espacial entre los planos y no tiene por qué coincidir con el espacio real.
The Haunting of Hill House
En The Haunting of Hill House, el montaje construye una narración compleja basada en la fragmentación temporal y el tiempo desordenado, utilizando constantemente analepsis para alternar entre el pasado y el presente de los personajes.
A nivel espacial, el montaje establece relaciones de espacio discontinuo, ya que se alternan espacios diferentes (la casa en el pasado y los espacios cotidianos en el presente) que, sin embargo, mantienen una fuerte relación emocional y narrativa.
El montaje no busca solo continuidad, sino generar una sensación de inquietud y desorientación en el espectador, reforzando el tono dramático y psicológico del relato.
Olvídate de mí
En Olvídate de mí, la puesta en escena es fundamental para representar los recuerdos, los sueños y la subjetividad del protagonista.
Los decorados, la iluminación y la disposición de los actores cambian constantemente para mostrar la inestabilidad de la memoria. La puesta en escena no busca realismo, sino transmitir un estado mental y emocional, convirtiendo el espacio en un elemento narrativo.
La actuación y el blocking de los actores refuerzan la sensación de intimidad y fragilidad emocional del relato.
Panorámica → movimiento sobre el eje:
Travelling → movimiento del soporte de la cámara:
