Portada » Griego » Obras Maestras del Arte Antiguo: Arquitectura y Escultura de Egipto y Mesopotamia
Es un conjunto monumental religioso destinado a albergar las tumbas de los faraones. Junto al cuerpo momificado se depositaba el ajuar funerario, una serie de pertenencias y objetos esenciales que aseguraban al difunto la vida en el Más Allá.
Este conjunto se construyó durante la IV Dinastía y consta de tres pirámides principales:
La entrada se encuentra al norte. De allí sale un corredor que se divide en dos:
En la Cámara del Faraón se colocaba una estatua de sustitución, destinada a acoger el espíritu del faraón (el Ka) en caso de que el cuerpo momificado se corrompiera. Para contrarrestar la fuerza de los empujes en este punto, se colocaron losas horizontales en el techo de la cámara, coronadas por dos sillares en forma de tejado a dos aguas.
Las tres pirámides configuran un complejo arquitectónico protegido por una muralla. Dentro de este recinto se ubicaba el Templo Superior o Funerario. Este se unía mediante una avenida (calzada procesional) con el Templo Inferior, que se encontraba a nivel del Nilo. Allí existía un embarcadero donde era recibido el cuerpo del difunto antes de proceder a las ceremonias fúnebres.
Además, el complejo contaba con un palacio, otras pirámides secundarias (para las reinas) y un espacio diferenciado para la sepultura de los sirvientes (mastabas).
El antecedente directo son las Mastabas, estructuras funerarias rectangulares. La evolución de estas llevó a la pirámide escalonada, siendo la más importante la Pirámide de Zoser (Dinastías Tempranas). Esta tipología fue evolucionando hasta conseguir dar a sus muros una superficie lisa.
En el complejo de Zoser aparece por primera vez la combinación de la pirámide y el templo funerario. Después del conjunto de Gizeh, la tipología de construcción funeraria cambió hacia los Hipogeos (tumbas excavadas en la roca).
El Templo de Luxor se construyó durante el llamado Imperio Nuevo. Los principales impulsores de su construcción fueron los faraones Amenhotep III, iniciador del proyecto, y Ramsés II, quien lo finalizó y añadió la fachada monumental.
El camino de acceso al templo se realiza por un paseo flanqueado de esfinges con cuerpo de león y cabeza humana, conocido como Dromos.
La entrada está presidida por dos Pilonos, ante los que se situaron dos grandes Obeliscos (uno a cada lado) y dos esculturas colosales de Ramsés II esculpidas en granito negro.
Los Pilonos tienen forma de talud (simulando montañas) y están decorados con bajorrelieves que describen los triunfos de Ramsés II. Estos pilonos dan paso al Peristilo (sala hipetra) o Pórtico Abierto, con 74 columnas cuyos capiteles son papiriformes, lotiformes y palmiformes.
Desde este pórtico se accede a la Sala Hipóstila Abierta, que tiene 32 columnas, seguida de la Sala de la Barca, donde se realizaban los preparativos para los rituales ofrecidos a los dioses.
Finalmente, se llega al Santuario, al que solo tenían acceso el faraón y los sacerdotes.
El perfil del templo va disminuyendo en altura según se avanza hacia el santuario, de forma que la luz se hace más tenue y la sensación de misterio va aumentando (principio de penumbra).
Este templo se construyó en la orilla oriental del río Nilo, en Tebas, capital del Imperio Nuevo egipcio.
Forma parte del conjunto de las necrópolis de Tebas, junto al Templo de Karnak, al que está unido por una avenida de dromos (originalmente 700 esfinges) a lo largo de los 3 km que separan los templos consagrados a los dioses Montu, Mut, Jonsu, Opet y Ptah.
Esta edificación estaba dedicada al dios Amón. Cumplía una función religiosa, política y de control sobre la población. Con el paso del tiempo, dejó de cumplir su función religiosa y, durante la dominación romana, fue utilizado como cuartel. Posteriormente, se construyó una mezquita que sigue prestando servicios en la actualidad.
El antecedente principal del Templo de Luxor es el Templo de Karnak. Influyó posteriormente en la construcción del Templo de Medinet Habu (templo funerario de Ramsés III).
A finales del siglo XX, esta influencia se trasladó a un fenómeno arquitectónico donde se mezclaban los estilos (eclecticismo), dando lugar a una interpretación a gran escala de la arquitectura egipcia para la construcción de hoteles y casinos (ej. Las Vegas).
El Escriba Sentado es presentado con las piernas cruzadas, sosteniendo un papiro y un estilo (cálamo).
Va vestido con una pieza de lino larga y estrecha, llamada Shenti, que se ciñe a la cintura a modo de falda y sobre la que se apoya el papiro.
El pelo, de color negro intenso, podía ser natural o bien una peluca, prenda corriente en Egipto, donde la mayoría de los personajes importantes se afeitaban la cabeza y utilizaban distintas pelucas según la ocasión.
La piel presenta un tono rojizo. Destaca la intensidad de sus ojos, hechos con gran detalle. La córnea era de alabastro; el iris, de basalto, y las pupilas, de plata. Los párpados están sujetos con una especie de grapas de cobre.
Esta figura responde a las creencias religiosas egipcias, ya que sustituía el cuerpo del difunto en algunas ceremonias funerarias. Por ello, era necesario que la estatua se pareciera al modelo: para que, en el momento de pasar a la vida de ultratumba, el Ka (el alma o fuerza vital) pudiese aceptarla como alternativa al cuerpo momificado si este no se había conservado en buenas condiciones.
Algunos autores creen que la figura del Escriba Sentado corresponde a Kai, un personaje con varios escribas a su servicio, que probablemente se hizo representar en esta actitud característica para mostrar su interés por el conocimiento y el estudio.
En torno a los ríos Tigris y Éufrates, en lo que se conoció como el Creciente Fértil, se gestó la civilización de Mesopotamia. Sus grandes recursos agrícolas y ganaderos dieron lugar a la acumulación de riqueza y a un gran desarrollo comercial, provocando la disputa del territorio entre distintos pueblos vecinos como sumerios, acadios, babilonios y asirios.
Esta continua superposición de pueblos y culturas distintas sobre el territorio dio lugar a un proceso de asimilación cultural e intercambio que permitió desarrollar una manifestación artística basada en la diversidad, lo que contrasta con la uniformidad del Arte Egipcio.
El Zigurat de Ur es una de las mejores muestras de la arquitectura de una de las culturas más antiguas y uno de los ejemplos mejor conservados de esta tipología arquitectónica.
Se trata de un templo sumerio formado por grandes muros en forma de talud y con varias escalinatas de acceso, determinando una estructura escalonada con varias terrazas. En la parte superior se ubicaba el templo principal. Actualmente, los pisos superiores han desaparecido debido al uso de un material pobre y a la erosión.
Está construido mayormente con adobe (ladrillos secados al sol) y rellenado por dentro con tierra. Para su revestimiento se utilizó ladrillo cocido, que es más resistente al paso del tiempo. El uso de estos materiales se debe a la escasez de piedra en el territorio, que era una llanura aluvial de los ríos Tigris y Éufrates.
Para la construcción se utilizarían un sistema de grúas, poleas y rampas para elevar los materiales a gran altura.
El Zigurat de Ur, uno de los mejores conservados, tiene tres cuerpos, dispuestos con muros en talud. En el último cuerpo se construía un templete consagrado a un Dios, donde se realizarían ofrendas, sacrificios y ritos religiosos.
El zigurat era concebido como «la casa de Dios», y su morada tenía que estar lo más alejada de la tierra. Era una montaña simbólica que trataba de emular las montañas naturales. La divinidad, que descendía hacia el mundo de los humanos, no podía tocar tierra, pues en este caso se convertiría en un ser mortal, perdiendo su condición divina.
Este zigurat estaba dedicado a la diosa lunar Nannar. Es posible que también sirvieran de observatorios astronómicos, ya que la religión estaba muy ligada con la astronomía y la astrología, que permitían conocer los ciclos agrícolas.
Este tipo de construcción aconteció al mismo tiempo que las pirámides escalonadas de Egipto. Sin embargo, difieren en aspectos clave:
El Zigurat de Ur influyó en los zigurats babilónicos, mucho más complejos y con más pisos superiores, creados para establecer un enlace entre el cielo y la tierra. Destacan la mítica Torre de Babel y el zigurat de Marduk.
Posteriormente, el Minarete de Samarra, construido en época musulmana (847-851) y perteneciente a una mezquita en Samarra (Irak), con su estructura helicoidal (forma de cono en espiral), recuerda a los antiguos zigurats sumerios y babilónicos.
Esta obra forma parte de un conjunto esculpido de centenares de figuras que conforman una escena cinegética (de caza) en la que participa el rey Asurbanipal, y que decoran los muros del palacio de Nínive.
Es una obra realista y muy expresiva. La leona ha sido atacada con flechas, y algunas han paralizado sus extremidades traseras. Se observa un detallado estudio de la anatomía del animal con incisiones para lograr un modelado minucioso.
El resultado es un relieve tridimensional con gran dinamismo. Las extremidades delanteras están en posición tensa y enérgica, pues la leona se resiste ante su dolor, justo antes de perder la vida. Esta agonía se muestra en el rostro del animal: sus orejas se pliegan contra la cabeza, sus ojos miran hacia arriba como buscando ayuda, y su boca entreabierta nos da una sensación de extenuación.
La caza mayor en el Imperio Asirio estaba reservada exclusivamente a los reyes. Se conservan una serie de obras de arte que representan escenas de caza, siendo las más importantes las del palacio de Asurbanipal en Nínive.
El relieve asirio se caracteriza por el cambio iconográfico con respecto a la tradición anterior (sumeria), dando más importancia a temas profanos y quedando en segundo lugar las escenas religiosas.
El objetivo principal era exaltar la figura del monarca. La Leona Herida es una escena que demuestra la habilidad del rey como gran protector de la sociedad, pues los felinos eran considerados destructores del orden establecido.
El arte asirio se desarrolló al mismo tiempo que la cultura egipcia. Sus relieves tienen características similares, como temas propagandísticos y narración cinegética, y su composición se realiza a través de bandas (Mesopotamia) o registros (Egipto).
Sin embargo, existen diferencias: el relieve asirio es más realista que el idealizado en Egipto. Esto se debe al constante cambio de pueblos en Mesopotamia, que iban combinando técnicas y formas. En cambio, en Egipto se siguió una serie de normas inamovibles durante los tres imperios.
La escultura asiria influyó directamente en las obras persas. El Arte Persa no buscó la originalidad, sino que se limitó a copiar y combinar los elementos artísticos de los pueblos conquistados: asirios, griegos, egipcios, etc.
La decoración de los palacios persas se realizó a base de largos frisos al estilo de los asirios, pero sin escenas tan sangrientas y crueles.
