Portada » Psicología y Sociología » Modelos de Orientación y Desarrollo Psicosocial Infantil
Las definiciones de modelo en orientación son útiles porque configuran un marco de referencia para la investigación e intervención, sin necesidad de recurrir directamente a las teorías más complejas en las que se enmarcan. Sirven para interpretar y comprobar aquello que se intenta explicar desde la teoría.
El counseling es un proceso dirigido a ayudar al sujeto a comprender la información relativa a sus aptitudes, intereses y expectativas, con el objetivo de tomar una decisión vocacional. Se configura como una técnica para la orientación profesional, que utiliza como instrumento primordial la entrevista. Otra influencia muy importante para la configuración del counseling como modelo es la teoría humanista.
El modelo de consulta surge, en cierto modo, por la falta de adecuación del counseling para asumir la función orientadora de la educación. La consulta es un proceso de resolución de problemas con dos objetivos:
El modelo de programa nace como consecuencia de las limitaciones observadas en otros modelos que le preceden en el tiempo, como el de counseling y el de servicios. Se caracteriza por acciones sistemáticas, cuidadosamente planificadas y orientadas a unas metas, como respuesta a las necesidades educativas de los alumnos, padres y profesores insertos en la realidad de un centro.
El modelo de servicios se caracteriza por la intervención directa de un equipo o servicio sectorial especializado sobre un grupo reducido de sujetos. Tiene como referente teórico el enfoque clásico de rasgos y factores. Suelen tener un carácter público y social, están ubicadas fuera de los centros educativos y su implantación es zonal y sectorial. Actúan por funciones, más que por objetivos, y son individuales y puntuales.
Hoy en día, se considera que el desarrollo psicosocial comienza en el vientre materno y evoluciona, logrando niveles cada vez más complejos de movimientos, acciones, pensamientos, lenguaje, emociones, sentimientos y relaciones con los demás. Como resultado, la persona va desarrollando las capacidades necesarias para adaptarse al medio y va formando una visión del mundo, de la sociedad y de sí mismo. Estas capacidades, llevadas a su máxima expresión, deben dotarle de un conocimiento crítico de la realidad y favorecer su participación activa en la sociedad.
El período más importante del desarrollo psicosocial humano es la infancia y la adolescencia. Las experiencias tempranas son determinantes para el desarrollo motor, intelectual y socioemocional. El primer grupo social de referencia es, casi siempre, la familia, entendida en su sentido más amplio: seres humanos con los que se mantiene una relación de convivencia basada en lazos afectivos, acompañados o no por vínculos de consanguinidad o legales.
Dos dimensiones fundamentales para la crianza son:
Se distinguen varios estilos parentales:
UNICEF propone un decálogo básico del desarrollo psicosocial infantil:
La forma en que un individuo interpreta y responde a la realidad que le rodea es determinante para su ajuste o adaptación y, en definitiva, para su felicidad o sentimiento de bienestar personal. Por ello, se ha realizado un gran esfuerzo por identificar cuáles son las características, habilidades o competencias personales que favorecen dicho sentimiento de bienestar, y se ha planteado la posibilidad de entrenarlas.
Por un lado, se han intentado delimitar los factores de personalidad que caracterizan a la persona feliz (se han identificado cuatro: optimismo, autoestima, extraversión y control personal) y se han generado programas para desarrollar estas características. Por otro lado, se han hecho selecciones de las habilidades consideradas clave para un desarrollo personal positivo, las denominadas habilidades o competencias para la vida, y se han desarrollado programas para entrenarlas.
Las habilidades sociales o interpersonales (o desarrollo social) se han abordado desde diferentes enfoques teóricos, dando lugar a distintos tipos de programas: