Portada » Medicina y Salud » Manejo y Tratamiento de Malformaciones Ortopédicas Congénitas: Pie Zambo, OI y Defectos de Extremidades
Es una enfermedad en la que el pie presenta una forma o posición anormal. El arco del pie puede ser muy alto o el pie puede estar inclinado hacia dentro o hacia afuera. El verdadero pie zambo está causado por anomalías anatómicas. A veces, los pies parecen normales debido a la posición del feto en el útero.
Esta deformación del pie ocurre cuando los tendones y ligamentos tensos impiden que el pie se estire hasta alcanzar la posición correcta. En la mayoría de los casos se trata de una malformación hereditaria, aunque puede influir una mala postura intrauterina (del feto).
El pie zambo es fácilmente diagnosticable por el especialista a través de la examinación de la morfología del pie.
Es una forma de manipular y enyesar, y de evitar y tratar las recidivas. Permite corregir el pie en unos 2 meses sin necesidad de cirugía mayor. Los resultados óptimos del método Ponseti se obtienen si se empieza en los dos primeros meses después del nacimiento.
Se reserva para casos complejos o cuando el Método Ponseti no logra la corrección completa.
Los defectos congénitos de las extremidades se producen cuando una de las extremidades superiores o inferiores, o una parte de ellas, no se forma normalmente durante el desarrollo del bebé en el útero.
La causa de los defectos congénitos de las extremidades es desconocida en muchos casos. Sin embargo, los siguientes factores de riesgo pueden aumentar sus probabilidades:
El diagnóstico se basa en la observación de las siguientes manifestaciones:
En este procedimiento se extirpa —o se quita quirúrgicamente— una parte del fémur y se coloca una fijación interna para estabilizar los segmentos femorales.
El alargamiento de las piernas se puede hacer mediante un dispositivo de fijación externa, como anillos o varillas, que se conectan quirúrgicamente al hueso usando clavos o alambres que van desde el exterior de la pierna, atraviesan la piel y llegan al hueso.
En este tipo de terapia, los niños tienen la oportunidad de aprender cómo perfeccionar sus capacidades y llegar a moverse con la mayor independencia y comodidad posibles.
La osteogénesis imperfecta (OI) es un trastorno de origen genético que impide que el cuerpo fabrique unos huesos fuertes. Las personas con osteogénesis imperfecta pueden tener unos huesos que se rompen fácilmente, por lo que esta afección también se conoce coloquialmente como enfermedad de los huesos de cristal.
La osteogénesis imperfecta ocurre debido a un defecto en el gen que fabrica una proteína llamada colágeno. El colágeno es un componente fundamental de los huesos. Las personas con osteogénesis imperfecta nacen con esta afección. O no tienen suficiente colágeno en los huesos o su colágeno no funciona como debería funcionar.
Tradicionalmente clasificada en cuatro tipos principales:
Las fracturas óseas que ocurren con poco o sin ningún trauma son quizás la primera indicación de que un bebé puede tener OI. Los bebés con tipos severos o moderados incluso pueden nacer con fracturas óseas.
Cuando se conoce la mutación y hay antecedentes familiares de osteogénesis imperfecta, se puede tomar una muestra de vellosidades coriónicas (una pequeña porción de la placenta) durante las primeras etapas del embarazo para realizar pruebas genéticas.
La exploración física puede confirmar la presencia de fracturas, deformidades y otros síntomas. Los rayos X pueden mostrar la existencia de otras fracturas que ya se hayan cerrado (fracturas antiguas).
Cuando los huesos se rompen, es importante tratarlos de inmediato con escayolas, férulas y aparatos ortopédicos.
Se pueden recetar medicamentos que refuerzan los huesos, al aumentar su densidad ósea, lo que reducirá las probabilidades de futuras fracturas óseas. Algunas personas deberán medicarse de por vida para fortalecer sus huesos (ej. bifosfonatos).
Puede ser de gran ayuda para muchos niños con osteogénesis imperfecta. Les puede ayudar a desarrollar la fuerza muscular (lo que favorece el mantenimiento de la función), a incrementar la capacidad aeróbica y a mejorar la respiración.
A veces es necesaria para reparar una fractura o una deformidad ósea, incluyendo la colocación de varillas intramedulares.
