Portada » Historia » Las Revoluciones que Forjaron el Mundo Moderno: De América a Europa
La Declaración de Independencia de Estados Unidos de América, firmada en Filadelfia en 1776, fue uno de los primeros textos políticos en reconocer una serie de derechos inherentes al ser humano. Estos derechos, derivados de su propia naturaleza, son previos e independientes de toda legislación, e incluyen el respeto a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
El texto también afirmaba que los Gobiernos se instituyen para garantizar estos derechos y que, si un Gobierno incumple su función, el pueblo tiene derecho a modificarlo o abolirlo para instituir uno nuevo. De esta forma, se justificaba la lucha por la independencia de las trece colonias británicas en Norteamérica.
Los revolucionarios franceses pretendían acabar con el Antiguo Régimen, es decir, con la monarquía absoluta y los privilegios de la nobleza y el clero, defendiendo que todos los hombres eran libres e iguales ante la ley. Aunque el gobierno napoleónico puede calificarse de autoritario, mantuvo importantes conquistas moderadas de la Revolución de 1789. Principios como la libertad e igualdad civil, la supresión del régimen feudal y la propiedad libre de la tierra fueron reconocidos y consolidados en el Código Civil de 1804.
Ambos procesos tuvieron lugar en la segunda mitad del siglo XIX y fueron impulsados por movimientos nacionalistas de carácter integrador, que buscaban la unión de poblaciones divididas. El deseo de unidad se basaba en la existencia de una lengua y tradiciones comunes.
