Portada » Biología » Identificación y Control de Plagas en Frutales, Vid y Masas Forestales
Adulto: Es fácilmente reconocible por su dorso muy abultado. Su color es rojo o pardo-rojo y su talla es de unos 0,7 mm. Larva: Mide unos 0,2 mm y tiene 3 pares de patas.
Huevo: Es diferente en verano que en invierno. En verano-primavera mide unos 0,1 mm, es esférico y de color naranja. En invierno tiene mayor tamaño y es de color rojo intenso, debido a las capas de cera que lo recubren para su protección.
Puede tener un elevado número de generaciones al año, que varían con las condiciones de temperatura y humedad, pudiendo completarse en 7-8 días en verano y en 20-25 días en otoño. Los huevos de invierno los depositan sobre la madera en lugares protegidos.
La eclosión de los huevos sucede en primavera, y las larvas se sitúan preferentemente en el envés de las hojas para alimentarse, aunque luego ocupan ambas caras. Se trata de una especie muy perjudicial en los frutales, especialmente para los de pepita y, dentro de estos, para el manzano. También ataca a la vid y a diversos arbustos.
Los árboles atacados muestran las hojas con un color grisáceo, pudiendo llegar a la defoliación. Los frutos son más pequeños y el crecimiento general del árbol se retrasa. Diversos ácaros depredadores le combaten eficazmente, a menudo con mayor éxito que los tratamientos químicos, ya que los acaricidas empleados pueden eliminar las especies depredadoras del ácaro.
Adulto: Mide unos 0,55 mm por término medio, siendo las hembras algo mayores. Su cuerpo es muy transparente, viéndose a veces unas manchas oscuras laterales. Su color varía con la planta huésped, la edad del ácaro y la época del año, cambiando desde un verde-amarillento a un anaranjado-rojizo.
Larva: Semejante al adulto, pero de menor talla. Huevo: Es esférico e inicialmente incoloro, pero se vuelve amarillento al acercarse a la eclosión.
Esta especie pasa el invierno en diversos refugios: corteza de los árboles, suelo, hojarasca, etc. En primavera se traslada preferentemente a los cultivos herbáceos, donde se alimenta situándose en el envés de las hojas. La puesta de huevos aislados se realiza sobre estas hojas. Cada generación puede completarse en tan solo 15 días si las condiciones son favorables.
Las hojas atacadas aparecen moteadas, con grupos de manchas amarillas en el haz. Posteriormente, toda la hoja amarillea y finalmente se seca y cae. Cuando ataca a los frutos, estos adquieren un color grisáceo.
En frutales y vid, los tratamientos invernales efectuados para combatir diversos problemas son muy poco efectivos contra este ácaro. Los tratamientos en vegetación en estas plantas se harán a partir de junio, examinando el porcentaje de ocupación de hojas para determinar la necesidad de aplicar un producto.
Son ácaros muy evolucionados, de distribución mundial, adaptados a vivir en los microhábitats de las plantas: llevan pocas sedas corporales, solo poseen 4 patas y su respiración es cutánea, ya que carecen de tráqueas. Son muy sensibles ante productos como el azufre, ya que destruye su sistema captador de oxígeno.
Su tamaño es extremadamente pequeño, por lo que no están muy estudiados al ser invisibles a simple vista. Son de colores blanquecinos, amarillentos o anaranjados y de forma alargada. Los estados de desarrollo por los que pasa son: huevo-ninfa(2)-adulto. Las ninfas son muy similares a los adultos, pero de menor tamaño.
Poseen ciclos de vida cortos, por lo que tienen un elevado número de generaciones anuales. Su alimentación es exclusivamente fitófaga. Prefieren especies arbóreas perennes y viven sobre las hojas. Producen daños mecánicos poco importantes, ya que se mueven poco.
Durante la alimentación, parece ser que inyectan reguladores de crecimiento que provocan decoloraciones y deformaciones vistosas en las plantas. Además, deforman las hojas, engrosan las yemas (llegando a matarlas) y decoloran diversos órganos vegetales.
Sus huéspedes más comunes son el pino silvestre, otros pinos y Picea. Su localización habitual en el huésped son las ramas y la parte superior del tronco. Su incidencia en Navarra es alta en los valles pirenaicos.
Es una especie polígama. El macho inicia el sistema de puesta excavando una cámara subcortical donde, tras la fecundación, de 5 a 7 hembras realizan cada una su galería de puesta. Tras la eclosión, las larvas excavan galerías perpendiculares a la galería materna partiendo de las ranuras de puesta. La puesta se efectúa en varias secuencias, realizando cada una un nuevo sistema de galerías. Se observan varias generaciones hermanas sucesivas de marzo a julio. La presencia de este insecto conlleva la destrucción de los tejidos conductores de la savia y, en ocasiones, la muerte del árbol.
Conocida como la polilla de la vid, este lepidóptero fitófago es uno de los insectos que más pérdidas ocasiona en los viñedos del área mediterránea, afectando tanto a la cantidad como a la calidad de la cosecha. Su potencial biótico está influenciado por las condiciones ambientales, lo que hace que el ciclo biológico varíe en función de las zonas vinícolas.
Inverna en forma de crisálida, escondida en el suelo, en hojas caídas o, principalmente, debajo de la corteza de las cepas. En primavera, al aumentar la temperatura, se produce la emergencia de los adultos de forma escalonada. En nuestra latitud, suele ocurrir a principios del mes de abril.
Los adultos tienen un tamaño de 10-13 mm. Su vuelo comienza a la caída de la tarde y su vida dura entre 8 y 12 días, periodo en el cual se realiza el acoplamiento y la puesta. Los huevos son de tipo plano, de color blanco a amarillento pálido al principio, tomando más tarde un tinte gris.
Presenta tres generaciones anuales, desde finales de marzo hasta agosto. Los tratamientos se orientan al ataque de las larvas antes de que penetren en el fruto. La monitorización de la plaga mediante feromonas es clave para decidir el momento adecuado del tratamiento con productos autorizados.
El control mediante técnicas de confusión sexual con feromonas es muy eficaz y recomendado, ya que no afecta al cultivo biológico.
