Portada » Biología » Histología del Tejido Óseo, Conectivo y Muscular: Estructura y Función Celular
El hueso está compuesto por aproximadamente un 70% de sales minerales (como Na, Ca, S) y un 30% de matriz ósea. Esta matriz se compone en un 90% de fibras de colágeno y un 10% de sustancia fundamental.
La homeostasis del calcio es regulada a través de flujos bidireccionales del Ca y el fósforo, que tienen lugar principalmente en tres órganos diana: el intestino, los huesos y el riñón. Los niveles de Ca extracelular son estrechamente controlados y estables debido a la gran sensibilidad de estos órganos y las hormonas controladoras:
Estas hormonas actúan controlando las variaciones del Ca para adecuarse a las necesidades de mineralización ósea.
Los epitelios se clasifican según su función y localización:
Es el tejido conectivo más común y ampliamente distribuido. Presenta varios tipos de células, siendo las más comunes fibroblastos y macrófagos. Tiene apariencia gelatinosa y es importante para la difusión de O2 y nutrientes. Posee fibras elásticas, colágeno y pocas fibras reticulares. Su consistencia es delicada, flexible y con poca resistencia a la tracción.
Se caracteriza por la ausencia casi completa de otros tipos de células que no sean fibroblastos y por la escasa cantidad de sustancia intercelular amorfa. Es rico en sustancia intercelular formal, como fibras colágenas o elásticas. Es un tejido menos flexible que el laxo y mucho más resistente a las tracciones. Su función es esencialmente de sostén mecánico. Según la disposición de las fibras, se clasifica en:
El Sistema Havers es la unidad anatómica y funcional del tejido óseo. Está constituido por un canal de Havers, alrededor del cual se agrupan laminillas con lagunas que contienen células óseas, ya sean osteocitos u osteoblastos. Este sistema es característico del hueso compacto.
La osificación implica la formación de tejido óseo y siempre tiene lugar por síntesis y secreción de matriz ósea orgánica por parte de los osteoblastos, seguida de mineralización. La osificación se inicia en un centro de osificación.
En este proceso, los huesos están representados inicialmente por un molde preformado de cartílago rodeado de pericondrio. El primer inicio aparece en el centro de la futura diáfisis (centro de osificación primario), donde los condrocitos se hipertrofian y aumentan de tamaño las lagunas, disminuyendo la matriz cartilaginosa que se calcifica, provocando la muerte de los condrocitos. El pericondrio que rodea a la diáfisis, sus células adquieren propiedades osteogénicas (periostio), se forman osteoblastos y se comienza a producir matriz, formando una delgada capa (collar periostio). A partir del periostio sale una yema de tejido conjuntivo muy vascularizado que invade y ocupa los espacios de la matriz cartilaginosa, arrastrando células mesenquimáticas que producen médula ósea primitiva y osteoblastos. Los túbulos aparecen con un núcleo basófilo, rodeado por tejido óseo eosinófilo, tapizado por osteoblastos.
La columna vertebral consta de cinco regiones, contando con 33 vértebras, dividiéndose en:
Excepto la 1.ª y la 2.ª vértebras cervicales, que tienen una configuración algo especial, el resto de las vértebras muestra una estructura similar:
El cartílago es un tejido conectivo especial que muestra una consistencia rígida, flexible, resistente al estiramiento y compresión. Reviste las superficies articulares, amortiguando la fuerza de los golpes y facilitando el deslizamiento de los huesos en las articulaciones. Es esencial para la formación y crecimiento de los huesos largos. Sus células son los condrocitos (que secretan colágeno y condronectina) y posee abundante matriz extracelular.
Es el más frecuente en el cuerpo y su matriz está constituida por colágeno tipo II. Constituye el primer esqueleto del embrión, que luego es sustituido por esqueleto óseo. Se localiza en paredes de fosas nasales, tráquea, bronquios, parte anterior de las costillas y zonas de cobertura de las superficies articulares de los huesos largos.
Es un tejido con características intermediarias entre el tejido conectivo denso y el cartílago hialino. Se localiza en los discos intervertebrales y en zonas donde algunos tendones y ligamentos se insertan en los huesos. Las fibras de colágeno se disponen paralelamente a los condrocitos en hileras. No posee pericondrio.
Es similar al hialino, aunque también posee fibras de colágeno y redes abundantes de fibras elásticas que se continúan en el pericondrio. Contiene elastina, lo que le confiere un color amarillento. Posee pericondrio y crece por aposición.
Los responsables de regular el sistema circulatorio, la respiración, la función sexual, el metabolismo y la digestión. Los tejidos musculares lisos más conocidos son el intestino, el esófago y las paredes interiores de los vasos sanguíneos. No se pueden controlar de forma intencionada.
Comprende todo el tejido muscular del esqueleto, responsable del movimiento y la estabilidad del esqueleto y las extremidades, y supone la mayor parte del sistema muscular. Puede estimularse y entrenarse directamente, tensarse, cansarse y crecer. Puede controlarse de forma intencionada.
También conocido como corazón o miocardio, es un músculo de contracción involuntaria ubicado en la región media del tórax.
Las células musculares estriadas esqueléticas (miocitos) se asocian entre sí para formar los fascículos musculares. Están rodeadas por una lámina basal (matriz extracelular) y por fibras reticulares y colágenas que forman el endomisio. Cada fascículo muscular está rodeado por otra envoltura de tejido conectivo denso denominada perimisio, y todo el músculo por el epimisio (también tejido conectivo).
Están gobernadas por motoneuronas localizadas en el encéfalo o en la médula espinal, y son de contracción voluntaria. Cada motoneurona es capaz de inervar a varias células musculares (Unidad motora).
Ambos tipos de fibras se encuentran en todos los músculos, aunque con diferente proporción.
El músculo liso es un tejido formado por células uninucleadas y con forma de huso, que se agrupan formando haces. El núcleo de las fibras se encuentra situado en el centro del huso, mientras que los orgánulos celulares se sitúan en los polos del núcleo, dejando el resto del citoplasma libre.
La ultraestructura visible al microscopio incluye:
En el músculo liso hay 14 filamentos finos por cada uno grueso. Las fibras se anclan a las vecinas en uniones proteicas de tal manera que su extremo conecta con el cuerpo de las fibras adyacentes, permitiendo que se desplacen en horizontal unas sobre otras para agrandar o disminuir el diámetro del tubo que rodean.
El tejido liso se encuentra en órganos que necesiten una contracción lenta y sostenida, como el tubo digestivo o el sistema circulatorio. En estos órganos, el tejido muscular liso se rodea de una lámina externa o basal de tejido conjuntivo fibroso, que las conecta entre ellas y permite su inervación por los sistemas sanguíneos y nerviosos.
La mucosa respiratoria recubre la mayor parte de la fosa nasal y contiene células ciliadas y células caliciformes que secretan moco. El moco forma una capa superficial donde quedan atrapadas las partículas extrañas, las cuales son arrastradas por el movimiento de los cilios hacia la faringe para ser eliminadas. Además, esta mucosa sirve para humedecer y calentar el aire respirado.
La mucosa olfativa está situada en la parte superior de las fosas nasales y contiene células nerviosas olfativas, donde reside el sentido del olfato. Además, tiene células especiales que captan olores y también limpian el aire.
El Sistema Óseo es una estructura complicada y perfecta formada básicamente por 206 huesos. Junto al sistema articular y el sistema muscular, forman el aparato locomotor. Los huesos y otras estructuras rígidas están conectados por ligamentos y unidos al sistema muscular a través de tendones.
Es la cubierta ósea que cubre el encéfalo, las meninges craneales (duramadre, aracnoides, piamadre) y sus cubiertas membranosas adyacentes. Los huesos que lo componen son:
Es un hueso impar situado en la parte media de la base del cráneo que forma parte de la estructura interna profunda de la cara. Presenta un cuerpo central y seis prolongaciones laterales:
La cara superior del cuerpo es endocraneal. La cara posterior se articula con el occipital. Por la cara inferior, el cuerpo presenta en el centro la cresta media que se aloja en el canal del vómer.
La arteria son tubos musculares que se expanden y se contraen para forzar la sangre a través del cuerpo y alcanzar los diferentes tejidos y órganos. La pared arterial se compone de tres túnicas:
