Portada » Medicina y Salud » Hipopituitarismo: Causas, Síntomas y Manifestaciones Clínicas
También existen enfermedades congénitas que cursan con hipogonadismo hipogonadotrófico, como el síndrome de Lawrence-Moon-Biedl y el síndrome de Prader-Willi. El diagnóstico del hipogonadismo hipogonadotrófico secundario a alteraciones genéticas siempre exige descartar una lesión hipotálamo-hipofisaria.
Entre las causas hipotálamo-hipofisarias o infundibulares, se destaca la patología tumoral así como su tratamiento, ya sea la cirugía o la radioterapia; estas son las etiologías más frecuentes de hipopituitarismo en el adulto.
Los adenomas hipofisarios, en particular el adenoma clínicamente no funcionante, constituyen la causa más frecuente de hipopituitarismo. A su vez, los adenomas hipofisarios son la patología más común de la región selar.
El traumatismo encefalocraneano es otra entidad causante de hipopituitarismo. Los déficits surgen inmediatamente y hasta 6 meses después del traumatismo; se puede observar recuperación de algunos ejes durante el primer año. La frecuencia de hipopituitarismo puede llegar al 28,4% y el déficit somatotrófico es el más frecuentemente hallado. En el traumatismo puede haber:
La búsqueda sistemática de hipopituitarismo en pacientes con TEC puede traer aparejado un aumento de la prevalencia de esta entidad.
Entre otras causas de hipopituitarismo se mencionan la silla turca vacía primaria y secundaria, quistes, apoplejía, síndrome de Sheehan y procesos infiltrativos como:
También se incluyen cordomas, metástasis, infecciones (como sífilis, tuberculosis, absceso hipofisario) y papiloma invertido, entre otras. En ocasiones no se identifica la causa del hipopituitarismo, definiéndolo como idiopático.
Las masas supraselares pueden también ser causa de hipopituitarismo, siendo el craneofaringioma la causa más frecuente, seguido por hamartomas, germinomas, aneurismas, meningiomas, metástasis y gliomas.
El hipopituitarismo también puede ser de origen funcional. La amenorrea hipotalámica constituye un síndrome clínico caracterizado por hipoestrogenismo con nivel de gonadotrofinas normal o bajo. Cualquier alteración en el carácter, comportamiento o reserva energética puede afectar el eje gonadal a través de la alteración de la actividad de las neuronas productoras de GnRH.
La ausencia de gonadotrofinas y esteroides suprarrenales se manifiesta en una pubertad retrasada. En el varón, los testículos y el pene son pequeños y no se desarrollan los caracteres sexuales secundarios. En la mujer, hay amenorrea primaria, ausencia de desarrollo mamario y falta de crecimiento del vello pubiano y axilar.
El deterioro en la secreción de GH determina un crecimiento muy lento, ocasionando una baja talla de tipo armónico. En la infancia, el compromiso hipotalámico es la causa más frecuente de panhipopituitarismo y existe concomitantemente diabetes insípida.
En pacientes con cuadros depresivos, síndrome de impregnación por tumores malignos o letargia, debe considerarse el diagnóstico de hipopituitarismo. La afección pituitaria clásicamente se presenta con déficit secuencial de:
El déficit de PRL es un evento tardío y sin significación clínica, excepto para la mujer que desea tener lactancia. Sobre 160 pacientes evaluados con adenomas clínicamente no funcionantes, la frecuencia descrita de afectación fue del 95% para el déficit de GH, 69% y 45% para déficit gonadal en hombres y mujeres respectivamente, 41% para el déficit corticotropo y 40% para el tirotropo.
Las manifestaciones clínicas del hipopituitarismo dependerán, por un lado, de los signos y síntomas de la masa ocupante (en los casos de patología tumoral infiltrativa), sumados a los derivados de cada uno de los déficits hormonales.
Debido al efecto de masa, puede aparecer:
Asimismo, pueden observarse manifestaciones secundarias a un síndrome de exceso hormonal. Los déficits hipofisarios pueden corregirse una vez que se soluciona el exceso hormonal.
El examen físico en el DGHA revela un síndrome caracterizado por la alteración de la composición corporal con disminución de la masa magra y disminución de la mineralización ósea (si se desarrolló antes de los 60 años), con aumento de la frecuencia de fracturas.
Asimismo, se describen:
