Portada » Educación Artística » Fundamentos y Aplicaciones de la Radiografía Digital (DR)
La principal ventaja de la colimación es reducir la dosis de radiación para el paciente. Para asegurar una calidad óptima de la imagen, es fundamental que la colimación se limite al máximo posible a la parte examinada. El software procesa todo el campo de rayos X como si fuera un conjunto de datos; por tanto, en los cálculos del brillo y del contraste se incluye todo el haz de rayos que no esté atenuado. Si la colimación no se restringe al máximo, el índice de exposición puede representarse erróneamente con un valor normal, pudiendo mostrar una exposición correcta cuando en realidad la imagen se encuentra subexpuesta.
Se recomienda su uso cuando se obtienen múltiples imágenes en un mismo registro (por ejemplo, manos en proyección PA y lateral). Esto se debe a que el fósforo de la lámina es hipersensible a la radiación dispersa de baja energía; la imagen puede verse afectada incluso con cantidades muy bajas de radiación.
Debido a la sensibilidad mencionada anteriormente, es importante el uso de parrillas antidifusoras para las partes examinadas que superen los 10 cm de espesor.
A causa de su latitud de exposición amplia, los sistemas de CR son capaces de procesar una imagen aceptable a partir de un amplio intervalo de factores de exposición (kV, mAs). No obstante, se debe exponer a la dosis mínima posible para obtener una imagen diagnóstica (principio ALARA), lo cual se comprobará mediante el índice de exposición.
La DR permite la obtención directa de imágenes digitales sin necesidad de utilizar una máquina intermedia como los lectores de placas de RC (Radiografía Computarizada). La imagen se recibe en el ordenador a los pocos segundos del disparo. El elemento crítico en el funcionamiento de la DR es el sistema de captura de imagen.
Esta técnica implica utilizar un método de conversión indirecto en el que un sensor digital, similar a una cámara fotográfica, detecta las intensidades de radiación transmitidas a través del paciente. Un sensor CCD (Charge-Coupled Device) es un circuito integrado que contiene en su cara activa una matriz de elementos sensibles a la luz visible: diminutas células fotoeléctricas.
Una placa intensificadora dirigida a la cara activa del CCD actúa como conversor fotónico: por cada fotón de rayos X que interacciona con la placa, esta emite un gran número de fotones del espectro visible a los que son muy sensibles los elementos de la matriz del CCD. La cantidad de células fotoeléctricas define el número de píxeles de la imagen. Estas intensidades fotónicas son convertidas a un formato digital para mostrar la imagen.
Este detector sustituye la lámina, el chasis y el lector de imagen empleado en RC. El intermediario fluorescente de la capa intensificadora suele ser CsI (Yoduro de Cesio), material que captura con eficacia los rayos X dado que posee un elevado número atómico (Z), produciendo gran cantidad de luz con dosis bajas de radiación.
El mosaico de CCD que recibe la luz desde un centelleador permite usar una mayor superficie del haz de rayos X de manera que, al contrario que la CR, el tiempo de exposición es corto. La luz de centelleo procede del fósforo del CsI y se transmite a través de un haz de fibra óptica a la matriz del CCD. El resultado es una captura de rayos X de gran eficiencia y buena resolución espacial.
Al utilizar un CCD, el contraste de imagen no está relacionado directamente con la exposición a los rayos X del receptor. Con una exposición baja a los rayos X, la respuesta de un sistema de CCD es mayor que la de un sistema analógico, por lo que el paciente debería recibir una dosis de radiación menor durante la DR. Actualmente tiene poca aplicación en radiología general dado que el campo a visualizar debe ser pequeño, aunque en el futuro el sensor CCD tendrá mayor aplicación por su alta resolución. Usos actuales: fluoroscopia, radiología dental y digitalización de radiografías analógicas.
Existen detectores que capturan la imagen de forma directa e indirecta:
Están compuestos por una pantalla intensificadora de luz (escintilador) situada sobre una matriz de tipo TFT con silicio amorfo (a-Si), es decir, sin estructura cristalina. El escintilador está compuesto de CsI o de oxisulfuro de gadolinio, similar al de las pantallas intensificadoras de tierras raras. El a-Si es altamente sensible a la luz, captura la señal luminosa del escintilador y la convierte en energía eléctrica; la carga es acumulada en un condensador y leída por transmisores incluidos en la matriz TFT. El conjunto de estos elementos equivale a 1 píxel de la imagen.
Aprovecha directamente la energía de la radiación X incidente para producir carga eléctrica en selenio amorfo (a-Se), el cual convierte los rayos X en señal eléctrica. Este material no precisa de la conversión previa de los rayos X en luz, por lo que no hay centelleo con fósforo. En este sistema, el a-Se actúa simultáneamente como elemento de captura y de acoplamiento.
