Portada » Deporte y Educación Física » Fundamentos Neurobiológicos y Hitos Clave del Desarrollo Motor Infantil
El desarrollo motriz en la infancia se refiere al proceso de adquisición de habilidades motoras, es decir, a la capacidad del niño de ejecutar acciones motoras voluntarias. Este desarrollo sigue un patrón con tres características fundamentales:
El desarrollo motor se valora según los grupos musculares implicados y el grado de precisión de los movimientos:
Diversos factores influyen en el desarrollo motor infantil, clasificándose en biológicos y ambientales:
El sistema nervioso motor desempeña un papel fundamental en este desarrollo. Su función principal es regular, controlar y coordinar todas las funciones del organismo, recibiendo estímulos, procesándolos y generando respuestas para adaptarse al entorno. Está organizado en el Sistema Nervioso Central (SNC) y el Sistema Nervioso Periférico (SNP).
Actúa como centro de control y decisión, incluyendo el encéfalo y la médula espinal.
Es la parte más voluminosa, alojada en el cráneo, y está formado por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico.
Es la parte más grande del encéfalo. Controla funciones sensitivas y motoras, y es responsable del pensamiento, la memoria, el razonamiento, la toma de decisiones y los actos conscientes. Su estructura incluye la corteza cerebral (parte externa) y estructuras subcorticales (parte interna).
La corteza cerebral está formada por lóbulos especializados:
Los hemisferios cerebrales se comunican mediante la fisura interhemisférica, y cada hemisferio controla el lado contrario del cuerpo.
Incluyen:
Situado en la parte posterior del cráneo, regula el movimiento, controla el equilibrio y la postura, y coordina movimientos voluntarios y automáticos (como caminar, montar en bicicleta o bailar). Recibe información del cerebro, los músculos, la vista y el sistema vestibular.
Conecta el encéfalo con la médula espinal e incluye:
Es un cordón nervioso que continúa desde el bulbo raquídeo. Transmite información entre el encéfalo y el cuerpo y controla los reflejos. Está formada por sustancia gris (centros neuronales) y sustancia blanca (vías de conducción nerviosa). Los nervios espinales, con raíz sensitiva y motora, forman el nervio espinal.
Conecta el SNC con el resto del cuerpo a través de nervios que transmiten impulsos eléctricos, incluyendo 31 pares de nervios raquídeos y 12 pares de nervios craneales.
La transmisión se realiza mediante las neuronas (compuestas por soma, dendritas y axón). Los botones terminales envían el impulso a otras células mediante sinapsis, regulando la intensidad de la respuesta según la cantidad de neurotransmisores liberados. La mielinización del axón acelera esta transmisión y es fundamental para el desarrollo motriz infantil, proceso que ocurre desde antes de nacer hasta los dos o tres años. Durante la infancia, la neurogénesis (formación de nuevas neuronas) es muy activa, y la plasticidad cerebral permite que el cerebro se adapte a la estimulación.
El sistema muscular transforma los impulsos nerviosos en movimiento, ejecutando las órdenes del sistema nervioso. Los músculos estriados recubren el esqueleto y permiten movimientos voluntarios mediante contracción muscular. La actividad muscular se clasifica en:
Desde el nacimiento, se observan movimientos reflejos esenciales:
Posteriormente, aparece la presión voluntaria, que requiere coordinación visual y evoluciona en fases:
Entre los 15 y 48 meses, el niño logra lanzar pelotas, construir torres, encajar figuras, vestirse, usar cuchara y tijeras o abotonarse.
El desarrollo de la motricidad gráfica se clasifica según Lowenfeld:
Según Kalmy, los factores de desarrollo gráfico se dividen en:
La poda sináptica es un proceso natural del cerebro por el que se eliminan las conexiones neuronales que no se usan y se refuerzan las más utilizadas. Durante la infancia, el cerebro tiene muchas sinapsis y una gran plasticidad, lo que permite adaptarse al entorno y aprender habilidades básicas.
En la adolescencia se produce una segunda poda importante, sobre todo en la corteza prefrontal, relacionada con la toma de decisiones y el control emocional. A lo largo de la vida adulta, la poda continúa de forma más lenta. Este proceso es fundamental porque hace el cerebro más eficiente, especializado y mantiene la plasticidad cerebral.
Alteraciones en la poda se relacionan con trastornos como la esquizofrenia (poda excesiva) y el autismo (poda insuficiente). La poda sináptica depende de factores como la estimulación, que favorece un desarrollo sano, y de factores negativos como traumas o el consumo de sustancias, que pueden interferir en el desarrollo cerebral.
A continuación, se presentan algunos hitos clave del desarrollo motor:
