Portada » Biología » Fundamentos de Selvicultura y Ecología de las Masas Forestales
El objetivo del selvicultor es acercar las masas a esta situación, para lo cual se deberá definir previamente la cuantificación de la espesura en cada caso. Para la producción de madera se formulan modelos matemáticos, expresados en forma de tabla, que reciben el nombre de tablas de producción. Estas dan la referencia de la espesura normal para rodales de una especie, en una comarca determinada y en función de la calidad de estación. Se suele expresar la espesura en ellas a través de la densidad, el área basimétrica e índice de Hart.
Las masas forestales se clasifican según diversos criterios fundamentales:
En cuanto a la valencia ecológica, definimos:
Este factor es imprescindible, puesto que el 80% de los vegetales es agua. Además, es el vehículo de los nutrientes e indispensable para la fotosíntesis (fotólisis del agua).
La nieve aporta agua con la ventaja de la fusión diferida. Puede producir daños mecánicos (rotura de ramas) y condiciona la presencia de especies quionófobas (que la evitan) o quionófilas (favorecidas por ella). El granizo produce daños mecánicos, defoliaciones y descortezamientos.
Aportan luz y calor. Las radiaciones influyentes van de los 290 a los 5300 nm:
Se evalúa a través de la temperatura del aire y presenta umbrales letales (aprox. -50º y 50º). Las heladas causan daños por deshidratación celular, rotura de membranas o descalce de raíces.
Clasificación térmica: Termófilas, Mesotermas y Microtermófilas. Según su rango: Euriterma (amplio) y Estenoterma (constante).
Teoría de los estadios: Para completar el ciclo reproductivo se requieren el Termostadio (energía para yemas florales), Fotoperiodostadio (luz para flores) y Ergostadio (radiación para gametos).
Sus efectos incluyen la renovación del aire (positivo para la fotosíntesis), desecación (provocando portes en bandera), daños mecánicos y transporte de polen (especies anemógamas). En la costa, puede aportar salinidad perjudicial.
Los efectos individuales se interfieren entre sí, determinando la geobotánica de la estación. Se utilizan métodos como climodiagramas y diagramas bioclimáticos para su descripción.
El suelo es un medio complejo, estratificado y dinámico. Para un desarrollo óptimo, la planta requiere volumen, aire, agua y minerales.
El suelo determina el tratamiento. Por ejemplo, en suelos donde las raíces mantienen la estructura, se deben evitar las cortas a hecho. En suelos muy ácidos, las cortas a hecho pueden ser recomendables para acelerar la descomposición de residuos orgánicos.
Se dividen en coacciones homotípicas (intraespecíficas) y heterotípicas (interespecíficas).
La asociación entre hongos y raíces (micorrizas) mejora la absorción de agua y nutrientes (P, N, K). Existen ectomicorrizas (red de Hartig), endomicorrizas y ectendomicorrizas. Los árboles micorrizados son más resistentes a la sequía y enfermedades.
El riesgo de enfermedades como la grafiosis condiciona la práctica selvícola, exigiendo la eliminación de restos de corta. Finalmente, la influencia antrópica (pastoreo, roturaciones, cortas) ha modificado históricamente la distribución y salud de las masas forestales.
