Portada » Geología » Fundamentos de Geología Física y Dinámica del Sistema Tierra
La geología física se define como la rama de las ciencias de la Tierra que estudia los materiales sólidos que componen nuestro planeta, así como los procesos que actúan tanto en su interior como sobre su superficie. Desde una perspectiva académica moderna, la Tierra no es un objeto estático, sino un sistema complejo y dinámico de partes interactuantes.
Para comprender esta dinámica, aplicamos la teoría de sistemas, analizando las interacciones entre la hidrosfera, la atmósfera, la biosfera y la tierra sólida. Los conceptos fundamentales para este análisis son:
La estructura interna se divide según dos criterios: la composición química (qué materiales la forman) y las propiedades físicas (cómo se comportan mecánicamente bajo presión y temperatura).
La datación relativa permite establecer la secuencia de eventos geológicos mediante cinco principios:
La escala de tiempo geológico organiza la historia terrestre en eones, eras y períodos. El Precámbrico constituye el 88% del tiempo geológico, caracterizado por la aparición de los primeros organismos unicelulares y pluricelulares. En el Fanerozoico, los hitos biológicos incluyen:
Las primeras plantas con flores (angiospermas). Cenozoico: Extinción de los dinosaurios, auge de los mamíferos y desarrollo de los seres humanos.
Las rocas se categorizan según su génesis en tres grupos fundamentales:
La meteorización mecánica (gelifracción, descompresión y expansión térmica) rompe la roca físicamente, mientras la meteorización química (oxidación, hidrólisis y disolución) altera su composición. El suelo es una interfase regulada por la roca madre, el tiempo, el clima, los organismos y la topografía. Un perfil de suelo típico se organiza en horizontes:
La gravedad es el motor de los movimientos de ladera. El agua (que añade peso y reduce la cohesión) y los terremotos actúan como catalizadores. Los tipos principales son: desplomes (movimiento curvo), deslizamiento de rocas (movimiento plano rápido), flujo de derrubios (mezcla de material y agua en regiones áridas) y lahares (flujos de lodo volcánico).
Los glaciares erosionan la corteza creando valles en «U» y deponiendo tills y morrenas. El viento actúa por deflación (arranque de partículas) y abrasión (desgaste por impacto), generando depósitos de dunas (arena) y loess (limos transportados a gran distancia).
Mecánica de deformación: Se clasifica en elástica (reversible), frágil (fractura) y dúctil (flujo plástico en profundidad).
Los terremotos ocurren por el rebote elástico: las rocas acumulan energía hasta que se rompen o deslizan, liberando ondas sísmicas.
La intensidad mide los daños (Mercalli), mientras la magnitud mide la energía liberada (Richter/Momento). La mayoría se localizan en los bordes de placa tectónicos.
El ciclo comprende la evaporación, precipitación y escorrentía. El flujo fluvial depende del gradiente y el caudal. El transporte de sedimentos se divide en carga disuelta, carga suspendida (partículas finas) y carga de fondo (material grueso).
La distribución del agua depende de la porosidad y permeabilidad del terreno. Los acuíferos limitan superiormente con el nivel freático. La disolución kárstica genera cavernas y dolinas. En la línea de costa, la refracción de las olas causa que la energía se concentre en los salientes o cabos (produciendo erosión intensa) y se disipe en las bahías (favoreciendo la sedimentación). Las costas de emersión presentan acantilados elevados, mientras las de inmersión muestran estuarios inundados.
