Portada » Geografía » Evolución y Panorama Actual de la Industria y el Turismo en España
La actividad industrial pertenece al sector secundario de la economía y desempeña un papel fundamental en España, aunque su peso es menor comparado con el sector servicios. Actualmente, representa aproximadamente el 20,5 % del PIB y del empleo nacional. La crisis económica de 2008 impactó severamente a la industria, especialmente al ámbito de la construcción, provocando el cierre de numerosas empresas. A pesar de ello, España mantiene sectores industriales competitivos, si bien presenta una notable dependencia de la tecnología y del capital extranjero.
La industria es la actividad encargada de transformar las materias primas en productos elaborados o semielaborados mediante el uso de diversas fuentes de energía. Tradicionalmente, la proximidad a los recursos naturales era el factor determinante para la localización de las fábricas.
Las materias primas se clasifican según su procedencia:
España sufre de escasez de recursos naturales, lo que obliga a una alta tasa de importación. En cuanto a las fuentes de energía, se dividen en:
Hasta 1975, las industrias se situaban estratégicamente cerca de las materias primas, las fuentes de energía, los puertos y los grandes núcleos de consumo. También influían la disponibilidad de mano de obra, el transporte, el capital y las subvenciones estatales.
Desde finales del siglo XX, estos factores han evolucionado debido a la mejora en los transportes, las telecomunicaciones y la globalización. Hoy en día, los elementos determinantes son:
La industrialización en España se inició de forma tardía respecto a otros países europeos. En sus comienzos, destacó Andalucía con los altos hornos de Marbella, aunque posteriormente el foco se desplazó hacia el País Vasco (siderurgia) y Cataluña (industria textil).
Tras la Guerra Civil, la economía sufrió un estancamiento. Para revertir esta situación, el Estado fundó el Instituto Nacional de Industria (INI), impulsando empresas públicas en sectores estratégicos como la construcción naval y la petroquímica.
Entre 1960 y 1975, se vivió un gran crecimiento industrial gracias a la inversión extranjera, la llegada de multinacionales, el auge del turismo y el incremento del consumo interno. La industria se concentró en Madrid, Cataluña y el País Vasco, mientras el Estado intentaba corregir desequilibrios mediante los Polos de Desarrollo.
La crisis de 1973, provocada por el encarecimiento del petróleo, obligó a una profunda reconversión industrial, modernizando o cerrando sectores tradicionales que ya no eran competitivos.
La adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986 aumentó la competencia, pero también atrajo fondos y capitales. La tercera revolución industrial trajo consigo la automatización y la deslocalización. Tras la crisis de 2008, el tejido industrial actual se apoya en las PYMES y destaca en áreas como las energías renovables, la moda y la agroindustria.
Los sectores industriales españoles se clasifican en tres grandes grupos:
Son industrias tradicionales que han perdido competitividad frente al mercado internacional. Incluyen la metalurgia, la construcción naval, el textil, el calzado y el mueble. Han requerido procesos de modernización urgentes para su supervivencia.
Caracterizados por una alta productividad y fuerte presencia de capital extranjero. Destacan:
En fase de expansión, aunque con menor peso que en el resto de Europa. Engloban la biotecnología, la robótica, la aeronáutica y las telecomunicaciones. Se ubican preferentemente en parques tecnológicos cerca de grandes metrópolis.
La industria presenta una distribución desigual en el territorio:
España es una potencia turística mundial. Esta actividad es vital para la economía nacional, aportando una parte sustancial del PIB y generando millones de puestos de trabajo.
La oferta turística (hoteles, restauración, ocio) se concentra masivamente en el litoral mediterráneo e islas. La demanda internacional proviene principalmente de Reino Unido, Alemania y Francia, mientras que la demanda nacional ha crecido gracias a la mejora de las comunicaciones.
Los espacios turísticos se clasifican según su densidad y uso:
El turismo genera impactos profundos en el territorio:

