Portada » Tecnología » Estructuras Cristalinas y Propiedades Mecánicas de los Metales
Las celdillas se organizan en siete sistemas cristalinos. Algunos de los más comunes son el sistema cúbico, el hexagonal y el tetragonal. A su vez, como los átomos pueden estar localizados en los vértices, en cualquiera de las caras o en el centro de la celdilla unidad, se pueden identificar 14 tipos de celdillas unidad (Redes de Bravais).
Un sólido cristalino presenta un ordenamiento atómico de largo alcance, donde los átomos o moléculas siguen un patrón regular en las tres dimensiones, lo que resulta en anisotropía y puntos de fusión definidos. En cambio, un sólido amorfo presenta un ordenamiento de corto alcance, sin un patrón repetido, lo que resulta en isotropía y la ausencia de puntos de fusión definidos.
El isomorfismo ocurre cuando dos sustancias con distinta composición química y propiedades fisicoquímicas tienen la misma forma cristalina, ángulos interfaciales y relaciones axiales muy semejantes, como los feldespatos o los olivinos. El polimorfismo o alotropía es la capacidad de una sustancia de cristalizar en diferentes sistemas cristalinos en función de la presión y temperatura. Si se da en compuestos formados por un solo elemento, se llama alotropía. El diamante y el grafeno son alótropos del carbono, mientras que el hierro alfa (Fe-α) y el hierro gamma (Fe-γ) son alótropos del hierro.
La celdilla cúbica que presenta el mayor factor de empaquetamiento que se puede alcanzar de acuerdo al modelo de esferas rígidas es la estructura FCC, con un valor de 0.74 o 74% (el 74% del volumen de la celdilla está ocupado y el 26% vacío). Esto se debe a que los átomos están dispuestos de forma que ocupan la mayor fracción del espacio disponible, maximizando el contacto entre ellos.
En el hierro, las fases alotrópicas que aparecen en un diagrama de Temperatura vs. Tiempo son:
En los tramos horizontales la temperatura permanece constante; estas son las temperaturas a las que se producen los cambios de estructura. Estos cambios alotrópicos son reversibles. En estos espacios de tiempo, el material, en lugar de liberar calor al medio, emplea esta energía para la reorganización de sus átomos en la nueva estructura. Estos cambios conllevan diferencias en las estructuras, en la solubilidad, en la capacidad de deformación, en el número de átomos por celdilla unidad y sus tamaños, así como variaciones de la densidad teórica volumétrica. En la transformación de (Fe-α) a (Fe-γ) se produce una importante contracción, lo que provoca que aparezcan grietas superficiales.
Desde 912 a 768°C presenta la forma de Fe-β. El Fe-β es no magnético, mientras que el Fe-α es magnético por debajo de los 768°C. La razón por la que no se suele hablar del alótropo Fe-β es porque esta fase solo difiere de Fe-α en su comportamiento magnético, ya que ambos tienen la misma estructura cristalina (BCC) y propiedades similares.
La contracción volumétrica del hierro puro al calentarse por encima de los 912°C (entorno al 1%) se debe al cambio de estructura de Fe-α (BCC) a Fe-γ (FCC), ya que la estructura FCC tiene una mayor densidad que la BCC. Esto provoca una disminución en el volumen al reorganizarse los átomos en una estructura más compacta. Para recuperar el volumen hasta justo antes de la transformación, habrá que calentarlo a temperaturas considerablemente mayores. Esto provoca que aparezcan grietas superficiales.
Cuando los átomos de un material se enfrían muy rápido, se impide la migración ordenada de los átomos en las tres dimensiones del espacio, distorsionando la red cristalina, lo que da lugar a una estructura amorfa.
La solubilidad del C en el hierro depende de la estructura cristalina de cada fase. El Fe-γ tiene una estructura FCC que presenta huecos intersticiales más grandes, permitiendo una mayor solubilidad de C, alcanzando hasta un 2% a 1130 °C. En cambio, el Fe-α tiene una estructura BCC que presenta huecos intersticiales más pequeños, limitando la solubilidad de C a un máximo de 0,022% a 723 °C.
Ponga ejemplos de cada uno de ellos:
Un defecto intersticial ocurre cuando un átomo idéntico a los de la propia red cristalina se coloca en una posición intersticial o, lo que es más común, cuando en estos huecos se inserta un átomo adicional, por lo general de menor tamaño. Este tipo de defecto endurece el material y aumenta su resistencia mecánica al dificultar el movimiento de dislocaciones. Sin embargo, una alta concentración puede hacer que el material sea más frágil. Un ejemplo es la incorporación de carbono en hierro para formar aceros endurecidos.
Un defecto sustitucional ocurre cuando se sustituye un átomo normal de la red por otro. Los átomos que se incorporan se denominan elementos aleantes. Tienen una gran influencia en las propiedades mecánicas, físicas, químicas y eléctricas, como el aumento de la resistencia del material por la dificultad de movimiento de las dislocaciones.
Una vacante es la ausencia de un átomo en una posición normal de la red cristalina. Pueden originarse durante la solidificación debido a la vibración térmica. El número de vacantes crece al aumentar la temperatura. Provocan distorsiones en la red, creando zonas de tracción y compresión que pueden favorecer la propagación de grietas.
Defecto intersticial: (ver pregunta 20). Defecto superficial: (ver pregunta 17).
Son defectos lineales (ver pregunta 17).
Su deslizamiento se expresa mediante el vector de Burgers (b), que describe la magnitud y dirección de la distorsión. En la mayoría de materiales reales, las dislocaciones son de naturaleza mixta. Facilitan el deslizamiento plástico en los metales, permitiendo la deformación sin fractura inmediata.
Los límites de grano son las regiones de transición entre diferentes orientaciones cristalinas en un material policristalino. Se crean durante la solidificación cuando los cristales en crecimiento se encuentran. Un método para clasificar su tamaño es la norma ASTM E112, donde el número de tamaño de grano G se define por N = 2^(G−1). Su tamaño depende de la velocidad de enfriamiento. Son zonas de desorden que dificultan la deformación plástica y favorecen la nucleación.
La difusión es el movimiento de átomos, iones o moléculas dentro de un material para eliminar diferencias de concentración y alcanzar una composición homogénea. Es crucial en procesos como el endurecimiento de aceros, el dopado de semiconductores y la soldadura por difusión.
La difusividad mide la velocidad de difusión atómica. El coeficiente de difusión (D) depende de:
Los átomos intersticiales son más pequeños y requieren menos energía de activación para moverse a través de los huecos de la red que los átomos que utilizan el mecanismo de vacantes (ver pregunta 28).
El Cu (FCC), ya que su estructura tiene más sistemas de deslizamiento y mayor ductilidad, requiriendo menor esfuerzo para deformarse que el Ti-α (HCP).
El Cu (FCC) es más fácil de mecanizar por poseer sistemas de deslizamiento más compactos y mayor ductilidad en comparación con el Fe-α (BCC).
Los átomos más rápidos son el N y el C debido a que siguen un mecanismo intersticial (son átomos pequeños) y su difusividad es mayor al requerir menos energía para desplazarse.
Deben cumplir las reglas de Hume-Rothery:
En conclusión, la nucleación heterogénea requiere menor energía debido a la existencia de una superficie previa que facilita la estabilidad del núcleo.
Las etapas son nucleación y crecimiento de cristales. Para obtener un material más dúctil, debemos reducir el tamaño de grano aumentando la tasa de nucleación y el subenfriamiento, ya que un grano fino mejora la ductilidad y resistencia.
Depende de la energía libre volumétrica (ΔGvol), la energía libre superficial (ΔGsup) y el radio crítico (r*), que es el tamaño mínimo para que un núcleo crezca.
Son impurezas añadidas para obtener una estructura más homogénea. Deben tener una temperatura de fusión mayor que el metal base y buena mojabilidad.
La velocidad de nucleación es el número de núcleos formados por unidad de tiempo y volumen. La velocidad de crecimiento es el incremento del tamaño de los cristales por unidad de tiempo.
En un molde metálico frío se forman granos columnares. En moldes de arena o muy calientes se obtienen granos equiaxiales gruesos.
Se debe al aumento en la densidad de dislocaciones, lo que dificulta su movimiento a través del «bosque de dislocaciones». Este fenómeno es el endurecimiento por deformación.
Permiten mejorar la resistencia sin cambiar la composición química:
Según la ecuación de Hall-Petch, a menor tamaño de grano, mayor es el límite elástico. Por tanto, la muestra con granos pequeños tendrá mejores propiedades mecánicas.
La adición de Al₂O₃ actúa como nucleante, refinando el grano. Esto aumenta la resistencia mecánica según Hall-Petch y puede modificar la ductilidad, aunque un grano excesivamente fino podría aumentar la fragilidad a bajas temperaturas.
