Portada » Historia » El Legado de la Gran Guerra: Consecuencias y la Configuración de la Paz (1919)
El balance de la guerra fue desastroso, salvo para Estados Unidos. Las pérdidas humanas fueron abrumadoras. El balance económico también fue desastroso. El coste de la guerra llevó al endeudamiento de todos los beligerantes, excepto de Estados Unidos, que se convirtió en el gran prestamista de los países europeos. Las inmensas pérdidas materiales fueron acompañadas de daños morales y sociales. El desengaño favoreció el rencor entre clases sociales y entre naciones. El pesimismo se apoderó de Europa, y su superioridad quedó sacrificada en los campos de batalla.
Las ideas para la paz que tuvieron mayor repercusión fueron las presentadas por el presidente estadounidense Wilson. Sus Catorce Puntos fueron la base de la firma del armisticio y el único documento público que recogía las intenciones de los vencedores. Sus propuestas incluían el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la defensa de un desarme general. También proponía la creación de una organización política internacional para evitar la guerra: una Sociedad de Naciones, en la que todos los pueblos se reunirían para discutir y resolver sus disputas con la promesa de no recurrir a la guerra. Frente a la buena voluntad de Wilson, se alzó el deseo del primer ministro francés, de afianzar la seguridad de Francia y debilitar a Alemania. Por su parte, los británicos querían volver al equilibrio continental, aunque tuvieran que frenar las ambiciones francesas.
La conferencia de paz comenzó en París en enero de 1919. Las negociaciones fundamentales quedaron en manos de las cinco potencias principales: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Italia y Japón. Las decisiones significativas fueron tomadas por el presidente estadounidense, Wilson.
La Conferencia de París finalizó con la firma de cinco tratados con los países derrotados:
Lo más significativo de los tratados fue la desaparición de los grandes imperios históricos europeos y la creación de nuevas naciones: Finlandia, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Austria y Yugoslavia. Se prohibió la unión entre Austria y Alemania; Hungría perdió gran parte de su territorio y de su población; y el imperio colonial alemán fue repartido entre los vencedores, al igual que las posesiones turcas en Asia y África.
Alemania, en el Tratado de Versalles, fue tratada con dureza: se la declaró responsable del inicio de la contienda, tuvo que aceptar ceder Alsacia y Lorena a Francia, y renunciar a sus colonias de ultramar a favor de las principales potencias aliadas. Su potencial militar fue reducido y se la condenó a pagar reparaciones de guerra, acordando así mantener provisionalmente el bloqueo económico. Alemania se vio forzada a firmar el Tratado de Versalles el 28 de junio de 1919. En Alemania, el tratado fue rechazado por considerar que imponía una paz injusta. El Tratado de Versalles fue más un acto de odio y de venganza que de paz, y el trato que se dio a Alemania se convertiría en una de las causas de la Segunda Guerra Mundial.
La Sociedad de Naciones (SDN) fue una organización internacional que se constituyó durante la conferencia de paz de París con el propósito de evitar una guerra como la que había vivido Europa, que asegurase el cumplimiento de los tratados, ajustase las fronteras con arreglo a estos acuerdos y permitiera la limitación del armamento. La propuesta más explícita fue la del presidente Wilson, que consideraba que era necesario crear una Sociedad General de las Naciones.
Los principales objetivos de la SDN eran preservar la paz internacional mediante la prevención o solución pacífica de los conflictos, promocionar el desarme y las relaciones internacionales. La sede se instaló en Ginebra. Funcionaba a través de una Asamblea anual, compuesta por representantes de todos los estados miembros, un Consejo y una Secretaría.
Los miembros originarios eran 32 estados aliados vencedores de la guerra, a los que se adhirieron 13 estados neutrales. Sin embargo, Estados Unidos no llegó a formar parte de la SDN.
La Sociedad de Naciones nació con serias limitaciones: podía tratar y resolver solo aquellos asuntos que las grandes potencias estuvieran dispuestas a permitir, y su única arma eran las sanciones morales y económicas. A pesar de esto, la Sociedad solucionó algunos conflictos y en sus actividades destacan la administración de territorios y la organización de plebiscitos en zonas conflictivas, la cooperación entre naciones y la seguridad internacional. En la última asamblea se acordó su disolución y la creación de una nueva institución, la ONU.
