Portada » Economía » ECR y fuerzas competitivas: estructura, conducta, precios y regulación para mercados
Paradigma ECR: cada sector se caracteriza por su conjunto de factores que determinan el grado de competencia en el mercado (estructura), la conducta (comportamiento/estrategia) de las empresas que lo constituyen, y por indicadores que miden los resultados o el funcionamiento del mercado y de las empresas. Todo está ligado entre sí y depende de condiciones exógenas al mercado, como la oferta, la demanda o la intervención del Estado. Hay una relación multidireccional entre todos los elementos.
La estructura cambia despacio y se considera fija a corto plazo: número y tamaño de vendedores y compradores, condiciones de entrada y salida, diferenciación de producto, e integración vertical y diversificación de las empresas.
Se refiere al comportamiento y a las estrategias de las empresas (precios, publicidad, innovación, expansión, acuerdos, etc.).
Incluyen el desempeño económico de la industria, con indicadores como la rentabilidad, precios, calidad y niveles de producción.
Política de defensa de la competencia: fomenta la competencia modificando la estructura del mercado; puede impedir fusiones o regular conductas. Políticas de regulación: imponen regulaciones, fijan límites a precios o evitan precios monopolísticos.
ECR y PORTER: El modelo de Porter está influido por el paradigma ECR. Postula que hay cinco fuerzas interrelacionadas que determinan la intensidad de la competencia y afectan directamente al nivel, crecimiento y sostenibilidad de los beneficios de la industria. Relación con ECR: las cinco fuerzas capturan elementos de la estructura del mercado y del comportamiento de las empresas; el resultado es la sensibilidad del beneficio de la industria, que representa el rendimiento o resultado final.
Consiste en cobrar precios diferentes a distintos consumidores por el mismo bien o servicio. Para ello es necesario identificar la disposición a pagar de cada cliente y poder evitar la reventa.
Se basan en que la empresa asume que la otra responderá en el siguiente período igualando el precio del competidor en el período anterior.
Las barreras de entrada son factores o circunstancias que hacen que un nuevo competidor no pueda acceder a la industria en las mismas condiciones que las empresas ya establecidas.
Derivan de disposiciones creadas por el Estado u organismos públicos: leyes, licencias, permisos, concesiones, normas o restricciones de entrada, barreras fiscales o arancelarias. Pueden tener efectos positivos o negativos y deben evaluarse regularmente para evitar que sean injustificadas.
Surgen de manera intrínseca con la industria. Existen por la propia naturaleza del mercado y favorecen a las empresas establecidas. Las más comunes son las economías de alcance y de escala, la diferenciación de producto, los costes hundidos y las barreras de salida.
Se originan en actuaciones deliberadas de empresas establecidas cuyo objetivo es reducir la competencia, eliminando el incentivo de los potenciales competidores a entrar en el mercado. Son decisiones intencionales y eficaces si son creíbles.
Una de las principales razones que justifican la intervención pública es que los mercados libres no siempre generan resultados socialmente eficientes. Los mercados competitivos pueden fallar por varias causas: externalidades, bienes públicos, información imperfecta y poder de mercado.
Óptimo de primer orden (first best): lo ideal para el bienestar social es que P = CMg, como ocurriría en competencia perfecta. En monopolios naturales el CMg < CTMe; si se obliga a la empresa a cobrar P = CMg, no cubrirá los costes totales y tendrá pérdidas. Para mantener el precio óptimo, el Estado tendría que subvencionar las pérdidas con impuestos, lo que genera distorsiones.
Óptimo de segundo orden (second best): para evitar subvenciones, el regulador permite que la empresa fije P = CTMe. Esto asegura que la empresa cubra sus gastos y tenga beneficio cero, sin quebrar. Aunque la empresa es viable financieramente, el precio es más alto y se produce menos cantidad, generando una pequeña pérdida irrecuperable de bienestar.
También es posible lograr una situación cercana a la eficiencia social mediante una tarifa en dos partes: precio por unidad P = CMg y una tarifa fija T = pérdidas / número de consumidores.
El gran desafío es que el regulador no conoce toda la información (asimetría informativa): la empresa conoce sus costes reales, pero el regulador no. Si el regulador fija el precio basándose en los costes que la empresa declara, esta puede intentar inflar sus costes para obtener un precio mayor. Además, si la empresa sabe que el regulador reajustará el precio cuando los costes aumenten, pierde incentivos para ser eficiente.
Para evitar esto, se emplean mecanismos de regulación por incentivos que buscan que la empresa se esfuerce en ser eficiente para obtener beneficios adicionales.
El mercado relevante establece los límites de una industria y tiene dos dimensiones principales:
Analiza qué productos compiten realmente entre sí; depende de si son sustitutos cercanos o no. La sustituibilidad se analiza primero desde la demanda y después desde la oferta. Dos productos pertenecen al mismo mercado relevante cuando son sustitutos cercanos, ya sea desde el punto de vista del consumidor o del productor. Un sustituto puede ser cercano para el consumidor pero no necesariamente para el productor y viceversa.
Se define analizando si la competencia en otras zonas disciplina o no el comportamiento de las empresas locales. Si los consumidores o productores no pueden reaccionar fácilmente ante diferencias de precios por razones de coste o distancia, entonces no compiten en el mismo mercado geográfico. En ocasiones es relevante la dimensión temporal (horas pico y valle, bienes consumidos al instante, etc.).
El test SSNIP (Small but Significant and Non-transitory Increase in Price) tiene como objetivo identificar el grupo más pequeño de productos y el área geográfica en los que un monopolista hipotético podría mantener precios por encima del nivel competitivo de forma rentable. Se parte de un conjunto de productos y se aumenta el precio entre un 5–10%: si la subida es rentable, el mercado está bien delimitado; si no lo es, se debe ampliar el mercado añadiendo otros posibles sustitutos.
Finalidad: identificar el mercado relevante y determinar si una empresa puede ejercer poder de mercado. Es la base para investigar fusiones, abusos de dominio o prácticas anticompetitivas.
Se recogen a continuación fórmulas y notas breves sobre distintos modelos y conceptos (texto corregido ortográfica y gramaticalmente, sin eliminar contenido):
Nota: las abreviaturas utilizadas aluden a conceptos estándar: IMg = Ingreso marginal; CMg = Coste marginal; CTMe = Coste total medio; P = Precio; q = cantidad; C = coste; i = tasa de descuento; t = coste de transporte o diferenciación espacial; ε = elasticidad.
El contenido anterior ha sido corregido en ortografía y gramática, ajustado en mayúsculas y minúsculas, y organizado con títulos y listas para facilitar su lectura y su posicionamiento SEO, sin eliminar información original.
