Portada » Magisterio » Diversidad Cultural en el Aula: Modelos y Retos de la Educación Intercultural
La inmigración es un fenómeno social que ha transformado la composición de las aulas, donde el volumen de estudiantes extranjeros aumenta progresivamente en todos los niveles educativos.
La cultura o grupo dominante tiene como objetivo absorber y asimilar al resto, que deben adaptarse a dicha cultura hegemónica. La cultura dominante mantiene una actitud de imposición sobre las otras culturas (imponiendo sus normas y valores), resultando así en un absolutismo moral.
Es un proceso en el que las culturas minoritarias o bien aceptan sumisamente sumergirse en la cultura mayoritaria o bien quedan marginadas, segregadas o invisibles. Por tanto, la sociedad monocultural es impositiva, es totalitaria y no admite otras realidades culturales en su seno como dignas de ser tenidas en cuenta. Entiende que los que son diferentes han de adoptar las normas y costumbres de la sociedad que les acoge, siendo insensible a las necesidades distintas de esas personas y al esfuerzo que han de hacer por ser aceptados.
En síntesis: la sociedad hegemónica es considerada la mejor; por tanto, es la única permitida y aceptable, y la única promovida desde la escuela.
Existe una coexistencia de distintas culturas, una mera yuxtaposición de grupos culturales distintos pero que no tienen ni comunicación ni relación entre sí. Es decir, es una sociedad de múltiples círculos cerrados donde hay una simple tolerancia que no llega al respeto para facilitar la convivencia (ejemplo: los guetos).
El currículum multicultural busca que todas las culturas (lenguas, costumbres) estén representadas en el centro educativo, pero se limita a yuxtaponer sin verdadera integración, garantizando el pluralismo y previniendo estereotipos.
Desea y promueve la integración y el flujo entre las distintas culturas, que no solo se toleran, sino que se valoran y se respetan mutuamente. Todas las culturas comparten un núcleo de valores comunes (valores democráticos y derechos humanos fundamentales) para un enriquecimiento mutuo.
Busca una convivencia abierta donde se aceptan las diferencias y la interdependencia. Se mantiene la identidad cultural pero se adoptan costumbres de la cultura de acogida y viceversa. La educación intercultural pretende desarrollar la competencia intercultural: la habilidad para interpretar encuentros interculturales con acierto y empatía, promoviendo la comunicación y la interacción social.
Modelos basados en la asimilación. El intercambio se reduce a la inserción de minorías con escasa atención a sus raíces.
Promueve el aprecio de la identidad propia y ajena. Es una educación para la tolerancia.
Según Leiva, la interculturalidad implica vivir el espacio educativo como un lugar de innovación, diálogo y solidaridad para toda la comunidad, no solo para inmigrantes. Sus objetivos incluyen:
Blanco afirma que es un error diseñar proyectos interculturales solo en centros con inmigrantes; debe ser una formación sistemática para todo educando en la comprensión de la diversidad y la interacción social.
Según García, se reconocen varias etapas:
Evidencias científicas actuales:
Es necesario profundizar en la gestión de recursos, detectar necesidades de formación docente y analizar el papel del multilingüismo.
El objetivo de las políticas de convivencia es: «Ser ciudadano con los mismos derechos y con culturas diferentes». La formación de maestros debe orientarse en tres direcciones:
