Portada » Historia » Desperonización y fragmentación radical en Argentina (1955–1966): Frondizi, Illia y la conflictividad social
Aramburu creía que el peronismo era una aberración que debía ser erradicada; por eso comenzó el proceso de desperonización. Este proceso fue una cruda persecución política. El gobierno intervino en la CGT (Confederación General del Trabajo) y sus gremios, suspendió las paritarias y muchos dirigentes sindicales fueron encarcelados con la excusa de que el peronismo era totalitario.
Se derogó la Constitución de 1949, se estableció una ley que disolvía el Partido Peronista y se prohibió el uso de símbolos y términos peronistas. Se aplicaron penas de diversa gravedad (desde días hasta décadas), así como multas e inhabilitación para cargos públicos.
Luego del golpe, la UCR emitió una declaración de apoyo al nuevo gobierno, ya que el sindicalismo volvió a ocupar el centro de la vida política nacional. Si el gobierno militar cumplía con su promesa de normalización institucional del país, el nuevo presidente sería radical.
Las posturas radicales se definieron, sobre todo, en su posición frente al peronismo y en las áreas económicas y sociales.
La división del radicalismo se tornó irreversible a fines de 1956 y tuvieron que decidir los candidatos a presidente y vicepresidente. El sector liderado por Ricardo Balbín decidió separarse y construir un nuevo partido: la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). El sector frondizista optó por el nombre de Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI).
Ambas tendencias se enfrentaron en 1957 en las elecciones para conformar una convención constituyente. Esta convocatoria buscaba reformar la Constitución de 1853 y así dar legitimidad a la delegación por decreto de la Constitución peronista. La UCRP obtuvo un 24,20% y la UCRI un 21,23%.
23 de febrero de 1958 — Llegada al poder. Frondizi alcanzó el gobierno con el 44,49% de los votos. Hizo un trato con Perón para que los peronistas votaran por él a cambio de revalidar la esencia política del peronismo.
Debido a la crítica situación económica, las huelgas se multiplicaron. En Mendoza, sectores petroleros se pronunciaron contra las empresas extranjeras explotadoras del hidrocarburo.
A comienzos de 1962, las señales de un golpe de Estado eran cada vez más firmes. Uno de los factores que alimentaba esa amenaza fue la cuestión de Cuba. Durante una reunión de cancilleres de la OEA, donde se trataba la expulsión de Cuba de la organización, el presidente tomó decisiones que profundizaron las tensiones.
Las elecciones de legisladores y gobernadores del 18 de marzo de 1962 sumaron más tensiones entre el gobierno y las fuerzas armadas: los resultados dieron como ganador al peronismo, cuyos candidatos se impusieron en ocho provincias, entre ellas Buenos Aires. El 29 de marzo, por la mañana, Frondizi fue destituido y se lo llevaron detenido a la isla Martín García.
Luego del desplazamiento, los militares decidieron que José María Guido, presidente provisional, ocupara la presidencia.
7 de junio de 1963 — Llegada al poder. Illia asumió con el 25% de los votos; además, el 20% de los votos fueron en blanco.
La CGT había acumulado un gran poder gracias a la ley de asociación. Recuperó la disponibilidad de importantes recursos económicos mediante el manejo de las obras sociales.
A comienzos de 1966, Illia ya casi no contaba con apoyo fuera de su partido. Fue determinante el papel desempeñado por amplios sectores de la prensa, sobre todo por algunas revistas semanales, como Primera Plana, que llevaron adelante una intensa campaña de descrédito contra el gobierno.
La inminencia de un golpe de Estado se convirtió en un secreto a voces y finalmente, en la madrugada del 23 de junio, se le comunicó a Illia que ya no estaba al frente del gobierno y debía abandonar la Casa Rosada. En su reemplazo, la junta de comandantes designó presidente al general Onganía.
El apoyo de Leonardi procedía de la Marina, de tropas rebeldes y de personas de ingresos medios y altos; el de Aramburu provenía de radicales y socialistas.
La relación con el peronismo fue fuertemente antiperonista: en el caso de Leonardi, una oposición marcada; en Aramburu, una expresión de antiperonismo más radical.
La duración de los mandatos y momentos de presidencia se mencionan así: uno de ellos fue presidente desde el 23 de septiembre de 1955 hasta el 13 de noviembre (según el periodo indicado) y el de Aramburu tuvo una duración de tres años.
El encargado de la resistencia contra la dictadura fue John William Cooke, un exdiputado peronista. Al organizar la resistencia buscaba articular una relación entre los comandos y el movimiento sindical. Cooke creía que el peronismo era un movimiento revolucionario y contribuyó a la resistencia asumiendo una identificación con la clase obrera e inclinándose hacia posturas de izquierda. Comenzó a proyectar planes insurreccionales y la utilización de la lucha armada.
El levantamiento de Valle tuvo por objetivo desalojar al gobierno de la llamada Revolución Libertadora; fue encabezado por Juan José Valle y por peronistas. Las consecuencias incluyeron numerosas condenas a muerte y 18 detenidos. El levantamiento se produjo el 9 de junio de 1956.
Nota: Se ha conservado el contenido histórico y las cifras originales, corrigiendo ortografía, gramática y puntuación para facilitar la lectura y comprensión.
