Portada » Biología » Desarrollo Embriológico del Sistema Esquelético y Craneofacial
Las somitas se diferencian en dos regiones principales:
A fines de la 4.ª semana, las células del esclerotoma se tornan polimorfas y forman mesénquima o tejido conectivo embrionario. Las células mesenquimáticas dan origen a fibroblastos, condroblastos y osteoblastos.
La capacidad de formar hueso reside en el esclerotoma y en las células de la hoja somática del mesodermo, las cuales forman la cintura escapular, la pelviana y los huesos largos de las extremidades. Por su parte, las células de la cresta neural en la región de la cabeza participan en la formación de los huesos de la cara y el cráneo.
El cráneo se divide en dos partes:
En el neonato, los huesos planos del cráneo están separados por suturas (derivadas de la cresta neural) y fontanelas, siendo la más notable la fontanela anterior o frontal.
La fusión y osificación de estos cartílagos forma la base del cráneo, incluyendo el foramen magnum, el cuerpo del esfenoides y el etmoides.
El 1.er arco faríngeo da origen al proceso maxilar (maxilar, cigomático y parte del temporal) y al proceso mandibular (contiene el cartílago de Meckel, origen del maxilar inferior).
El crecimiento ocurre a partir del repliegue ectodérmico apical. A las 6 semanas, se forman las placas de la mano y el pie. La morfología de los dedos depende de la zona de actividad de polarización, el ácido retinoico y diversos genes. La osificación endocondral comienza al final del periodo embrionario, destacando la lámina epifisiaria para el crecimiento longitudinal.
En la 4.ª semana, los esclerotomas rodean la médula espinal y la notocorda. La notocorda sufre una regresión y contribuye a la formación del núcleo pulposo, que junto al anillo fibroso constituye el disco intervertebral. El esternón deriva del mesodermo somático de la pared corporal ventral.
