Portada » Magisterio » Desarrollo de la Competencia Motriz y el Juego Corporal en la Educación Física Infantil
Competencia motriz: Se define como el conjunto de conocimientos, procedimientos, actitudes y sentimientos que intervienen en las múltiples interacciones que el individuo realiza en su medio y con los demás. Es un transcurso evolutivo que supone saber qué hacer, cómo hacerlo, cuándo y con quién. Su finalidad principal es el desarrollo de la competencia motriz, tratando de que los niños sean motrizmente más competentes, moviéndose de manera eficaz y eficiente para conseguir diferentes objetivos. Los escolares aprenden a ser competentes al interpretar mejor las situaciones que reclaman una actuación eficaz y desarrollan los recursos necesarios para responder de forma ajustada a las demandas de la situación.
Los movimientos del cuerpo de un niño, desde que nace, se relacionan con el deseo. El deseo implica una falta, un vacío, una pérdida en juego.
Juegos de Crianza (JDCr): Son acciones lúdicas y pre-lúdicas que contienen situaciones de presencia de agresividad en su estado primario. Dan nacimiento al juego corporal.
Se dividen en tres tipos que estimulan y actualizan los miedos básicos:
Implican la presencia de un cuerpo y sus producciones. Supone tomar y poner al cuerpo como objeto y motor del juego.
Frente a la competencia, el adulto se pregunta: ¿Lo dejo ganar?
Interés por el juego corporal: Radica en encontrar o reencontrar una relación corporal con el otro a través del contacto, el placer del movimiento, juegos de miradas y cambios actitudinales.
Temáticas principales: Amor y muerte, sexualidad y agresividad, presentes de forma ficcionada. Para poder jugar, el niño debe armar una MATRIZ LÚDICA (forma de jugar, construcción subjetiva mediante el juego corporal y de crianza).
A menudo, el juego es visto solo como un recurso con posibilidad de clasificar y dirigir juegos con función didáctica. Esto puede llevar a priorizar objetivos curriculares, despotenciando la acción de jugar y restándole valor a la adquisición de conocimientos. Se suele preparar a los docentes para mirar el juego, y no para jugar.
La dificultad reside en cómo enseñamos, qué estrategias didácticas seleccionamos y cómo intervenimos para que esa vivencia motriz sea significativa para los alumnos.
Seleccionar el contenido en función del diagnóstico y observación del grupo. Trabajar el contenido al máximo de sus posibilidades mediante desafíos motrices. Hacer referencia al cuidado del cuerpo y de los demás siempre como parte de la consigna; la ficción nunca es más importante que el contenido.
